7 de julio 2006 - 00:00

“La cúpula del radicalismo hace oposición porque sí”

Por el otro, a nivel provincial, el mendocino tiene un enfrentamiento muy especial con los jueces locales, que exigen suba salarial, en tanto que a nivel político su apertura concertadora lo lleva a una ya inevitable interna partidaria, justamente contra la línea del senador nacional Iglesias, de cara a las elecciones de 2007. Además, también es delicado el vínculo con los legisladores nacionales por su provincia, ya que el iglesismo hace sentir su rigor e incomoda a la hora de votaciones delicadas, como es el caso de los «superpoderes» para la jefatura de Gabinete.
«Yo soy un conciliador, pero cuando falta la otra parte...». Así es como Cobos sitúa el mal del otro lado y no ahorra críticas para la conducción de la UCR, achacándole hacer «oposición porque sí». Entrevistado por Ambito Nacional en su despacho -sorprendentemente pequeño, apenas adornado por un mapa de Mendoza, el retrato de sus tres jóvenes hijos (dos mujeres y un varón) y un banderín recuerdo de una de las tantas maratones que corrió-, Cobos admite haber «perdido la inocencia» política, para lo cual no esconde el haber echado mano a métodos estilo K a partir de su segundo año de gobierno. «Me dicen que a veces soy Cleto, pero que también me convierto en Julio César», bromea.
Periodista: ¿Se siente protagonista?
Julio Cobos: No pierdo el eje. Soy el gobernador de una de las provincias más importantes. Tengo bastante independencia por mis convicciones en lo personal y me siento conforme con la forma en que estoy interpretando los tiempos que estamos viviendo. Un gobernador tiene que mantener una buena relación con todos, esto incluye al Presidente, a los intendentes... Cuando uno es elegido deja de ser referente de un partido.
P.: Pero su propuesta incomoda a mucha gente de su partido.
J.C.: Los argentinos muchas veces nos queremos poner de acuerdo en épocas de crisis. ¿Por qué no hacerlo en momentos de crecimiento? Yo estoy mirando un país y una provincia a largo plazo, por eso hago lo que hago. Voy a seguir actuando de esa manera. Hay que asegurar la gobernabilidad. Además, todavía falta mucho para las elecciones.
 Descuido
P.: Días atrás hizo mención a un giro en su forma de gobernar luego de dos años de gestión en los que desatendió la cuestión política interna. ¿Sufrió una pérdida de la inocencia, teniendo en cuenta que venía de fuera del ambiente político?
J.C.: Puede ser, pero igual no quiero cambiar en mi forma de ser. Tal vez fue un descuido de lo político interno, ocupado en resolver problemas de gestión, por una crisis de muchos años que afectaba a Mendoza. Lo otro no me nace, no me gusta, pero bueno, hay que hacerlo.
P.: ¿Se inspiró en Kirchner para endurecer su perfil?
J.C.: No, él empezó desde el primer día (carcajadas). No sé, nos ven en algunas cosas parecidos y en otras distintos. Los dos nos acercamos bastante a la gente, yo lo hago porque así me nace. A veces me dicen que tengo dos caras, la de Cleto y, a veces, la de Julio César.
P.: ¿Dónde se imagina dentro de dos años?
J.C.: En cualquier lado. En la actividad privada, en la docencia o en la política. No me quiero atar. Esto me favorece, porque me deja actuar con libertad. Especialmente desde que aprendí que en política puede pasar cualquier cosa.
P.: ¿Lo atrae la posibilidad de llegar a la presidencia?
J.C.: Eso ha sido instalado más por los medios; yo puedo ser útil en cualquier lado. Pero no es conveniente que yo hable de esto ahora.
P.: ¿Aprueba por completo la gestión de Kirchner?
J.C.: Convengamos que está cumpliendo con muchas cosas que fueron propuestas por nosotros, desde la Alianza. Aún falta mucho, pero hay cosas, como el pago de la deuda, que son importantísimas.
P.: ¿Cree que el Comité Nacional de la UCR no está haciendo una oposicion inteligente?
