La baja en la intensidad de las erupciones del volcán Chaitén, en el sur de Chile, y las lluvias caídas en las últimas horas trajeron ayer algo de alivio a los habitantes de la ciudad de Esquel, Trevelin y de varias poblaciones de Chubut, aunque las autoridades provinciales se mantienen en estado de alerta ante la posibilidad de una nueva reactivación. Los meteorólogos pronosticaron la posibilidad de que se produzcan lluvias en la zona, algo que facilitaría la limpieza de las cenizas desparramadas en la ciudad. De todas maneras, la preocupación de los expertos pasa por el viento y por eso mantienen su atención en las variaciones que se puedan producir en este aspecto climático, además de seguir de cerca los informes sobre los movimientos en el interior del volcán. Otro tema principal que preocupa a la población de la zona es la contaminación del agua, ante la gran cantidad de cenizas caídas, y por eso arribaron a Esquel dos camiones con agua potable proveniente de Rawson. Por otro lado, la presidente de Chile, Michelle Bachelet, viajó ayer al poblado chileno de Chaitén, donde se reunió con autoridades locales para evaluar los daños y programar la asistencia que sea necesaria. Si bien las emanaciones del volcán mermaron en intensidad, el macizo de unos 1.000 metros de altura mantiene su actividad eruptiva desde el viernes y por eso el panorama sigue siendo incierto en toda la región.
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