PBA: vecinalismos buscan colarse entre la polarización

Ambito Nacional

Los partidos localistas encaran el camino hacia las Generales con la necesidad de mostrar una oferta diferente para no ser absorbidos por la puja nacional y provincial.

Los vecinalismos bonaerenses no tuvieron una buena elección: cinco de los seis armados oficialistas salieron terceros. El panorama es complicado ya que, de repetirse los resultados en las generales, los gobiernos locales se encontrarán con un Concejo Deliberante adverso lo que pondrá en jaque la gobernabilidad.

Ante esta situación, los vecinalismos tienen claro que si quieren revertir la situación deberán apelar a una estrategia más fina. La clave está, según lo recogido entre los diferentes frentes por este medio, está en recuperar la importancia de la elección local. Poner el foco en la gestión local para poder despegarse de la batalla nacional y provincial que llevan ambos frente.

No será fácil. Para empezar, en todos los comicios, los vecinalismos salen a competir en desventaja. Pese a que hay distintos proyectos presentados en la Legislatura bonaerense, la boleta única no es prioridad hoy en día y de esa manera la necesidad de que los vecinos deban cortar la papeleta ya es una complicación per se más allá de que en varios distritos ya están acostumbrados desde hace años a esta modalidad.

Además, en la mayoría de los distritos la oferta de candidatos superó los 20 y la posibilidad de elegir la boleta corta del vecinalismo, sumado a la pandemia y la rapidez con la que se entró y salió del cuarto oscuro, atentó contra los partidos locales. “Una de las características del vecinalismo no es identificarlo con un gobierno. Al ser una elección legislativa, y no estar la cara del intendente en la boleta, es complicado”, dice Facundo Zaldúa, apoderado de vecinalismos.

“Fue una elección muy excepcional. Se dio un combo de situaciones que tuvieron que ver con la pandemia y a la vez con el voto castigo que jugaron en contra de los vecinalismos”, explica Zaldúa Para graficar la situación, en los tres vecinalismos tradicionales (Villarino, Salliqueló y Tres Arroyos), los candidatos de los intendentes terminaron en tercer lugar a poca distancia del Frente de Todos, pero lejos de Juntos, que se impuso en los tres distritos en la sumatoria de la interna.

Sin la obligación de ser gobierno, pero con la trascendencia de ser el vecinalismo más fuerte del conurbano, Catalina Riganti, primera candidata a concejal por Convocación Cívica, sostiene que “fue una victoria contundente dentro del espacio. Esperábamos este resultado para una elección con 22 listas, una oferta muy alta. Ahora que se limpió el cuarto oscura, vamos a salir fortalecidos”.

De hecho, en San Isidro, sacaron un 11 por ciento. Un número que duplica lo conseguido en 2015, pero que quedó lejos del número alcanzado en 2019.

La coincidencia es total. Todos los partidos locales aseguran que en las generales suelen subir el porcentaje de voto de manera considerable. Algunos, sostienen, hasta el doble. Y es que ahora la cantidad de boletas en el cuarto oscuro se achica a entre tres y seis con respecto a las más de 20 de las PASO. Además de las derrotas en Salliqueló, Villarino y Tres Arroyos, el vecinalismo también cayó en Tornquist y Necochea, donde se dieron dos de las peores elecciones para el oficialismo. Dos partidos nuevos que venían de ser elegidos en 2019 por Juntos por el Cambio y decidieron volcarse a un armado local. Algo que no les dio resultado. Quien sí logró ser la excepción a la regla fue Guillermo Britos, en Chivilcoy, quien le ganó a Juntos, el Frente de Todos y al randazzismo.

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