14 de mayo 2008 - 00:00
Se agrava el paro petrolero en el sur
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La protesta por tiempo indeterminado, que incluye cortes de ruta y que se enmarca en una salvaje interna gremial, hace crujir las finanzas del gobierno de Daniel Peralta, desde donde denuncian que ya el distrito se perdió de percibir cerca de u$s 7 millones en regalías.
Allegados a Peralta aseguraron ayer que el mandatario justicialista sigue de cerca la marcha del conflicto, al punto que recién a último momento decidirá si asistirá o no hoy a la asunción de Néstor Kirchner al frente del PJ, en Buenos Aires.
La embestida petrolera es protagonizada por el titular del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Santa Cruz, Héctor «Chaco» Segovia, quien otrora se presentaba como cercano a los Kirchner, pero que no dudó en montar días atrás el copamiento de plantas en el norte provincial, horas antes del desembarco de Cristina de Kirchner en Pico Truncado para encabezar un acto de obra pública.
En una virtual devolución de gentilezas, ahora la Casa Rosada parece haberle soltado la mano: con las negociaciones cortadas -según lo admitían ayer los dirigentes, tras el fracaso de las conversaciones en Buenos Aires-, Segovia pondrá hoy en juego su continuidad en la titularidad del sindicato (desde 2000) en las internas del gremio a nivel provincial, donde se enfrentará a otras cinco listas.
La votación -al menos según el panorama que se manejaba anoche- se concretará entre las 5.30 y las 17.30 en delegaciones del gremio en toda la provincia, pese a que algunas listas pedían su postergación por supuestas irregularidades en el padrón.
En este marco, el secretario de Energía santacruceño, Alesandro Perrone, destacó la gravedad del escenario. «La situación es altamente preocupante porque, hasta la fecha, tenemos ingresos con los que no vamos a contar a fin de mes y que oscilan los 7 millones de dólares», enfatizó, sobre la base de que -dijo- la provincia «deja de percibir regalías de alrededor de 2 millones de pesos por día».
Los petroleros exigen una recomposición del salario mínimo de 19,5%, el pago de ítems adeudados y la incorporación de trabajadores despedidos de la empresa Bolland.
Bajo esa consigna, mantienen tomadas las plantas de YPF en las localidades de Pico Truncado y Cañadón Seco, que sufrieron graves daños en las instalaciones y serios derrames de petróleo, que aún no pudieron ser mensurados dada la intransigencia gremial.
En paralelo, sostienen cortes de ruta en esa zona del norte provincial y en la estratégica Ruta Nacional 3, en cercanías de Río Gallegos.
Bajo el imperio del paro por tiempo indeterminado, también están virtualmente congeladas las tareas en los yacimientos -cercanos a la capital provincial- de Petrobras, Sipetrol y Chevron. Precisamente, los díscolos ahora amenazan con tomar también esas plantas y con dejar sin el acceso al gas a la localidad de El Calafate, imán de turistas internacionales y villa de descanso del matrimonio Kirchner.




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