12 de febrero 2008 - 00:00
Esquivó Cristina reclamos en Mendoza
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El gobernador Celso Jaque preparó una jornada confortable para Cristina y su comitiva, con un acto en la Bodega Leoncio Arizu, en Luján de Cuyo, a salvo de conflictos, a un salto de helicóptero desde el aeropuerto El Plumerillo. En la fábrica de los vinos Luigi Bosca se firmó el convenio que beneficia a productores de champán (ver aparte) y se realizó el breve discurso presidencial al «pleno sol» de las 21 del que «gozan» los mendocinos -y toda la región oeste- desde el adelantamiento del reloj decidido por la Nación en diciembre pasado.
En el ordenado escenario que aplaudió a la Presidente se sentaron Jaque, el vicepresidente Julio Cobos, el ministro del Interior Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete Alberto Fernández. En su palabras, Cristina dedicó elogios a «los empresarios y productores que luchan por el país». Además del beneficio impositivo al champán -en la recorrida previa por la bodega Arizu, Cristina se mostró muy interesada por el vino espumante y su historia-, la misión Nacional dejó la promesa de créditos por cerca de u$s 50 millones para programas de medio ambiente, en tanto que no dejó señales concretas sobre el envío de los $ 40 millones que el mandatario espera para aplicarlos a la lucha contra la delincuencia. Aun así, fuentes locales descartan la llegada del dinero.
El gran tema que quedó vacante fue el conflicto con organismos de derechos humanos, justamente uno de los grupos sobre los cuales el kirchnerismo se jacta de mantenerles la puerta siempre abierta. Minutos antes del acto, en la puerta de la bodega, representantes de organismos de DD.HH con pancartas intentaron inútilmente dialogar con la Presidente, para elevarle el reclamo de que se remueva de la Subsecretaría de Seguridad al comisario retirado Carlos Rico, a quien acusan de haber tomado partido en la llamada «lucha antisubversión» del último proceso militar. En rigor, el palo es para Jaque y su polémico ministro de Seguridad, el Demócrata Juan Carlos Aguinaga.
Prevenida, Kirchner había avisado temprano -a través de la senadora justicialista Marita Perceval- que sólo recibirá las quejas la semana próxima en la Casa Rosada y citó para entonces a los dirigentes mendocinos y a los representantes del CELS que critican la conformación de la cartera de Seguridad mendocina, un área muy sensible en medio de la crisis de violencia y robos que sufre la provincia. Para salvar la situación, Randazzo prestó su oído a los militantes de DD.HH, que luego se apostaron cerca del escenario.
Las acusaciones que caen sobre Rico y que Cristina deberá escuchar en persona la semana próxima, indican que el funcionario de Jaque habría sido instructor «antisubversivo» y miembro del G78, un grupo entrenado para repeler los ataques de la contraofensiva montonera durante el mundial de fútbol de 1978. Ayer, Jaque respaldó a su funcionario señalando que no está involucrado en ningún caso de tortura o desaparición de personas y que su actuación se limitó al plano teórico.
La presencia de Cristina en Mendoza obedece a un movimiento que está poniendo en práctica la Casa Rosada para mostrar a su líder por el país y con acciones ejecutivas. Este mismo plan llevará hoy a la Presidenta a Córdoba, donde por la tarde firmará llamados a licitación para obras de infraestructura en la capital local -para cerrar el anillo de circunvalación vial de la ciudad y la construcción de parte del sistema de cloacas- y, además, sellará un acuerdo con la Universidad Nacional de Córdoba.




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