Giordano: "Es mejor una emisión controlada de Nación, y no que las provincias lo hagan de manera desordenada"

Ambito Nacional

El ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano, pone el foco en el duro impacto de la crisis de arrastre y de la pandemia en las cuentas de las provincias, y en la encrucijada que la caída de ingresos representa para los gobernadores. Estrategias y preocupaciones locales, y la mirada centrada en la definición de una asistencia clave de la Casa Rosada.

Mientras analiza con lupa y preocupación el retroceso en la coparticipación y en la recaudación provincial, el ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano, viene de lanzar un título -de corte voluntario- para pagar deudas con proveedores, que considera "atractivo" por el uso que le pueden dar. Es sólo una de las estrategias que activó la administración del peronista Juan Schiaretti para enfrentar la dura caída de ingresos por la crisis nacional de arrastre y la pandemia. Pero el foco macro está puesto en la Casa Rosada, y en la red de blindaje a los gobernadores que deberá activar para intentar evitar masivos problemas en las provincias para pagar sueldos y para ahuyentar el fantasma de las polémicas cuasimonedas.

Periodista: El Gobierno de Juan Schiaretti acaba de lanzar un título para el pago a proveedores. ¿Es una consecuencia directa de la pandemia o ya estaba en análisis?

Osvaldo Giordano: Las finanzas públicas de todas las provincias, de la Nación y de los municipios vienen con un estrés de larga data, no nació este último mes sino que lleva casi dos años de crisis, a la cual se le agregó este factor nuevo, que obviamente complicó aún más. En ese marco de fuerte estrés de las finanzas, uno lo que encuentra es que el Estado tiene deudas que se han ido gestando como consecuencia de este estrés, y por otro lado acreencias de contribuyentes que no pagaron los impuestos que correspondían, y que también como consecuencia de la crisis se ha aumentado. Una manera de tratar de afrontar este problema fue buscar esta herramienta, que es que ver la manera de cómo conectar deudas con acreencias, y entendemos que ésta es una herramienta válida: que el Estado pague deudas con un título y que ese título pueda ser utilizado para cancelar deudas con el Estado. En el medio, además, es un título que es transable en el mercado, que puede ser utilizado como aval, como garantía.

P.: ¿En qué consiste la operatoria del título y qué monto involucra?

O.G.: Hay una deuda con proveedores y contratistas de cerca de 9 mil millones de pesos, y acreencias en el orden de los 35 mil millones, que es la deuda que tiene registrada Rentas en los distintos tipos de impuestos. Es una relación de 1 a 4. Entonces, en función de que la situación es muy crítica en las finanzas públicas, la idea es tratar de ofrecerle a todos los proveedores y contratistas la posibilidad de cobrar por esta vía, sabiendo que del otro lado del túnel está la posibilidad de pagar impuestos por una magnitud mucho más grande, de 1 a 4. Por eso la oferta es para todos, no es obligatorio y entendemos que para la enorme mayoría es algo atractivo por el uso que se le puede dar a este instrumento. Y frente a la alternativa de que, en una situación tan delicada de las finanzas públicas, se sabe que va a ser muy difícil en el corto plazo poder pagar esa deuda en efectivo.

P.: Se refiere a la posibilidad de pagar impuestos de corte provincial..,

O.G.: Impuestos provinciales. Se va a pagar deuda a proveedores y contratistas de hasta febrero de este año, y se puede usar para pagar impuestos adeudados hasta febrero de este año.

P.: ¿Se analizó la posibilidad de que puedan ser utilizados para deudas en impuestos nacionales?

O.G.: No, sería muy complejo de instrumentar, porque los impuestos nacionales son coparticipables. Y además sale de la Tesorería y vuelve a la Tesorería vía Rentas, y así el circuito cierra.

P.: ¿Y qué otro uso le puede dar el proveedor al título, aparte de pagar deudas impositivas provinciales?

