Mientras el Gobierno volvió a profundizar la cuarentena con más restricciones y otra prórroga de su vigencia, ahora hasta después de Semana Santa, en los distintos sectores se hacen malabares para tratar de que los daños no se acrecienten, se intenta mantener a las empresas en marcha, y la ocupación de la mano de obra (que en algunos sectores clave resiste concurrir a los lugares de trabajo por temor al contagio). El resto, mientras, se “sumergió” (nunca mejor dicho) en el home office, o trabajo en casa, también por temor a perder sus contratos. Pero la adhesión a la web y sus posibilidades de comunicación fue tan grande que no sólo está colapsando las posibilidades técnicas de los servicios al ser adoptada inmediatamente por los empleados, sino también por directivos y dueños que, además de mantener sus reuniones vía WhatsApp, Zoom y otras varias plataformas online, ampliaron esto hasta la vida familiar y social, por lo que ya muchos de los tradicionales quinchos de fin de semana, ahora con otro formato, se hacen frente a la pantalla de la computadora, o del celular. Así, alternando con muchas puestas de teatro que van del el Colón al Bolshoi, pasando por el Cirque du Soleil (todo gratuito), deporte, espectáculos musicales, etc., se pudieron registrar varias “charlas” que, si bien no llegan -aún- a almuerzos o cenas, sí comenzaron a incorporar desayunos, happy hours, o hasta clásicos five o’clock tea, todo a distancia, como para hacer más llevadera la cuarentena, y el sombrío panorama que se enfrenta con el inicio de una nueva semana crítica por el fin de mes. Veamos un resumen de lo que se escuchó.
Quinchos de pandemia
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“Aprendiendo sobre la marcha”, se podría llamar el apocalíptico capítulo que está viviendo hoy el mundo a partir de la pandemia de coronavirus que se inició hace ya 3 meses atrás en Wuhan, China, y que está cobrando miles de víctimas en general, en los países más desarrollados (España, Italia, Estados Unidos, etc.). Simultáneamente, la otra “víctima” de la hecatombe está siendo la economía, con una abrupta caída que amenaza con su secuela de recesión y hambruna. En Argentina, que no escapa a las generales de la ley, y donde también se repite la pulsada entre sanitaristas vs. economistas (estos últimos sostienen que la recesión puede llegar a causar más víctimas que la propia enfermedad), vienen primando los primeros, mientras que el Poder Ejecutivo sigue respondiendo con mucha celeridad a las demandas que impone el nuevo esquema y sabiendo, como nunca, que es el tema social en los sectores más vulnerables el principal peligro que enfrenta a corto plazo. Claro que la alta de experiencia de buena parte del Gabinete, tanto en situaciones de crisis como en negociaciones, y los propios conflictos que enfrentan los gobernadores en sus territorios, que les recortan posibilidades de apoyo al Gobierno nacional, son evidentes.
El corte en la cadena de pagos, la ampliación del “negro”, entre otras cosas, por la falta de bancos de los últimos días, y la escasa, o nula bancarización aún de vastos sectores de la población quedaron más que en evidencia y fueron aumentando la temperatura social. Incluso, tanto en el Gran Buenos Aires como en Rosario, se comentó mucho la “baja” en la comercialización de droga que en el “minoreo” se fondea mucho con delitos chicos, la mayoría de rapiña, ahora casi imposibles porque hay muy poca gente en la calle de las grandes ciudades, pero también por el profuso despliegue de fuerzas de seguridad. El aspecto negativo de la cuestión es que comienza a notarse, dicen, algún síntoma de abstinencia que torna más peligrosa la cuestión con este sector. Esta no sería la razón, sin embargo, para nuevos casos de cuatrerismo e inseguridad rural que se vuelven a producir en distintas zonas (cortes silobolsas, etc.), como los 10 animales que ayer murieron aplastados en una manga, en un aparente intento de robo, en los alrededores de Capitán Sarmiento.
Esta semana quedó oficializado el recambio de autoridades al frente del Mercado Central, en un momento caliente por la necesidad de abastecimiento de alimentos en la zona metropolitana dentro del marco de la emergencia sanitaria. Allí, mediante un decreto, quedó ratificada la salida del ingeniero agrónomo Belisario Álvarez de Toledo como representante del Gobierno nacional en el directorio. Y la asunción del militante de la agricultura familiar y referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), Nahuel Levaggi. Pero varios integrantes del Gobierno quedaron desconcertados ante la lectura del Boletín Oficial. Se preguntaban quién había sido nombrado al frente del Mercado Central. Sucede que Levaggi utiliza un nombre de fantasía inspirado en los pueblos originarios y los grandes felinos como el jaguar, que habitaban estos lares. Su verdadero nombre es Marcos y así quedó consignado en los documentos oficiales de su designación, donde no hay registro de nombre Nahuel. Superada la confusión inicial, Levaggi tendrá a su cargo la difícil tarea de ser el nexo con el Ejecutivo en momentos en que el aprovisionamiento de verduras a partir de la pandemia pegó un salto en materia de precios que condiciona la venta al público.
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