J.C.: Hay que oponerse en las cosas que no son sensatas, pero hay que pensar. Por ejemplo, no entiendo por qué el Comité se opuso al pago de la deuda. Se terminó hablando de que era más efectista que efectivo, un juego de palabras incomprensible, más aun ahora que las reservas están casi al mismo nivel que antes del pago.
P.: ¿Se imagina fuera de la UCR?
J.C.: Uno no pierde las convicciones. Yo no me concibo fuera. Hay que dar el debate, pero ver si hay cierta flexibilización. Ya hubo libertad de acción en las elecciones pasadas.
P.: ¿Hay posibilidad de conciliación dentro de la UCR?
J.C.: Yo soy un conciliador de por sí, pero a veces para consensuar hay que ceder de ambos lados. Lamentablemente falta la otra parte.
P.: ¿Puede haber reconciliación con Iglesias?
J.C.: Yo siempre dejo las puertas abiertas, pero lo veo muy difícil.
P.: ¿En Mendoza habrá interna para definir los candidatos para 2007?
J.C.: Ojalá que no, pero hasta ahora parece que sí la habrá.
P.: Si su sector no gana, ¿apoyaría al de Iglesias?
J.C.: Por supuesto que sí. A lo mejor no trabajaría con el mismo ahínco... Me gustaría que avance mi sector...
P.: ¿Tiene en mente quién lo sucederá?
J.C.: Hay que ir pensando en eso. Quiero que sea un candidato de la gestión. Tengo hombres y mujeres.
P.: ¿Le gustaría que fuera una mujer?
J.C.: No es qué me gustaría. No son un caso aparte, cualquiera puede serlo. Tengo a la ministra de Turismo (Mariana Juri) y a (Laura) Montero (ministra de Economía). Pero no hay que verlas como algo aparte. Tenemos muchos candidatos.
P.: ¿Nunca pensó en habilitar la reelección, como hicieron muchos gobernadores?
J.C.: No, no me convence. Para mí cuatro años es poco, pero ocho es mucho. Debería haber períodos de seis años.
P.: ¿Se desdoblan las elecciones en Mendoza?
J.C.: Es el Partido Demócrata el que insiste con esto, porque no tiene poder a nivel nacional. Yo quiero que se vote en octubre, pero esto igual depende de una ley.
P.: ¿Podría haber una boleta UCR con candidato PJ para presidente?
J.C.: Eso lo tiene que resolver el congreso partidario de aquí. Por un lado se nos dice que cómo puede ser que haya un candidato del PJ, pero sin embargo se lo está apoyando a Lavagna, que es un candidato del PJ. Eso no sé cómo se va a resolver. Igualmente ya hubo casos, con Bordón. A estas cosas no hay que tenerles miedo y hay que ver cuáles son las circunstancias.
 Jueces
P.: ¿Tiene solución el conflicto con los jueces?
J.C.: Esto no se soluciona hasta que no llegue a la Corte nacional. Ellos dicen que yo me enojo, pero si los miembros de la Corte creen que está mal la indexación de salarios, no deberían excusarse... Yo no me excuso de mis obligaciones. Además, yo no acepto el embargo de las cuentas públicas, no tengo problemas en que sigan el proceso ordinario de la Justicia.
P.: El conflicto estalló ahora para el lado de la seguridad.
J.C.: No es que quiera echar el fardo a los jueces. Pero tengo 40 causas y quiero que me digan ellos qué ley quieren que impulse para que esto cambie. Es un tema de hace mucho tiempo, pero ellos están siempre en la misma. Acá hay problemas, porque la Policía también se queja, porque captura a un criminal y sale el mismo día. No se puede hacer política con la seguridad. Si la Justicia ve los problemas, yo estoy a su disposición para que me diga qué cambios quiere que aplique. Yo les estoy elevando casos para que me digan por qué interpretan lo que interpretan.
P.: ¿Es grave la inseguridad en Mendoza?
J.C.: Es grande la sensación de delincuencia. El tema está instalado. Igualmente, no estoy conforme con los índices que estamos teniendo. Esto se da porque estamos en una malaria total, y nosotros somos una provincia tentadora, en la frontera y con mucho turismo.
P.: ¿Cuál es la situación financiera de Mendoza?
J.C.: Vamos a cerrar con superávit. Tenemos dos fondos anticíclicos, por casi
$ 100 millones. Nuestros gastos corrientes afectan 50% del gasto, lo cual hoy es un dato positivo para la provincia. Además, no tomaremos deuda, salvo las que sirven para obra pública.

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