Cada vez más candidatos cruzan de CABA a PBA

Ambito Nacional

Funcionarios del oficialismo y de la oposición atraviesan la General Paz para intentar posicionarse desde la Provincia hacia la Nación.

Se acercan las elecciones, y como ya es habitual, en la danza de nombres bonaerenses los candidatos de corte porteño cada vez ocupan más espacio. El movimiento de piezas se volvió ya parte tradicional del armado electoral y la territorialidad, en tiempos de pandemia, parece perder cada vez más peso.

No se trata de una práctica nueva, claro. Ya sea en las elecciones generales como en las de medio término, a la hora de posicionarse las alianzas políticas priorizan los apellidos por sobre la pertenencia de base. Es así que, ya con varios años de historia repetida, el cruce de la General Paz se volvió una travesía sin mucha épica.

“Hoy ya no se tiran denuncias por falta de domicilio porque desde ambos lados quedó en claro que la importancia no está en si determinado candidato vivió cinco años en la provincia o no, sino si realmente puede aportar algo”, le aseguró a este medio un diputado provincial de Juntos por el Cambio.

No se trata de una acción inherente a la oposición. Por el contrario, el peronismo fue cuestionado muchas veces por este tipo de ardid político. Sin embargo, en los hechos, ambos sectores apelaron, y aún lo siguen haciendo, al cambio de domicilio electoral.

En la actualidad, el PRO enfrenta una disputa que tiene, más allá de los posicionamientos internos, un anclaje discursivo en la territorialidad. El movimiento nacional que coloca a Diego Santilli, actual vicejefe de Gabinete porteño, contrasta con la idea primaria de varios intendentes, entre ellos, Jorge Macri, de dirimir los problemas de los bonaerenses entre habitantes activos de la Provincia. Y es que el desembarco de Santilli representa, además, la instalación de la marca Horacio Rodríguez Larreta como figura estelar del PRO de cara a las presidenciales de 2023.

En el radicalismo, sucede algo similar. Facundo Manes, quien hoy continúa sin dar definiciones sobre su candidatura, es oriundo de Quilmes y vivió en la Provincia hasta su adolescencia, pero luego repartió su tiempo entre CABA y el exterior. Enfrente lo espera Gustavo Posse, intendente de San Isidro desde 1999.

En el oficialismo todavía se mantienen en reserva los nombres. Y sobran las razones. El gobernador Axel Kicillof no quiere desviar el foco de la campaña de vacunación. Sin embargo, Daniel Scioli aparece como número puesto. El exgobernador bonaerense ya había sido denunciado previo a ganar las elecciones de 2007 por no tener residencia en la Provincia.

Pero lo cierto, en perspectiva, es que el propio Kicillof también llegó a su actual cargo luego de representar en el Congreso, como diputado, a la Ciudad de Buenos Aires. La misma situación se dio con su antecesora, la exgobernadora María Eugenia Vidal, quien llegó al poder provincial tras ser vicejefa porteña e, incluso, se ganó una lluvia de críticas constantes por gobernar desde CABA. “Gobernar es estar cerca. Y Vidal nunca conoció una calle de tierra más que cuando le armaron alguna foto. Habló de lo difícil de gobernar desde La Plata cuando nunca vino a la ciudad”, manifestó una funcionaria actual del oficialismo bonaerense.

En concreto, la preocupación de aquellos dirigentes bonaerenses con presencia territorial radica en la crítica hacia las imposiciones de los armados nacionales que utilizan a la Provincia como trampolín político y que, como desliza una fuente del PRO, “buscan hacernos creer que las peras y los limones son lo mismo y que el modelo de la Ciudad puede trasladarse a la Provincia. El problema con eso es que en el medio pasan estas elecciones en las que los bonaerenses necesitan ser representados desde el Congreso y eso después no se hace por una bajada de línea que poco tiene que ver con lo que la Provincia demanda”.

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