Coronavirus: el año en que vivimos en pandemia

Anuario 2020

La irrupción de la Covid-19 puso a la ciencia y a los sistemas de salud a prueba. Pero también desnudó la polarización de opiniones. Aquí, lo que el virus nos dejó.

Como cada fin de año, el 31 de diciembre de 2019 acaparaba la atención de los argentinos el armado de la mesa de fin de año, en los balances personales y en la esperanza de que el 2020 fuera mejor. Sin embargo, ese mismo día en China, precisamente en la ciudad de Wuhan, se notificó el primer caso de la hoy llamada Covid-19, pero en ese entonces, una patología anónima que causaba neumonía y que despertaba viejos fantasmas, ya que el cuadro era similar al SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que en 2002 había irrumpido también en China y que causó a nivel mundial 8.098 casos y 774 muertes.

Para el 24 de enero, momento en que Europa parecía reportar su “paciente cero”, el mundo ya hablaba del “nuevo coronavirus”, que era menos letal que el SARS pero que parecía tener más facilidad de propagarse. Unos días más tarde, precisamente el 5 de febrero, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, había declarado a los medios: “Me preocupa más el dengue”, frase que daba a entender que si bien el ingreso del patógeno era una posibilidad, todavía el escenario parecía lejano. Pero esas palabras conocieron su fecha de vencimiento cuando el 3 de marzo se reportó el primer caso de coronavirus en Argentina, en un hombre que había viajado a Milán Italia.

Si bien desde un principio se observó el comportamiento de este virus casi desconocido a nivel mundial, para marzo se debía trabajar contrarreloj con el fin de evitar las postales llegadas de Europa, que mostraban médicos que debían debatirse a qué paciente grave debían propinarle un respirador. Argentina, con ese tiempo de ventaja, debía esbozar un plan para dar respuesta a la pandemia. Es por ello que cuando el presidente Alberto Fernández decretó para todo el país el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO), llamada por todos “cuarentena”, el objetivo era “aplanar la curva” y evitar la mayor cantidad de casos para preparar al sistema de salud.

Algunos rostros de la cartera sanitaria se volvieron conocidos por todos los argentinos, como el de la Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, experta en vacunas y mano derecha de Ginés González García, que encabeza los reportes matutinos sobre la situación epidemiológica. A la vez, desde la Secretaría de Calidad en Salud se planeaba la adaptación de hospitales y centros. Mientras se reacondicionaron quirófanos para incorporar nuevas camas de terapia intensiva y en algunas jurisdicciones se montaban hospitales modulares, médicos de distintas especialidades recibieron capacitaciones para atender las necesidades surgidas del nuevo coronavirus, a la par que se adquirían insumos de todo tipo.

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Los muertos por coronavirus suman 2.426.

Los muertos por coronavirus suman 2.426.

Por otra parte, la ciencia argentina aceptó y cumplió con grandes desafíos. Para empezar, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), lanzaron la Unidad Coronavirus abocada al desarrollo y la financiación de proyectos para hacerle frente a la pandemia. Entre los avances bajo su ala están el desarrollo de kits de detección del virus SARS-CoV-2 en base a distintas plataformas tecnológicas, la producción de insumos, equipamiento y respiradores artificiales, el lanzamiento informático de aplicaciones para smartphones y la conformación de grupos de investigación específicos. Desde el primer momento, las estrategias y capacitación en diagnóstico por parte de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” –más conocido como ANLIS Malbrán permitieron que los testeos se realizaran en distintos puntos del país. A la vez, aún se continúan ensayando potenciales tratamientos como el suero equino hiperinmune.

Polarización en Argentina y en el mundo

EL ASPO, que originalmente se planteó por 14 días, se extendió por meses. Durante este tiempo los argentinos sumaron nuevos términos a sus conversaciones diarias. En cada fila de los negocios esenciales se hablaba de curvas de contagio y entonces, la pregunta del millón era cuándo iba a llegar el famoso “pico”. Para mediados de abril, el uso del tapabocas pasó a ser obligatorio y si bien en un principio enseñaban por TV y por videos educativos cómo hacerlos en casa, con el tiempo, la moda comenzó a adaptarse a la pandemia, con distintos modelos para grandes y chicos. Incluso por redes sociales se comparó a los barbijos antibacteriales desarrollados por el Conicet, la Universidad de Buenos AIres (UBA) y la Universidad de San Martín (UNSAM) con unas conocidas mochilas de marca internacional, como una suerte de “must have”, ese ítem que todos buscan tener.

https://twitter.com/unsamoficial/status/1334484228470435844

El cese de actividades en distintos rubros para contener el virus pandémico hizo que diversos sectores tuvieran fuertes reveses y si bien algunos se reinventaron, las pérdidas económicas se hicieron notar. Mientras se buscaba y aún se busca evidencia científica irrefutable, se gestaba en la Argentina y también en el mundo una fuerte tensión entre lo sanitario y lo económico y, a veces, entre lo sanitario y lo político. El comité de expertos compuesto por asesores médicos y científicos convocados por Alberto Fernández pasaron a estar en el ojo de la tormenta. al punto de politizar la cuestión sanitaria. Las expresiones “gobierno de científicos” o “infectadura” se replicaron tanto en redes sociales como en las “marchas anticuentena” que, por lo general, albergaban distintos reclamos: desde la incertidumbre por la extensión de la ASPO a la expropiación de Vicentín y la reivindicación a “la república” con el banderazo. En esos aglomeramientos, que se repetían con mayor o menor concurrencia en distintos puntos del país, también podían verse los movimientos antivacunas, a la par que un mundo espera ser inmunizado contra el virus SARS-CoV-2.

