Paraná: bajante complica hidrovía y afecta ya la generación eléctrica

Ambito Nacional

La situación se extenderá hasta fin de año. Buques deben recurrir a puertos de carga alternativos. Dragado sigue detenido.

La gravísima y constante bajante que experimenta el río Paraná, principal vía fluvial del país, no sólo condiciona la vida cotidiana de siete provincias sino que afecta seriamente la actividad del mercado agroexportador argentino. Por caso, la Bolsa de Comercio de Rosario sostuvo que esta situación podría costarle al sector una pérdida de unos u$s315 millones en seis meses.

No es un dato menor, sobre todo porque la hidrovía Paraná-Paraguay, recientemente reestatizada, es el cauce de salida de aproximadamente del 80% de la exportación nacional, obligando ahora a la mayoría de los buques a completar su carga en otros puertos por fuera de ese recorrido original.

Debido a este escenario, además, el Gobierno ordenó detener el sobredragado del cauce y se dilata el proyecto de dragado previsto para esta nueva etapa.

Mientras las autoridades nacionales y provinciales buscan mitigar los efectos que produce la bajante, por ejemplo en la falta de agua potable, los ambientalistas calificaron de “holocausto ambiental” el suceso, basándose en las consecuencias que provocaron el agro industrial y el agro productivo en esa zona del país.

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Efectos. Días atrás, una parte de una barraca rosarina se desprendió producto de la erosión.

Efectos. Días atrás, una parte de una barraca rosarina se desprendió producto de la erosión.

Rafael Colombo, miembro de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, aseguró que “lo que está ocurriendo es el resultado directo de una serie compleja de intervenciones antrópicas asociadas a la expansión del extractivismo agroindustrial, ganadero, forestal, fluvial y minero”.

La dramática situación se extiende a lo largo de toda su cuenca en los niveles más bajos de los últimos setenta años, lo que condiciona la navegación comercial, la generación de energía eléctrica y la vida de las comunidades ribereñas, mientras que las autoridades reiteraron su solicitud de “no derrochar” agua.

El Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo reiteró que “la tendencia descendente observada en los niveles hídricos en la cuenca del Paraná y Paraguay va a predominar en los próximos tres meses; el escenario más probable indica una situación similar a la bajante de 1944”.

En Barranqueras (Chaco) la tendencia fue descendente durante toda la semana y los niveles se encuentran 2 metros por debajo del límite de aguas bajas.

Sobre el Paraguay no se registraron lluvias significativas y la tendencia continuó descendente; en Rosario los niveles continúan en gradual disminución.

La altura del río Paraná en Rosario creció un total de 0.4 metros desde la última medición realizada por la Universidad Nacional del Litoral, y continúa la bajante histórica que ya compromete el consumo de agua. Actualmente, la altura actual del río en esa ciudad santafesina es de 0.23 metros de profundidad, en lo que ya es una bajante histórica, la más importante desde 1944.

En las últimas horas, el derrumbe de una barraca provocado por la erosión de la estructura causó alarma en la zona, ya que el incidente se registró en el Parque España, un conocido paseo público de la ciudad de Rosario.

En la bajante extraordinaria, el hidrómetro en el puerto de Corrientes registra una altura de 0,34 metros y la tendencia continúa en baja. Por la bajante récord, el jefe de Operaciones de Defensa Civil, Orlando Bertoni, calificó la situación de “preocupante” pero aseguró que “está asegurada el agua para la población”. La altura del río en el puerto de Posadas, Misiones, es de 9.85 metros, mostrando un crecimiento con respecto a las últimas horas, cuando estaba en 9.8 metros, afirmaron desde la Prefectura Naval Argentina en la capital misionera.

También agregaron que en otros puertos importantes de la provincia los niveles se encontraban con pocas variaciones o estables como en el caso de Libertad, con un descenso de 4.3 a 4.1 metros; o Santa Ana, con 7.2 metros estables.

El río Paraná se mantiene estable con una altura de -29 centímetros frente al puerto de la capital entrerriana (debajo del nivel del mar), lo que configura la peor situación hídrica detectada desde 1944.

El Instituto Nacional del Agua indicó que la tendencia descendente “continuará predominando en los próximos tres meses” al menos.

Además, apuntó que julio será “especialmente crítico” y espera impactos en “las tomas de agua para consumo urbano, para refrigeración de centrales de generación eléctrica y de procesos industriales”. También alertó sobre problemas en “la navegación fluvial, fauna íctica, estabilidad de márgenes” y una “exposición a incendios en márgenes e islas”.

El río Paraná inferior puede alcanzar su nivel más bajo hacia mediados de esta primavera y las potenciales lluvias traerían solo un alivio pasajero, consideró el ingeniero Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua, quien agregó que siguen “día a día la evolución de la bajante de las aguas y se van ajustando los escenarios posibles”.

La represa hidroeléctrica de Yacyretá está operando con 12 de sus 20 turbinas generadoras, por la bajante del Paraná, lo que significa una reducción en la generación de energía de un 50%, que impacta en la oferta del sistema eléctrico argentino.

En la actualidad, el caudal del Paraná apenas supera los 6.000 metros cúbicos por segundo promedio (m3/s), con registros mínimos diarios de hasta 5.500 m3/s, lo que acerca al piso histórico de junio de 1944 de 5.800 m3/s, por la persistente escasez de precipitaciones aguas arriba.

“La situación afecta la generación y en la cantidad de energía que podemos entregar a los sistemas de Argentina y Paraguay”, dijo el director ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá, el misionero Ignacio Barrios Arrechea.

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