29 de enero 2002 - 00:00

Agro: la escasez de capital limitará la producción local

Los tiempos que vienen son de escasez de financiación, por lo que se acentuará el proceso de asociaciones, arrendamientos y todo tipo de relaciones contractuales para la explotación agrícola.

Según sea el régimen de tenencia de la tierra, la rentabilidad agropecuaria es bien diferente. Una cosa es la del productor-propietario de la tierra y otra la del productor-arrendatario.

Cuando el propietario es pequeño (y aun mediano), suele cargar sobre sus espaldas una deuda que arrastra de años.

Si a ello se agrega que este propietario debe sobrellevar un distorsivo sistema impositivo y que se halla anclado a su tierra, sin capital como para flexibilizarse y adaptarse a los cambios, es fácil darse cuenta de que tal agente de la producción está destinado a ser expulsado a corto plazo del sistema productivo.

La rentabilidad correspondiente al arrendatario es mayor. Este actor de la producción tiene dos formas básicas: el productor-propietario grande y el productor-empresa comercial.

Arrendamientos

El primero es un productor con una escala aceptable que, mediante el alquiler de campos vecinos, logra mayor escala de producción y posee, en general, nivel de endeudamiento algo menor al propietario. Su gran ventaja competitiva está en el hecho de que los campos arrendados se hallan en la zona del campo propio y en que conoce muy bien el ámbito donde debe desenvolverse.

Por su proximidad a la gran escala, este productor-arrendatario está dispuesto a competir con la empresa comercial, ya que sabe cuán gravitante es alcanzar adecuada escala y que muchos de los costos que tiene en el campo alquilado son costos hundidos, pues, de cualquier manera, los tendría que abonar.

Dentro de este caso, puede incluirse uno especial: el de los consorcios de siembra (pools), conformados por propietarios, inversionistas y consultoras que hacen la administración. Nacidos para alcanzar escala y diversificar el riesgo, sus logros no siempre fueron buenos, dadas las dificultades en controlar explotaciones muy distanciadas.

En cuanto el
productor-empresa comercial, vale decir que suele ser una organización integrada verticalmente, que cubre buena parte de los eslabones de la cadena de producción de los commodities agrícolas e, incluso, de especialidades. En tal caso, este tipo de productor hace negocio en cada uno de los eslabones que tiene y, para arrancar, necesita asegurarse la materia prima, por lo que arrienda. Insumos, herbicidas, fertilizantes, servicios, acopio y exportación son elementos que pueden ser cubiertos por éste. A su vez, tiene gran escala, pues sus arrendamientos cubren una vasta superficie.

La explotación rural está evolucionando desde una ubicación de relativa autonomía a una de mayor interdependencia con otros sectores de la economía.
La idea tradicional de que ésta puede constituir un centro autónomo de decisión productiva y tecnológica es cada vez más endeble.

Es que el sector agropecuario no puede dar respuesta, a partir de lo que pasa tranqueras adentro, a la dinámica económica de la producción de alimentos. Etapas nuevas y otros agentes aparecen en el proceso productivo. Ellos influyen y hasta determinan la dinámica conjunta de todo el proceso productivo, que arranca desde el final, esto es, desde el consumidor para llegar hasta el principio, es decir, el campo. Porque, cada vez más,
el que dicta las normas es el consumidor final.

Asociaciones

En tal caso, lo que se acentuará rápidamente es el desarrollo de redes empresariales mediante relaciones contractuales, donde unos pondrán la tierra, otros pondrán parte de los servicios, otros más grandes integrados o coordinados verticalmente desarrollarán la cadena hacia su final entrega al cliente.

A medida que el complejo agroindustrial se desarrolle hacia productos más complejos, más diferenciados y específicos y de mayor valor agregado, justamente aquellas empresas coordinadas verticalmente para lograr tales productos estarán menos interesadas en poseer activos fijos que les quitan capital para acciones de rápido retorno.

Los próximos tiempos serán de grave escasez de crédito, con casi nulas posibilidades de financiación.
Este es el cuello de botella de la producción y más grave será con el actual cuadro. En tal contexto, las asociaciones entre productores, los arrendamientos y nuevas relaciones contractuales serán una actividad creciente, en donde incluso algunos de los propietarios no sólo entregarán sus tierras, sino también algún servicio que harán en sus propias tierras arrendadas.

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