23 de marzo 2004 - 00:00

Reactiva la UCR rol de oposición en provincias

A fines de febrero, el presidente del Comité Nacional radical, el chaqueño Angel Rozas, había dado directivas muy precisas para el futuro del partido. «Encarar la recuperación institucional, política y electoral», arengó entonces durante un encuentro realizado en la ciudad rionegrina de Viedma, ante los seis gobernadores radicales (Mendoza, Chaco, Río Negro, Catamarca, Corrientes y Tierra del Fuego) y los principales legisladores nacionales y provinciales. Saben en la UCR que este plan no es de fácil factura a nivel nacional. Sin embargo, no es igual la situación al nivel de varios gobernadores, que aparecen más debilitados por ostentar mayores flancos de críticas.
Es así como la presión crítica radical comienza a oírse cada vez más fuerte en el terreno más fértil de las provincias y en pocos días, por diversos motivos, se alzó la voz contra los mandatarios peronistas de Chubut, Mario Das Neves; Tucumán, José Alperovich; Formosa, Gildo Insfrán; y Jujuy, Eduardo Fellner.
Alperovich debió soportar un duro documento que le dedicó la conducción tucumana de la UCR acusándolo de supuestos hechos
«corrupción», «mal manejo de fondos públicos» y de «incontinente verbal». «Administrar con displicencia los fondos del Estado implica una transgresión jurídica inaceptable, más allá de cualquier promesa de reintegro, y como tal debe juzgarse y penalizarse», atacaron.
 Excesos
Los radicales condenaron, además,
«excesos de nuestro gobernador», llamando la atención por la derogación del denominado «Compre Tucumán» -programa que beneficiaba a la industria local- «para favorecer a proveedores foráneos» y sentenciaron: «El ahogo en impuestos onerosos e inconstitucionales se da de narices con el hambre más urgente».
c Más oscuro aún es el enfrentamiento de los radicales con el formoseño Insfrán, al cual acusan de presuntos actos de espionaje y de «aprietes» a opositores. Si bien es casi nulo el espacio para no oficialistas, desde allí dispara el ex intendente capitalino y titular de la UCR local Gabriel Hernández, quien apunta supuestas irregularidades cometidas por la conducción del Poder Ejecutivo local. A saber: presuntas escuchas telefónicas, filmación de marchas y amenazas varias a cargo del Departamento de Informaciones de la Policía provincial, cobros de dineros públicos y la «incógnita» del Hospital de Alta Complejidad Domingo Perón, que fue inaugurado hace un año por Kirchner durante el furor de la campaña presidencial, pero que aún no abre sus puertas.
c En Chubut, la movida radical se encarna en el diputado nacional
Rafael Cambareri, quien ya anunció que iniciará «acciones legales contra Das Neves», en respuesta a acusaciones hechas por el gobernador contra él y la dirigencia radical.
Cambareri asegura que con su medida busca
«establecer un límite al estilo de hacer política» de Das Neves, al cual calificó como intolerante y totalitario». El vicepresidente segundo de la Cámara baja fue más allá y dijo acerca de Das Neves que «estamos ante un gobierno fascista que pretende a través de la descalificación y la persecución política amedrentar los partidos de la oposición, a las organizaciones gremiales, a los jueces y a cualquier persona que pueda pensar distinto».
c El jujeño Eduardo Fellner es otro que deberá enfrentarse con el radicalismo local que, si bien débil, resiste contra la reforma de la Constitución local, ya que esto habilitaría una suerte de reelección indefinida de la figura del gobernador (ver aparte) e instauraría un nuevo régimen electoral a medida para que el PJ logre el sueño de alzarse con una avasallante mayoría en la Legislatura.
Otro tema que los radicales no quieren dejar pasar de largo es la aprobación del Presupuesto 2004. «No se contempla que la deuda pasó de $ 800 millones a más de $ 2.100 millones desde que está Fellner», informaron en la UCR local y dispararon sobre el Presupuesto: «Es bien justicialista. Asistencialismo punteril, sin políticas sociales. Un calco del que redactó la Nación».

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