En medio de la interminable controversia entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y los sectores sindicales por la pauta salarial 2009, la entidad fabril definió la primera cifra de incremento en un 10%, mientras la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) ya reclama un 25%. La pelea se trasladará luego a las provincias, por lo que los gobernadores y gremios locales seguirán con detalle las negociaciones paritarias en la Capital Federal.
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En sintonía, el vicepresidente tercerode la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), Santiago Iuzzolino, sostuvo que el aumento «no tendría que pasar el 10 por ciento», para preservar los puestos de trabajo. «En el contexto de una crisis internacional que está trayendo efectos locales, es obvio que hay que hablar de una discusión salarial con mucho cuidado», advirtió.
Según el empresario, la entidad fabril no tendría «problema en discutir cuál sería el aumento de cada sector», pero remarcó que «en la actualidad, los aumentos pueden traer riesgos en algunos puestos de trabajo».
No obstante, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, sostuvo ayer que «un 25 por ciento sería un punto de referencia» para negociar el aumento salarial de este año. En sintonía se pronunciaron desde la Confederación General del Trabajo (CGT), pero allí prefieren que cada gremio negocie por separado sin una pauta establecida.
«En el contexto de una crisis internacional que está trayendo efectos locales, es obvio que hay que entablar una discusión salarial con mucho cuidado», sostuvo el vicepresidente tercero de la UIPBA, Santiago Iuzzolino. El líder de la CTA ratificó que esa organización impulsará «con firmeza la discusión salarial, ya que es necesaria una recomposición del ingreso de los trabajadores del Estado y del sector privado». «Tiene que haber una recuperación en los salarios, por lo cual hemos planteado que un 25 por ciento tiene que ser el piso de la discusión», insistió el gremialista.
Es que, según dijo, «en líneas generales, hubo un deterioro producto de la inflación en la canasta alimentaria, que supera el 22 por ciento».
La disputa sumó rigidez porque el titular de la CGT, Hugo Moyano, aprovechó el guiño de Néstor Kirchner que advirtió a los empresarios que «no toquen un solo empleo», y ratificó el reclamo de aumento salarial para sostener el poder adquisitivo de los trabajadores para evitar que se profundice más la crisis. Mientras tanto, el presidente de la UIA, Juan Carlos Lascurain, aseguró que existe «buena disposición» entre los empresarios para mantener el empleo, haciéndose eco del reclamo del ex presidente, pero aclaró que «no se pueden perder de vista los efectos de la crisis en el país».
Moyano y el presidente de la UIA viajarán junto a Cristina de Kirchner a España mañana, y es posible que allí se reúnan con el propósito de acercar posiciones.
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