O.G.: Es un instrumento de ahorro porque tiene actualización con tasa Badlar, y hay algo que se usa mucho en el mercado de capitales que es un mecanismo de garantía o de aval, máxime ahora que las tasas son bastante más bajas; es una manera de garantizar acceder a un crédito a tasas mucho más razonables que de no tener esa garantía. O tener una acreencia con el Estado que no está certificada. Entonces ésto va a permitir una mayor fluidez del sistema económico. Hoy todas estas empresas tienen esta deuda en el aire, y con este instrumento la van a poder certificar y en función de eso poder pedir un crédito.

P.: El título no es obligatorio. ¿Tuvo un primer acercamiento con los proveedores respecto de esta propuesta?

O.G.: Era casi una demanda de muchos de ellos porque veían que la deuda estaba e iba creciendo, y que las perspectivas de cobrarla son muy bajas, porque con la caída de recaudación que tuvimos en marzo y la que se avecina en abril y mayo, con una caída de recaudación tan grande se les hacía mucho más largo el período de espera para poder cobrar, con lo cual con ésto cobran ya y pueden decidir qué hacer con el título.

P: ¿Qué nombre va a tener el título y cuál será el plazo de rescate?

O.G.: Entiendo que le vamos a poner Docof -Documento de Cancelación de Obligaciones Fiscales- con la idea de compensar deudas con acreencias. El título tiene 36 meses con amortizaciones trimestrales y un año de gracia, y actualización Badlar.

P.: ¿Cree que éste es un camino que van a recorrer otras provincias?

O.G.: En Córdoba en varias crisis ya se usó algo parecido, y hay provincias que ya lo venían haciendo. Ciudad de Buenos Aires había emitido un título para proveedores a fin del año pasado, y la diferencia principal es que no se puede usar para el pago de deuda con Rentas, que el nuestro sí. Y la Provincia de Buenos Aires emitió una especie de letras que se descuentan en el Bapro. Hay distintas variantes. La que nos gusta es la nuestra, que un poco cierra el ciclo entre deudas y acreencias, de manera que confiamos que ésto nos pueda dar más volumen y más agilidad en el instrumento. Pero ya hay antecedentes y seguramente otras jurisdicciones lo van a usar porque es un paliativo. Obviamente no nos resuelve todos los graves problemas que tiene las finanzas públicas pero es por lo menos ir resolviendo un tema y no generándole tanto daño a las empresas. Y mete un factor que ayuda a la recaudación, que está muy difícil. Creo que tiene todos aspectos positivos.

P.: ¿Por qué no se trata de una cuasimoneda, que es una primera lectura que suele hacerse cuando trascienden de manera pública este tipo de instrumentos por parte de las provincias?

O.G.: No tiene nada que ver con una cuasimoneda: no sirve para ir al supermercado a comprar ni se puede pagar el salario con ésto. Es un título que se escritura en la Caja de Valores, tiene una sofisticación y una forma de funcionamiento que no sirve como instrumento de pago. No es un billete impreso ni puedo usarlo con la tarjeta de crédito. No es práctico y no tendría ningún sentido como funcionalidad de sustitución de la moneda, y no tiene nada que ver con la moneda.

P.: ¿Y cuán cerca están las provincias de la posibilidad de recurrir finalmente a la emisión de cuasimonedas, y de qué depende?

O.G.: Creo que depende obviamente del contexto de caída de recaudación, que es el factor desencadenante, y de cómo se dé la resolución de algo que está en diálogo, que es cuánto va a asistir la Nación a los fines de poder enfrentar esta situación. Yo creo que en la medida que la Nación, como lo ha manifestado, va a mandar una asistencia acorde al problema que se está enfrentando, sabiendo que obviamente a nadie le sobra, si es algo más o menos razonable de esa manera se puede evitar. Y por lo menos nosotros en Córdoba pensamos que es la mejor alternativa, porque sería agregar problemas el hecho de que cada jurisdicción se meta a emitir de manera desordenada. Creo que va a ser mucho más ordenado si Nación logra, con un acuerdo de las provincias, dar una asistencia.

