6 de octubre 2005 - 00:00

La violencia comienza a dominar crisis fueguina

La violencia se desató cuando un puñado de agresores -apenas una veintena- camuflados entre un grupo de manifestantes -unos 300- que se habían autoconvocado ante la puerta del lugar donde se hospedaría Aníbal Fernández, repartieron incisivas quemaduras con cigarrillo, tironeos de pelo y fuertes patadas. Fue pasadas las 23 cuando el ministro salía del lugar acompañado por los legisladores nacionales por Tierra del Fuego, la diputada Rosana Bertone y el senador Mario Daniele.Fueron Bertone y Daniele quienes recibieron toda la carga de la agresión mientras Fernández -custodiado por cinco guardaespaldas- aceptaba reunirse con un grupo de manifestantes en el lobby del hospedaje.
La presidenta del Partido Justicialista de Tierra del Fuego,
Mabel Caparrós, salió de inmediato a repudiar los hechos y al igual que Bertone y Daniele acusó directamente al sector que respalda al vicepresidente Hugo Cóccaro y al diputado Daniel Gallo. De hecho, le puso nombre a los agresores: «Estaban Colombrera, Walter Martínez, Aguadé, gente de la departamental de Río Grande en su totalidad y Eduardo Cortez, quien trabaja en la Legislatura al servicio de Rubén Sciutto».
 Denuncia
Daniele presentó ayer una denuncia penal y Bertone
-quien aspira a renovar su mandato encabezando la lista del Frente para la Victoria- se recuperaba de las quemaduras recibidas en su rostro. El ministro Fernández y su vocero dedicaron horas a explicar que el funcionario no había recibido personalmente agresiones y abonaron la hipótesis de que el coccarismo fue el autor de los hechos de violencia.
Así, la compulsa entre el ahora ex radical Colazo y su vice, el justicialista Cóccaro volvió a reinstalarse en la escena política. Colazo difundió los rostros de los presuntos agresores -distribuyó fotos y filmaciones- y Cóccaro, en su carácter de titular de la Legislatura provincial, repartió comunicados desligando responsabilidades, exigiendo acelerar el juicio político al gobernador y pronunciándose contra una eventual intervención del gobierno nacional.
La trifulca consiguió empañar la embestida del kirchnerismo que envalentonado por el «megapase» colacista y el triunfo en Corrientes del último domingo llega a la isla para respaldar a sus candidatos Bertone-
Graciela Bozac. La coartada de violencia no le conviene al gobierno nacional, que busca capitalizar contrarreloj el respaldo de un gobernador. No en vano aceita la llegada de otros kirchneristas: la hermana Alicia; el hermano Alberto (Fernández); Julio De Vido y Carlos Reutemann. También decidió involucrarse en el conflicto docente que paraliza las escuelas desde ayer. Al parecer, prometió una asistencia financiera millonaria que los maestros resisten porque no aceptan un eventual aumento salarial por decreto, tal como se rumorea en el seno del gobierno provincial. En pie de guerra, los docentes se niegan además a acatar la conciliación obligatoria que dictó en las últimas horas la cartera laboral fueguina.
En el ínterin, el gobernador acumula nuevos pedidos de renuncia -»díscolos» de las carteras de la Juventud y de Turismo que se negaron a pasar al frente kirchnerista- y los miembros del Supremo Tribunal de Justicia provincial debaten un pronunciamiento de fondo en torno al pedido de suspensión y juicio político a Colazo que cursa la Legislatura.
Las agresiones físicas que presenció el ministro Aníbal Fernández el martes por la noche dejan al descubierto el pesado costo político que el respaldo de «un gobernador», Colazo, puede representar para el kirchnerismo. No en vano, el ministro Fernández deslizó «ahí estamos, mirando lo que está sucediendo», mientras negaba en forma contundente una intervención a la provincia y dejaba entrever que el apoyo a Colazo puede tener una fecha límite: el 23, claro está.

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