10 de enero 2008 - 00:00
Sapag dará "gracias totales" a Cristina
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Neuquén registra una deuda total de $ 2.300 millones y $ 360 millones de ese monto vencen en el corto plazo lo que genera un estado de inquietud financiera en la provincia a partir del reclamo de contratistas y proveedores de la obra pública. La provincia aspira a que Nación lo asista para poder concretar obras clave para su desarrollo y complejo tramado social. Para colmo, la resolución de Guillermo Moreno que le puso límite al precio de venta del barril de petróleo en u$s 42 reduce el ingreso por regalías petroleras en unos 70 millones de pesos.
Ante este cuadro de estrechez financiera, Sapag ordenó la contención del gasto público y transmitió una imagen de austeridad que se contrapone con la sobreexposición de su antecesor, Jorge Sobisch, acusado de haber gastado sumas millonarias en su campaña presidencial donde apenas obtuvo 1,4 por ciento de los votos y en su propia provincia salió tercero después de Cristina Fernández de Kirchner y de Elisa Carrió. Paralelo a esa decisión interna, hizo girar en 180 grados la política de relacionamiento con la Nación y se alineó detrás de la estrategia de la presidente Cristina de Kirchner, con quien se reunió en más de una oportunidad, al igual que con el ex mandatario Néstor Kirchner.
Es que la economía local tiene al Estado provincial como el máximo proveedor de recursos no sólo a partir del empleo público sino también de los cientos de contratos a profesionales externos y a las pequeñas y medianas empresas que motorizan la actividad local. Un quebranto de este sector tendría consecuencias serias para la gobernabilidad de una provincia que fue endeudada livianamente por Sobisch, según expresiones del propio Sapag que trata de ejercer el poder con plenitud, desarticulando trabas que aún le generan en el funcionamiento de la administración pública, los sectores residuales del sobischismo que todavía perduran en los pliegues del poder provincial.
Por último, Sapag agradecerá la preocupación de Cristina Fernández y del vicepresidente Julio Cobos por los efectos que podría haber ocasionado la erupción del volcán chileno Llaima sobre Neuquén el pasado 2 de enero. Antes habrá asistido a la asunción de Horacio Quiroga -su otrora contrincante kirchnerista a la gobernación- como subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería. Todo un signo de buena educación en un marco de convivencia política que el mandatario, diplomáticamente, explica como «federalismo de coordinación».



