Máxima tensión: pese a promesa de suba, Policía Bonaerense mantenía activa protesta salarial

Ambito Nacional

El Ministerio de Seguridad rechazó la renuncia ofrecida por el jefe de la fuerza, Daniel García, luego de que los efectivos lo rechazaran como interlocutor válido. Antes, la Provincia ofreció aumento de 30%.

La promesa de una mejora salarial no lograba desactivar las protestas de policías bonaerenses, que mantenían en vilo al Gobierno de Axel Kicillof y que amenazaban con extenderse esta madrugada. La tensión estaba centrada en manifestaciones activas en La Matanza, Morón, Avellaneda, Merlo, San Martín, Tres de Febrero, Florencio Varela, Junín, Lanús, Malvinas Argentinas, Pilar, Ensenada, Necochea y Mar del Plata.

En este contexto de extrema tensión y de temor en un distrito donde el delito golpea fuertemente, el ministro Sergio Berni rechazó anoche la renuncia del jefe de la Policía, Daniel García, quien horas antes había sido rechazado como interlocutor válido por los manifestantes.

A primera hora del martes, los ministros Carlos Bianco y Berni debieron llevar adelante una conferencia de prensa en el centro de coordinación estratégica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en La Matanza para salir a contener un estallido que había llegado hasta las puertas de la residencia oficial del gobernador en la noche del lunes.

El lugar elegido no fue circunstancial. La contestación tenía que llegar desde adentro. La protesta, que había comenzado en la noche del lunes en Adrogué (Almirante Brown), y se fue extendiendo a lo largo de diferentes distritos bonaerenses, funcionó con el timing necesario. Justo horas antes del anuncio del Programa de Fortalecimiento de Seguridad que, el pasado viernes, el gobernador Axel Kicillof ya había adelantado llegaría con un aumento salarial para los uniformados.

La sincronización en el reclamo, que continuó durante parte del martes, no fue casual. El Puente 12 se volvió el centro de operaciones policial. Y el propio jefe de la Bonaerense, Daniel “Fino” García no tuvo la mejor recepción de sus pares. Según pudo saber Ámbito, el aumento ofrecido por el Gobierno no colmó las expectativas de los policías bonaerenses y, entre gallos y madrugadas, se planeó una protesta peligrosa.

Los policías difundieron un petitorio que incluye pedidos de aumentos salariales, aumento en el pago de la hora Cores y la hora Polad, pago en tiempo y forma de las horas adicionales, ya que se están cobrando con demoras de hasta 120 días; provisión de uniforme y móviles en condiciones de prestar servicio.

También piden la democratización de la fuerza y el derecho a la “sindicalización” y que no se apliquen sanciones a los policías que participan de estas manifestaciones.

En este sentido, el secretario de Seguridad nacional, Eduardo Villalba, manifestó ayer que “en este momento las fuerzas de seguridad no tienen derecho a la sindicalización y, aunque hubo distintos debates sobre el tema, creo que ahora no estamos preparados para sindicalizarlas, es una discusión a futuro”.

El propio Berni había dicho por la mañana que en el transcurso de las próximas horas se dará a conocer el valor del aumento sin brindar porcentajes (se habla de una diferencia de 10 por ciento entre el 30 ofrecido y el 40 a aceptar del 56 solicitado) que percibirán los uniformados. En su reclamo, la Bonaerense pide que el ministro de Seguridad sea el portavoz de un aumento que cubra el retraso que hay en los salarios. “Tardaron casi cinco años en pensar un reclamo. Durante todo el gobierno de Vidal, no dijeron nada. ¿Y ahora se dieron cuenta de que no contaban con el equipamiento y que no cobraban lo que les correspondía? ¿Justo cuando el gobernador va a hacer un anuncio en su favor? ¡Por favor! Se les ven todos los hilos”, le dijo un funcionario provincial a este medio sin dejar en claro si el dardo es hacia dentro o afuera.

Para el Ejecutivo, el motín bonaerense tiene una justificación lógica en cuánto al reclamo salarial, pero aseguran que hay una mano negra detrás de tamaña planificación. Pero no todas las miradas son hacia la oposición.

“Ya pasaron 9 meses de gestión de Axel Kicillof y la Policía de la Provincia de Buenos Aires es el sector estatal más castigado por este gobierno”, aseguró Juntos por el Cambio a través de un comunicado. “Nunca tuvieron una actualización salarial, ni recambio de móviles y mucho menos un gobernador que esté comprometido con la institución policial y sus familias”.

La otra línea no es ajena. “Por qué el mismo ministro que sale a pelearse con propios y ajenos, que descomprime piquetes en autopistas, permite que un grupo de policías tome la calle con un arma en la cintura”, repetían en La Plata.

A lo largo de la gestión provincial, el ministro de Seguridad no cosechó grandes amistades. Es más, algunos intendentes aseguran que responde más a las problemáticas de distritos que pertenecen a Juntos por el Cambio que a los propios. En los últimos diez meses acumuló todo tipo de discusiones. La más conocida, y aún latente, con su par nacional, Sabina Frederic.

Producto de esta situación, la gobernación volvió a ser vallada ayer por la tarde. Fue la primera vez en diez meses luego de que el propio mandatario lo hiciera sacar cuando asumió. Habrá que ver si las diferencias porcentuales se afinan y policía retoma un rol elemental en un contexto de pandemia.

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