"Ahora necesitamos más la promoción"
-
El frigorífico del creador de Paty entró en concurso con deudas millonarias
-
Granja Tres Arroyos perdió productores, acumula cheques por más de $26.000 millones y crecen las dudas sobre sus plantas
Héctor Romero, diputado por la Alianza y presidente de la Comisión de Agricultura, explicó a Ambito Financiero, por qué el país necesita de ambas leyes para salir a competir en el mundo.
Periodista: ¿Qué pasa con el proyecto de promoción de lácteos?
Héctor Romero: Las entidades específicas del sector no están de acuerdo con el fondo, dado que a los bajos precios que percibe el productor, se suma un aporte que no le hace mucha gracia. Creo que va a llevar un buen tiempo destrabar el proyecto y que va a implicar varias reuniones entre los interesados. Previamente hubo un acuerdo entre la Secretaría de Agricultura y las cuatro entidades madre del campo, pero la oposición sigue siendo de las específicas.
P.: ¿Y la ley del Instituto de Carnes?
H.R.: El más antiguo es de 1999, de los diputados Marta Cardoso y Humberto Volando. A partir de entonces se debatió sobre la base de ambos proyectos. Luego, en octubre de 2000, la Secretaría de Agricultura presentó un proyecto muy similar.
P.: ¿Por qué en estos 2 años no se aprobaron los proyectos presentados por Cardoso y Volando?
H.R.: Porque queríamos buscar una compatibilidad con el proyecto del Ejecutivo y evitar que se lo vete, vuelva al recinto y se produzca un nuevo retroceso. Además tuvimos que extraer parte de los fundamentos de la ley, ya que hablaba de las virtudes de la carne argentina «libre de aftosa sin vacunación».
P.: Entonces, ¿cómo quedó el proyecto?
H.R.: Es el proyecto del Ejecutivo, consensuado con el de Marta Cardoso y el de Humberto Volando.
Promoción
H.R.: Ahora necesitamos más de la promoción que antes. El mundo siempre nos compró carne con y sin aftosa. Además la epizootia está en todo el Mercosur, por eso las fronteras físicas no son suficientes para contener al virus. Tenemos que hablar de una frontera sanitaria, que permita colocar a la región en condiciones competitivas frente al mundo. Con nuestra ciencia y tecnología y con el trabajo sanitario tenemos que trabajar junto con los países miembros para ensanchar nuestras fronteras y lograr un producto de calidad para competir en todo el mundo. Pero hoy más que nunca necesitamos de la promoción de las carnes, porque a partir de la crisis de la «vaca loca» se creó una psicosis en todo el mundo y surgió la promoción de «lo verde» y la idea de un cambio en la dieta que conspira con nuestra producción vacuna.
P.: ¿En qué consiste, según su opinión, una buena promoción?
H.R.: Nuestras embajadas deben trabajar activamente en esta materia, no sólo en la carne vacuna. El campo argentino es un gran productor de alimentos y aporta al país más de 63% del ingreso genuino de divisas. Entonces en alguna medida estamos equivocando algún camino.
P.:... Los productores y la industria se quejaron por la falta de participación de la Cancillería en las negociaciones respecto del cierre de los mercados por la aftosa. ¿Cuál es el papel de este organismo en la ley de promoción?
H.R.: la idea es incluir en el artículo 11 del proyecto, que ya está con dictamen favorable, un texto que permita la participación activa del Ministerio de Relaciones Exteriores. Al principio se había pasado por alto, pero luego se agregó la presencia de un funcionario de Cancillería en la mesa del Instituto de Carnes.
P.: ¿Qué va a pasar con el proyecto de lechería?
H.R.: Creo que va a merecer una reconsideración. Estuvimos hablando informalmente con algunas entidades, pero me da la impresión que vamos a tener que volver a empezar. Con lo cual se pierde esta temporada. Por la época del año en que estamos comienza a bajar la producción y se necesita una regulación de los precios. Otros países como Australia, Nueva Zelanda o Canadá, tienen sus propios institutos que funcionan de forma autónoma y les va muy bien. Acá no podemos conciliar los intereses de la industria y de la producción. Pero lo más grave es que en el medio de estos dos sectores, está el hipermercadismo, que interfiere en la formación natural de los precios.
P.: ¿Cuál sería la salida para este problema?
H.R.: La solución salomónica es que si son tres los actores que intervienen en la fijación del precio, entonces hay que dividirlo. Lo mismo pasa con el sector yerbatero. Los productores son los que se perjudican, incluso algunos están a punto de desaparecer. Hace falta buena voluntad de parte del hipermercadismo para la conformación los precios.
P.: ¿Qué rol va a cumplir el Instituto de Lácteos en este sentido?
H.R.: Da un marco para la discusión cada vez que surge este tipo de problemas. Sin embargo, hasta ahora sólo van a intervenir dos partes, falta la cuarta pata de la mesa que es el hipermercadismo.



Dejá tu comentario