21 de octubre 2005 - 00:00
Río Negro es otro bastión clave para Néstor Kirchner
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En cuanto a imagen como candidato, sobresale Arriaga -dirigente del Frente Grande de Carlos Chacho Alvarez, que supo ser aliado de los radicales cuando Verani manejaba férreamente el partido-, que llegó a la transversalidad kirchnerista de la mano del presidente del bloque PJ del Senado, Miguel Pichetto, quien aspira a ser gobernador en 2007.
•Imposición
Pichetto, en alianza con Carlos Soria, ex jefe de la SIDE de Eduardo Duhalde -además de ministro de Seguridad Bonaerense y diputado nacional por el duhaldismo- y actual intendente de General Roca, impuso a Arriaga frente a la oposición del diputado nacional e integrante del cuadrunvirato que conduce el bloque PJ en la Cámara baja, Osvaldo Nemirovsci.
Después de las internas en las que Arriaga venció al diputado nacional menemista Carlos Larreguy y al sindicalista del Hielo, Osvaldo Solis -la logística se la proporcionó el propio Hugo Moyano en persona-, Kirchner le dio su bendición y el PJ provincial se encolumnó detrás del médico frentegrandista y de Pichetto. El FpV tiene aquí sólo dos integrantes: PJ y Frente Grande.
La historia de Cuevas es distinta, aunque registra, como su oponente, experiencia en administrar municipios. El radical va por la quinta gestión de Cervantes, una pequeña localidad del Alto Valle Este, mientras que Arriaga fue jefe municipal durante dos períodos en Cipolletti, transformada hoy en el principal centro urbano provincial después de Bariloche.
En este centro de esquí internacional, los radicales van en alianza con Alberto Icare, intendente y presidente del vecinal Partido de la Solidaridad y de la Unidad de Río Negro (SUR), respectivamente.
Otro sello provincial acompaña a la UCR: es el Movimiento Popular Patagónico de Julio Salto, que supo compartir cargos y honores con Arriaga, pero luego se enfrentaron violentamente al punto que el pase de Arriaga a la alianza de Pichetto-Kirchner motivó la adhesión de Salto al candidato de Saiz.
Al igual que en otros distritos y aun en la Nación, estas elecciones legislativas tienen en Río Negro un significado superior a la elección de sus diputados nacionales. Por el lado radical, el gobernador apostó a Cuevas -un desconocido mecánico, aunque militante de toda la vida en la UCR- porque juega sus propias fichas para su reelección en 2007.
Una derrota de Cuevas abriría un estado de debate en el partido que gobierna la provincia desde 1983 y pondría en peligro las pretensiones reeleccionistas de Saiz, a quien se le reprocha su supuesto «sesgo personalista y alejado de los intereses partidarios». Como no se puede esmerilar su figura sin riesgo de provocar una fractura antes de tiempo, se critica a algunos de sus colaboradores, sobre todo, aquellos encargados de difundir la imagen de gobierno.
Por el lado del PJ, las apuestas no son menores. Pichetto, con el apoyo del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, acaricia el sueño del peronismo rionegrino de derrotar a los radicales en 2007. Pero a esas pretensiones ya se le están oponiendo Nemirovsci y Soria, aunque los problemas cardíacos del ex «Señor 5» -fue operado hace unos días del corazón en el Hospital Italiano de Buenos Aires- ponen en duda sobre su capacidad física para enfrentar una dura campaña como la que se avecina.
Nemirovsci -por su parte- deshoja la margarita y quema ansiedad por el futuro de su destino político, ya sea en la propia Cámara de Diputados o en el Ejecutivo. Como tantos kirchneristas espera la bendición de Olivos, aunque ya empezó a recorrer la provincia para forjar su propio camino político en Río Negro.
Tras estas dos fuerzas políticas, queda muy poco para analizar. El ARI de Elisa Carrió aparece en tercer lugar, pero lejos de cualquier aspiración de conseguir un escaño, seguida por varios partidos de izquierda (Comunista, Humanista y otros) y el Partido Provincial Rionegrino (PPR).



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