La electrificación del parque automotor ha vuelto a situarse en el centro de la escena política estadounidense de la mano de Donald Trump. Durante una presentación multitudinaria celebrada en Las Vegas, el mandatario presumió de haber desmantelado el marco regulatorio del "mandato eléctrico" y ridiculizó el temor habitual de los usuarios a quedarse sin carga en plena ruta, calificando irónicamente esa preocupación como una "enfermedad".
Donald Trump vuelve al ataque contra los autos eléctricos y tilda de "enfermos" a sus usuarios
El jefe de Estado estadounidense arremete nuevamente contra la electrificación vehicular y se atribuye la anulación del denominado "mandato" ecológico durante un acto público.
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Trump fue crítico con los usuarios de autos eléctricos
El comentario del presidente apunta a la ansiedad por la autonomía, un dilema recurrente entre los primeros compradores de vehículos de batería por el miedo a no encontrar puntos de recarga disponibles. Si bien esta dificultad afecta principalmente a trayectos largos o zonas con baja infraestructura, su impacto tiende a diluirse a medida que las redes de carga se expanden y los modelos ganan alcance.
La realidad detrás de las regulaciones y las cifras del mercado eléctrico
Uno de los ejes más recurrentes en la narrativa de Trump es la supuesta eliminación del "EV mandate", concepto ratificado por la Casa Blanca tras ordenar la revisión de subsidios, exigencias ambientales y permisos estatales. No obstante, nunca existió una norma federal que obligara a los ciudadanos a adquirir automóviles eléctricos. El verdadero foco normativo apuntaba a exigir a los fabricantes metas de reducción de emisiones contaminantes y cupos de venta progresivos de unidades cero emisiones para las próximas décadas.
Respecto a la penetración de mercado, Trump aseguró que esta tecnología representa un 7% de las ventas en EEUU, dato coincidente con los registros oficiales. Según la Administración de Información Energética estadounidense, los modelos 100% eléctricos alcanzaron un 6% de cuota en el segundo trimestre, mostrando un leve retroceso frente al 7% del año previo tras el recorte de incentivos impositivos. Sin embargo, la electrificación global (sumando híbridos e híbridos enchufables) representó el 24% de las operaciones, destacándose un récord histórico del 16% para los híbridos convencionales.
Más allá de la contienda política interna, la industria advierte sobre las consecuencias estratégicas a largo plazo. Mientras mercados clave como Europa y China aceleran sus inversiones en cadena de suministro, desarrollo de software y baterías, el principal riesgo para la competitividad estadounidense no radica en las preocupaciones de los usuarios por el nivel de carga, sino en quedar rezagado ante una de las mayores transformaciones tecnológicas del sector automotor.