P.: ¿Pero tiene real poder de auxilio el Gobierno nacional hoy como para evitar que los gobernadores tengan problemas para pagar sueldos y compromisos mínimos?

O.G.: Acá estamos en un delicado equilibrio donde se sabe que hay que emitir porque la caída de ingresos es muy fuerte, y sabemos que eso tiene un límite sobre todo por el tipo de crisis que estamos enfrentando. Por ahí los economistas de manera un poco simplista hablamos de que ante una crisis se recomiendan políticas keynesianas. Eso es para otro tipo de crisis; ésta es una crisis de oferta, no es un problema de falta de demanda sino que ha habido una brusca caída de la oferta debido a que se ha paralizado gran parte del aparato productivo. Entonces en ese marco el emitir tiene sus riesgos por el impacto que puede tener en los precios, y por lo tanto creo que es un escenario mucho mejor que sea una emisión ordenada y controlada a partir del Gobierno nacional y no algo que va a ser imposible de coordinar, que es que cada jurisdicción -cada provincia, y ni hablemos si además se suman los municipios- pueda hacerlo. Creo que está todo el esfuerzo de todas las partes de tratar de llegar a un acuerdo razonable y de esa manera evitar algo que creo que sería peor, dentro de una situación que todos coincidimos que es muy mala.

P.: ¿Entonces esta crisis no es comparable con la de 2001, en lo que respecta a las provincias?

O.G.: Son de naturaleza muy distinta, porque ésta es una crisis de oferta y no de demanda. Yo creo que la hace distinta y me parece a mí que más compleja, con una muy grande incertidumbre. Pero como toda crisis se refleja en el caso de las finanzas públicas en una caída de los ingresos que hace que sea incompatible el sostenimiento normal de todos los gastos. En eso sí hay un punto en común.

P.: ¿Teme en el caso de Córdoba enfrentar problemas para el pago de sueldos y jubilaciones en abril?

O.G.: Hay tal incertidumbre que no se pueden descartar los problemas. La velocidad con la que están cayendo los ingresos es muy grande, no la podemos dimensionar en función de que son pocos días de abril como para poder medirlo, y marzo fue un mes muy malo. La provincia de Córdoba, respecto a un marzo normal, recaudó casi un cuarto menos de ingresos. Y marzo no refleja para nada en toda su intensidad todas las consecuencias de la cuarentena, de la parálisis del aparato productivo, porque los impuestos tienen un rezago en la determinación, y la cuarentena arrancó el 19 de marzo. Recién en abril vamos a ver a pleno eso y por eso se debería esperar una caída peor, lo que no sabemos es cuánto peor. Ahí hay una primera incertidumbre, y la segunda es cuánta asistencia va a dar el Gobierno nacional, en pos de darle un mínimo de ingresos a las provincias como para que no digo que puedan funcionar con total normalidad, pero por lo menos que se mantenga el funcionamiento del Estado, porque además es clave obviamente que siga funcionando en momentos de crisis. Creo que más cerca de fin de mes se va a poder tener un panorama más claro de la situación.

P.: ¿Y está en análisis algún mecanismo de recortes de sueldos o diferimientos para el pago de empleados estatales?

O.G.: Lo que decidió el gobernador es, desde el punto de vista de las finanzas públicas, un gesto, que es una reducción en los sueldos de la planta política. Pero para un Estado como el de Córdoba es un grupo muy pequeño de funcionarios por lo cual no tiene un impacto muy relevante en las finanzas públicas. El resto va a depender de la recaudación: si no cae tanto ojalá se pueda pagar el 100% de los salarios, y si no habrá que evaluar cómo hacer porque hay recursos limitados. Y ahí juega cuánto se recauda, cuánto envía el Gobierno nacional, y cuánto se necesita. Y en función de eso se decidirá.

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