24 de marzo 2004 - 00:00
Impacta menos en provincias
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Otra factor importante es el Programa de Financiamiento Ordenado (PFO), a partir del cual las provincias cuentan con una fuente de financiamiento que Nación no dispone y que son justamente los fondos federales. Desde 2002, Nación financia a la mayoría de las provincias con el PFO, a cambio de que se comprometan a objetivos fiscales, como alcance de superávit, y otras condiciones, como eliminación de cuasi monedas.
En general el PFO incluye tasas de interés de hasta 2%, ajustadas por inflación, y plazos de cuatro años con un período de gracia de un año para el capital. Con este acuerdo, las provincias ofrecían como garantía de pago la coparticipación.
A través del PFO, el gobierno central prestó aproximadamente u$s 300 millones en 2002, u$s 500 millones en 2003, y se espera que preste
u$s 1.200 millones en 2004. Alrededor de la mitad fue otorgada a Buenos Aires.
Standard & Poor’ se pregunta al respecto si «¿tiene sentido que las provincias, que reciben asistencia financiera del gobierno central, presenten propuestas de reestructuración más favorables (desde el punto de vista de los inversores) que la que el gobierno soberano considera que él mismo puede afrontar?».
Se plantea además que, si bien las provincias precisan sólo formalmente autorización nacional para emitir deuda en materia extranjera, la potencialidad de una propuesta de reestructuración provincial más favorable para los inversores no es simplemente el resultado de la voluntad de la provincia, ya que éstas requieren del beneficio de un menor nivel de deuda y recursos adicionales brindados por el gobierno central.
El informe postula aquí la importancia del proceso de creación de la ley de coparticipación federal. Pone el acento en que, pese a su popularidad actual, el presidente Néstor Kirchner aún necesita respaldo de las provincias para aprobar la ley que regirá a partir de 2005, y agrega al respecto que la intervención de Nación en las reestructuraciones de deudas provinciales dependerá de consideraciones políticas.
Finalmente, se postula que el principal factor de riesgo es que la reestructuración de deuda de las provincias quede en un punto muerto y se vea atascada entre las negociaciones de Kirchner con los tenedores de bonos internacionales por un lado y la reforma del sistema de coparticipación con las provincias, por el otro.




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