Este domingo son las elecciones generales de Brasil, y la particularidad por la cual decidí escribir esta nota es por un movimiento que me llamó la atención: casi ningún informe de los bancos internacionales refleja una apuesta mayor por uno u otro candidato. Tanto Lula da Silva como Flávio Bolsonaro representan un escenario bipolar, de poco margen de uno y otro lado, que recuerda a la Argentina, pero el “trade” sobre la elección brasileña no parece estar tan jugado.
Elecciones en Brasil: por qué el verdadero "trade electoral" pasa por el frente fiscal
El real y el Ibovespa llegan fortalecidos a las elecciones presidenciales, pero con una creciente sensibilidad a las encuestas. Mientras Lula da Silva y Flávio Bolsonaro plantean distintas velocidades para corregir el desequilibrio fiscal, los grandes bancos de inversión ponen el foco en el escenario que se abrirá después de conocerse los resultados.
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Brasil se enfrenta a una nueva elección clave que definirá el rumbo de las acciones, del real, y de las tasas.
Lula da Silva y Flávio Bolsonaro representan dos escenarios políticos claramente diferenciados, pero el “trade electoral” brasileño no parece estar planteado alrededor de un giro de 180° en la política económica. A diferencia de otros procesos electorales de la región, e inclusive de la Argentina, los inversores ya tienen referencias sobre qué pueden esperar de cada espacio.
Por eso, más que una discusión sobre un cambio completo de modelo económico, el debate que atraviesa hoy al mercado brasileño se trasladó principalmente al terreno fiscal: qué hará el próximo gobierno para estabilizar la deuda, a qué velocidad buscará corregir el desequilibrio de las cuentas públicas y cuánto margen político tendrá para hacerlo.
Las elecciones llegan, además, en un escenario internacional desafiante para los mercados emergentes. El petróleo volvió a superar los u$s100 por barril, mientras que la suba de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense agregó presión sobre los activos de riesgo. En ese marco, el índice EMZ viene acumulando una ganancia de 1,61%.
Cómo llegan el real y el Ibovespa a las elecciones
En los últimos días previos a las elecciones, los mercados brasileños mostraron una elevada sensibilidad a las encuestas y al resultado electoral, aunque la principal preocupación pasa por la política fiscal que surgirá después de la votación.
El real acumula una apreciación superior al 5% en lo que va de 2026 y llega relativamente fortalecido a las elecciones, beneficiado, entre otros factores, por el atractivo del carry que ofrecen las elevadas tasas brasileñas.
El Ibovespa también llega con ganancias: acumula una suba de alrededor del 16% durante 2026. Sin embargo, el movimiento no fue homogéneo. Las acciones bancarias y las compañías más vinculadas al mercado doméstico estuvieron entre las protagonistas, una señal de que no todas las empresas brasileñas participaron de la misma manera del denominado “trade electoral”.
A eso se sumó el ingreso de capital extranjero al mercado accionario. Bank of America destacó en uno de sus últimos informes que “los flujos de inversores extranjeros se mantienen estables pero positivos en septiembre”, pero vale destacar que trascendió en medios brasileños, el pasado 28 de septiembre, una entrada de capital extranjero por R$9.569 millones netos de inversores al mercado accionario.
El banco también señaló que el Ibovespa, excluyendo a las compañías vinculadas a commodities, cotiza con un descuento del 10% frente a sus promedios históricos y advirtió que las elevadas tasas continúan presionando los márgenes de los sectores domésticos.
El fiscal, el problema que atraviesa las elecciones
Detrás de los movimientos del real, las acciones y las tasas aparece un mismo denominador común: la situación fiscal de Brasil. Según la medición del Banco Central brasileño, la deuda bruta del Gobierno General alcanzó el 82,9% del PBI. La cifra es todavía mayor utilizando otras metodologías. PPI, por ejemplo, señala que llega al 97% del PBI según la metodología del FMI, mientras que la deuda neta del sector público se ubica en 69,3%.
Pero la preocupación no pasa solamente por el nivel de endeudamiento. También importa en un escenario de tasas reales elevadas y bajo crecimiento económico. PPI lo sintetiza de la siguiente manera: “La cuestión fiscal es lo que más le importa al mercado. La deuda bruta del gobierno general llega al 97% del PBI, según la metodología del FMI. En tanto, la medición del Banco Central es de 82,9% (excluye al propio organismo y a las empresas estatales), tras subir más de 10 puntos durante el gobierno actual, y la deuda neta del sector público se ubica en 69,3%.”
La Selic, que se encuentra actualmente en 13,75% anual, es particularmente relevante para las cuentas públicas brasileñas porque buena parte de la deuda se encuentra vinculada directa o indirectamente a las tasas. Según PPI, 96,3% de la deuda está denominada en moneda doméstica y 52,8% está a tasa flotante vinculada a la Selic.
Y agrega: “El problema no es solo el nivel, sino la dinámica. Con la tasa Selic en 13,75% y la inflación cerca de 4%, la tasa real ronda el 10%, mientras la economía crece apenas 1,9%. Es decir, la carga de intereses puede deteriorarse hacia adelante con estos niveles de tasa.”
