Agroalimentos exportados por u$s 16.000 millones
El sector agroindustrial es el motor de la economía del país. Los datos sobre exportaciones del año pasado así lo confirman. Un trabajo realizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en base a las últimas estadísticas lo ratifica. La soja creció 37%, el consumo de carne se recuperó 25% en el mercado interno y las exportaciones de agroalimentos aumentaron 23% en el año y representan 55% de las ventas externas totales con una fuerte participación de China como demandante.
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Los precios de soja en dólares crecieron 37% entre principios de 2003 y mediados de enero de 2004, y los de girasol 25% en el mismo lapso; la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que las exportaciones del complejo sojero aportarán en 2004 unos u$s 7.500 millones.
La producción de carne vacuna se mantuvo en niveles similares a otros años; el consumo interno aumentó 25% a lo largo del año, lo cual, con una exportación en moderado ascenso, permitió mantener el precio del ganado. Los temas sanitarios siguen predominando en los mercados externos («vaca loca» en los EE.UU., mercados cerrados temporalmente por el brote de aftosa en cerdos) y el esquema de distribución de la Cuota Hilton generó fuertes debates. El sector avícola se recupera lentamente del impacto de la crisis del consumo, pero lo ha compensado parcialmente con un drástico aumento de exportaciones.
Para el sector lácteo, por la suma de factores de distinto origen, 2003 fue el peor de los tres últimos años, tanto en producción como en exportaciones, pero desde la primavera se están recuperando los niveles productivos. La escasez de oferta repercutió en un importante aumento de precios al productor.
En cambio, para 2004 problemas climáticos traerían una baja en peras, manzanas, limones y algunas frutas de carozo. El sector privado y el público hicieron esfuerzos muy importantes para controlar la carpocapsa, plaga que dificulta las exportaciones del Alto Valle de Río Negro y que ocasionó que en este año cayeran fuertemente los envíos a Brasil, anteriormente destino muy importante para la fruta argentina.
El sector agropecuario ganó mucho pero también aportó mucho y «derramó» al resto de la economía. En efecto, puede estimarse que se recaudaron alrededor de $ 7.000 millones por retenciones a los productos agropecuarios. Cabe señalar que esta recaudación permite cubrir los Planes Jefas y Jefes de Hogar, que contribuyen a paliar los efectos de la desocupación y garantizar una alimentación mínima a la población afectada.
La industria de alimentos y bebidas creció en el año 4,5%. Todas las ramas tuvieron comportamiento positivo, a excepción de la industria láctea. En el último trimestre el crecimiento fue de 10% respecto del mismo período de 2002, lo que está mostrando que se consolida una recuperación que comenzó a mediados de año. Esta se sustenta tanto en la exportación (la industria oleaginosa) como en el consumo interno, que se está recuperando sostuvo la Oficina en la Argentina del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Se pudo identificar inversiones y movimientos empresarios por montos cercanos a los u$s 330 millones. Según un relevamiento reciente, 44% del total de la inversión empresaria registrada en el país en este año se dirigió al sector agroalimentario.
El aporte del sector agroalimentario se evidencia en las cifras de exportaciones, que aumentaron 23% en el año (el resto de los rubros lo hizo en conjunto en 4%) e ingresaron al país más de u$s 16.000 millones, convirtiéndose en récord histórico, y aportando 55% de las exportaciones totales. Este aumento se basó, por partes iguales, en los mejores precios y en el crecimiento de la producción. Cabe destacar que, de las 10 primeras empresas exportadoras del país en 2003, ocho correspondieron al sector agroalimentario. Un dato no menor es que, del aumento de las exportaciones totales, 85% provino del aumento en las originadas en el sector.
• Destinos
Como región, la UE sigue siendo el principal destino de los productos agropecuarios argentinos, con 30% de participación. Sin embargo, a nivel de país, China se convirtió en el principal cliente: compró por u$s 2.260 millones y absorbió 15% de las exportaciones de origen agropecuario. El Mercosur bajó su participación a 11%.
El tipo de cambio real hizo su aporte a este crecimiento. En el tercer trimestre de 2003, el índice IICA de paridad cambiaria del peso respecto de las monedas de los principales países compradores de productos alimentarios argentinos era 78% más alto que a fin de 2001, antes del abandono de la convertibilidad. La competitividad de la producción argentina se está incrementando, en lo que deriva del tipo de cambio, principalmente por el fortalecimiento del euro y el yen frente al dólar en los últimos meses.
El 2004 se abre con muy buenas expectativas, no sólo por las situaciones coyunturales de los mercados sino porque se manifestarán transformaciones producidas en el sector en los últimos años, que estuvieron en cierto compás de espera por las alteraciones generales de 2002. Además de los productos «líderes», una amplia gama de productos no tradicionales, frescos y elaborados, que tienen un alto valor comparado con los habituales, han consolidado su producción y su peso en las economías regionales y su participación en las exportaciones sectoriales.
Una mayor oferta de crédito institucional -que ya está apareciendo- y la constitución de algunos fideicomisos nuevos serán un apoyo importante para la producción y los negocios.


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