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La polarización también se sintió en el debate que equiparaba el leitmotiv “quédate en casa” con la pérdida de las libertades individuales. Algo que ocurría mientras médicos de distintas especialidades, entre ellos los de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), pedían ayuda a por las duras condiciones de su especialidad. En un año de pérdidas físicas y económicas, que impactó de manera emocional y psíquica a un planeta entero, el personal de salud debió trabajar con miedo, con la carga del deceso de compañeros, con la incertidumbre a cuestas y con salarios no acordes a las tareas realizadas. Los aplausos para ellos, a las 21 horas los acompañaron por poco tiempo.

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud también tuvo fuertes críticas y, en algunos casos, las batallas parecían volverse personales. Ese fue el caso del expresidente de EEUU Donald Trump, quien suspendió la financiación de su país a la agencia sanitaria de Naciones Unidas a la par que promocionaba sustancias que no mostraron evidencia científica contra el SARS-CoV-2, como la hidroxicloroquina. Incluso, entre sus promesas electorales, estaba la de despedir al doctor Antony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, quien terminó por conservar su puesto de trabajo con la victoria del demócrata Joe Biden. Otro promotor del antipalúdico fue el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, quien se jactaba de andar sin mascarilla hasta que él mismo contrajo coronavirus.

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Postales distópicas

El panorama internacional mostraba fotografías de lo que podría significar nuestro futuro en el marco de la “nueva normalidad”, como un padre que despedía a su hijo con distancia social y tapabocas para su regreso a clases en un “aula burbuja”, círculos en parques y playas para delimitar la distancia social, cines y teatros con menos butacas y mamparas para separar las mesas de los restaurantes. Después de salir del estupor, llegamos a una etapa de comprensión y a un cambio de percepción. Hoy “nos hace ruido” ver una película en donde los actores comparten una gaseosa del mismo vaso. Y no se puede esperar otra cosa, ya que en Argentina debió ser suspendida la mítica “ronda de mate” y estar cada uno con su propio mate y (hasta) su propio termo, cuando, por ejemplo, se habilitaron las salidas al aire libre.

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La nueva normalidad en Taiwán: una mujer come con separador de por medio.

La nueva normalidad en Taiwán: una mujer come con separador de por medio.

Mientras de afuera llegaba información sobre cómo nuestra vida podría estar mediada por el plástico, en Argentina sucedieron episodios que nunca antes la imaginación hubiera creído posible. Uno, que sin dejar de ser útil resultó llamativo, fue la recomendación desde el Ministerio de Salud de practicar sexo virtual o “sexting” durante el entonces diario reporte matutino sobre la situación de la Covid-19. A la vez, aunque por muy poco tiempo, los runners dejaron de ser un símbolo de la vida sana cuando, ni bien inauguraron los primeros horarios para salir a correr, salieron en manada en parques como el Rosedal.

runners

Internet sirvió como termómetro no sólo para informarse sobre la situación mundial del coronavirus, en especial a través del ya famoso mapa de la Universidad Johns Hopkins, sino también para ver cómo la gente se adaptaba a quedarse en sus hogares y a una nueva forma de vida. De acuerdo con Google, las recetas con harinas, entre ellas el de las medialunas caseras y el famoso pan de masa madre estuvieron entre las tendencias de este 2020. A la vez, surgieron memes de todo tipo, hasta de las potenciales candidatas vacunales.

Los ensayos clínicos, en la mira del mundo

La pausa en los ensayos clínicos por algún efecto adverso es una práctica. Sin embargo, cuando todo un mundo espera que esté lista la vacuna contra el coronavirus, cualquiera de estos eventos pasa a ser noticia en portales y diarios de todo el mundo. Así había ocurrido con la vacuna de Oxford y la Coronavac, ambos retomados.

A la vez, los llamados “preprints”, es decir aquellos estudios que aún no fueron revisados por pares, un requisito esencial para ser publicado en revistas científicas de prestigio, pasaron a ser noticia, así como también se popularizaron los sitios que los difunden, como medRxiv.

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Científicos de EEUU difundieron distintas secuencias genómicas del coronavirus.

Científicos de EEUU difundieron distintas secuencias genómicas del coronavirus.

La carrera por las vacunas

“Noticias de ayer, extra extra”. El estribillo del tema de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota parece aplicar a cómo, día tras día, se renueva la información sobre las candidatas vacunales, ya sea por los resultados en fase 3 en seguridad y eficacia, por la puja por los distintos países en obtener dosis por compras anticipadas, por la suba en bolsa de las acciones de las farmacéuticas elaboradoras o por la firma de acuerdos en su obtención. El presidente Alberto Fernández y el Ministro de Salud Ginés González García anunciaron el jueves el acuerdo con el Instituto Gamaleya para la obtención de dosis de la vacuna Sputnik V. El Reino Unido, por su parte, ya comenzó a aplicar la vacuna de Pfizer BioNTech tras obtener la información de emergencia y se espera que EEUU de el mismo paso tras el aval de la FDA. Actualmente, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) hay once vacunas en fase 3 y algunos ya difundieron sus resultados completos.

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Sinovac espera una producción de 600 millones de dosis de su vacuna Coronavac contra el coronavirus.

Sinovac espera una producción de 600 millones de dosis de su vacuna Coronavac contra el coronavirus.

El 31 de diciembre de 2020 encontrará a las familias con mesas más acotadas, con distancia social, alzando la copa pero sin chocarlas y, en lo posible, en lugares abiertos. Los balances personales se vieron obligados a descansar durante 2020 en la gran mayoría de los casos. Pero lo que se puede adivinar es que el mundo tendrá un deseo común: hacerle frente, por fin, a la pandemia.

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