A eso se suma la rigidez del gasto público, que reduce el margen del próximo gobierno para realizar un ajuste simplemente recortando partidas discrecionales. Bank of America también coloca este punto en el centro del escenario electoral: “La política fiscal continúa siendo el principal tema económico, dado que el aumento de la deuda pública requiere un ajuste significativo, aunque la rígida estructura del gasto de Brasil limita el margen para la consolidación fiscal.”
Lula y Bolsonaro: la diferencia está en la velocidad del ajuste
En este contexto, la principal diferencia entre los planteos económicos de Lula y Bolsonaro aparece en la velocidad y la forma en la que cada espacio propone enfrentar el problema fiscal.
El equipo de Lula apuesta por un sendero más gradual, buscando preservar las políticas sociales. Su objetivo apunta a llevar el resultado primario hacia un superávit cercano al 1,3% del PBI en 2030, desde un déficit proyectado para este año.
El equipo de Bolsonaro, en cambio, propone un ajuste más acelerado, bajo la premisa de que una señal fiscal contundente podría mejorar la confianza, reducir la prima de riesgo y contribuir a una baja de las tasas de largo plazo.
PPI describe la diferencia de esta manera: “El equipo de Lula defiende el gradualismo para preservar las políticas sociales, mientras que el de Flávio, un ajuste rápido como shock de confianza para bajar las tasas futuras.” Según el informe, Flávio Bolsonaro propone una reforma constitucional que utilice la relación entre deuda bruta y PBI como ancla para el gasto, limitando su crecimiento real hasta que el endeudamiento alcance niveles considerados más sostenibles.
Goldman Sachs y la “asimetría” del trade brasileño
En un informe reciente, Goldman Sachs sostiene que “la asimetría brasileña empieza a hacerse realidad” y señala cuáles serán los escenarios poselectorales para las tasas, el real brasileño y también para las acciones.
En relación al “trade tasas”, el banco observa que las tasas brasileñas continúan en niveles elevados y ya incorporan una prima significativa asociada al riesgo fiscal. Si después de las elecciones aparece un escenario que los inversores interpreten como consistente con una mayor disciplina fiscal, las tasas podrían comprimirse con fuerza, generando una valorización de los instrumentos de tasa fija.
En sentido contrario, un resultado que incremente las dudas sobre las cuentas públicas podría provocar una venta inicial. Sin embargo, el banco considera que ese movimiento podría ser más acotado que el potencial rally ante una mejora de las expectativas fiscales. Es justamente allí donde Goldman identifica la asimetría del mercado brasileño.
El comportamiento del real, sin embargo, podría ser diferente. Goldman advierte que los movimientos inmediatamente posteriores a una elección no necesariamente determinan una tendencia duradera: “Al analizar elecciones anteriores, observamos que los resultados de la primera vuelta pueden tener un impacto significativo en el mercado cambiario, aunque estos movimientos no necesariamente son duraderos: por ejemplo, en 2018 el BRL alcanzó sus niveles más fuertes el viernes previo a la segunda vuelta. Consideramos que esto demuestra que el mercado rápidamente pasa a enfocarse en los resultados concretos, incluidos los nombramientos del gabinete y la implementación de políticas, y que el contexto global de riesgo continúa siendo importante para la moneda”.
Es decir, una vez conocido el resultado electoral, el mercado podría pasar rápidamente de mirar las encuestas a mirar los nombres y las medidas concretas del próximo gobierno.
Jefferies: las elecciones como un referéndum fiscal
Jefferies también ubica las cuentas públicas en el centro de la discusión y define directamente las elecciones como una suerte de referéndum sobre el rumbo fiscal: “Brasil sigue siendo un mercado impulsado por las encuestas, con los inversores considerando acertadamente la elección como un referéndum decisivo sobre la trayectoria fiscal. Una carrera más ajustada ha respaldado a las acciones brasileñas en medio de expectativas de una mayor disciplina fiscal y un menor desplazamiento de la inversión privada.”
El eventual sendero de las tasas también aparece como una de las claves para determinar qué puede ocurrir con las acciones después de las elecciones. PPI señala: “Si el ajuste fiscal abre espacio para bajar la Selic, las entidades financieras deberían beneficiarse con más crédito, menor morosidad y una menor prima de riesgo soberano, aunque ganarán en mayor medida las plataformas digitales e intermediarios que los grandes bancos, cuyo margen se apoya en tasas altas.”
Bank of America también pone el foco sobre aquellas compañías que podrían mostrar una mayor sensibilidad a una flexibilización monetaria: “Favorecemos los nombres sensibles a las tasas con potencial de suba ante un ciclo de flexibilización, principalmente mercados de capitales, bond proxies y compañías apalancadas. Dado que la Selic seguirá elevada, equilibramos esto con compañías de gran capitalización, líquidas y generadoras de caja, con balances sólidos y una ejecución comprobada.”
En síntesis, el domingo resolverá quién queda mejor posicionado políticamente para gobernar Brasil, pero no terminará de despejar el interrogante que hoy domina a los inversores.
El verdadero “trade electoral” brasileño podría comenzar, más que terminar, con las elecciones. La discusión que dejarán las urnas será si Brasil puede combinar una corrección fiscal creíble con una baja de las tasas sin deteriorar todavía más la actividad. De esa respuesta dependerá buena parte de la trayectoria posterior del real, la curva de tasas y las acciones brasileñas.






