13 de enero 2004 - 00:00
"La coparticipación debe ser bien federal"
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En el Gran Buenos Aires se hacinan multitudes, la mayor parte en condiciones de pobreza y desempleo, en un clima social cada día más violento.
Allí, los sistemas de provisión de agua, gas, servicios cloacales, asistencia médica y esparcimiento cuentan con un presupuesto suficiente como para garantizar esos servicios a la mayoría de los habitantes.
La infraestructura energética y de comunicaciones y los menores costos de transporte suponen un atractivo para la inversión en producciones con valor agregado en esas zonas, que de esa forma va concentrando en ella la actividad económica, aunque medidos en términos de calidad de vida los resultados sean discutibles.
Justamente, esas diferencias de infraestructura en materia de transportes, comunicaciones y energía son las que producen gravísimos desequilibrios que llegan a tal extremo que el ingreso per cápita anual de las regiones del centro quintuplica el de muchas provincias del país.
Resolver tales deformaciones depende de una distribución justa de los ingresos globales. Para que sea justa debe contemplar las grandes necesidades de cada región, los índices de pobreza y desempleo, y las posibilidades potenciales de desarrollo.
No debe ser una ley pensada confiando en la mano invisible del mercado, sino asignando al Estado el rol indispensable de impulsor del desarrollo para crear, en consecuencia, nuevos mercados o potenciar los existentes.
La ley de coparticipación federal, cuyo tratamiento no resultará nada sencillo -así lo demuestran los diez años de demora de esta ley- va a ser una radiografía del modelo de país que inspira a quienes la sancionen.
En su texto quedará demostrado si se buscan el crecimiento homogéneo, el desarrollo regional y la integración de cada área del país con las naciones vecinas o si sólo se intenta garantizar la permanencia de un electorado bonaerense gigantesco y desequilibrante, capaz de forzar los rumbos del país en la dirección más inadecuada: más concentración en torno del puerto de Buenos Aires y una cada día más profunda postergación de las provincias argentinas.
Para éstas, el presidente Néstor Kirchner puede ser la última esperanza, por su condición de hombre del interior, para que la coparticipación federal responda al proyecto de país federal.




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