c En Neuquén, la jueza de familia, niñez y adolescencia Isabel Kohon dispuso que un nene de 11 años -afectado por una enfermedad crónica y terminal- pudiese tener una «muerte digna». La magistrada, en mayo de 2006, permitió que el chico no sea sometido a «tratamientos invasivos» de terapia intensiva. El pedido fue realizado por los padres del nene que consideraron que esas prácticas son «crueles e inconducentes» para una enfermedad que no tiene cura: la mucopolisacaridosis, un mal crónico neurometabólico progresivo. c En Mar del Plata, en agosto de 2005, el juez en lo criminal Pedro Federico Hooft hizo lugar al pedido de una mujer que sufría una enfermedad terminal. Esta paciente solicitó a la Justicia que no la asistieran en caso de que empeorara su condición a raíz de la irreversible enfermedad que la aquejaba. Concretamente, la mujer solicitó que no le hicieran una traqueotomía ni la asistieran con respiración mecánica, y que no la alimentaran e hidrataran por un catéter. c Córdoba: la Justicia absolvió en 2003 a una mujer acusada de negarse a someter a un tratamiento a su hijo de 13 años, que sufría un cáncer terminal. El argumento de la mujer (que polemizó con el padre del niño y también con uno de sus médicos) era que el chico ya no tenía cura posible y cualquier tratamiento iba a ser cruento
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario