Agro: la escasez de capital limitará la producción local
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Según sea el régimen de tenencia de la tierra, la rentabilidad agropecuaria es bien diferente. Una cosa es la del productor-propietario de la tierra y otra la del productor-arrendatario.
Arrendamientos
Dentro de este caso, puede incluirse uno especial: el de los consorcios de siembra (pools), conformados por propietarios, inversionistas y consultoras que hacen la administración. Nacidos para alcanzar escala y diversificar el riesgo, sus logros no siempre fueron buenos, dadas las dificultades en controlar explotaciones muy distanciadas.
En cuanto el productor-empresa comercial, vale decir que suele ser una organización integrada verticalmente, que cubre buena parte de los eslabones de la cadena de producción de los commodities agrícolas e, incluso, de especialidades. En tal caso, este tipo de productor hace negocio en cada uno de los eslabones que tiene y, para arrancar, necesita asegurarse la materia prima, por lo que arrienda. Insumos, herbicidas, fertilizantes, servicios, acopio y exportación son elementos que pueden ser cubiertos por éste. A su vez, tiene gran escala, pues sus arrendamientos cubren una vasta superficie.
La explotación rural está evolucionando desde una ubicación de relativa autonomía a una de mayor interdependencia con otros sectores de la economía. La idea tradicional de que ésta puede constituir un centro autónomo de decisión productiva y tecnológica es cada vez más endeble.
Es que el sector agropecuario no puede dar respuesta, a partir de lo que pasa tranqueras adentro, a la dinámica económica de la producción de alimentos. Etapas nuevas y otros agentes aparecen en el proceso productivo. Ellos influyen y hasta determinan la dinámica conjunta de todo el proceso productivo, que arranca desde el final, esto es, desde el consumidor para llegar hasta el principio, es decir, el campo. Porque, cada vez más, el que dicta las normas es el consumidor final.
Asociaciones
En tal caso, lo que se acentuará rápidamente es el desarrollo de redes empresariales mediante relaciones contractuales, donde unos pondrán la tierra, otros pondrán parte de los servicios, otros más grandes integrados o coordinados verticalmente desarrollarán la cadena hacia su final entrega al cliente.
A medida que el complejo agroindustrial se desarrolle hacia productos más complejos, más diferenciados y específicos y de mayor valor agregado, justamente aquellas empresas coordinadas verticalmente para lograr tales productos estarán menos interesadas en poseer activos fijos que les quitan capital para acciones de rápido retorno.
Los próximos tiempos serán de grave escasez de crédito, con casi nulas posibilidades de financiación. Este es el cuello de botella de la producción y más grave será con el actual cuadro. En tal contexto, las asociaciones entre productores, los arrendamientos y nuevas relaciones contractuales serán una actividad creciente, en donde incluso algunos de los propietarios no sólo entregarán sus tierras, sino también algún servicio que harán en sus propias tierras arrendadas.



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