2 de mayo 2002 - 00:00

Alerta en el NOA por casos de cancrosis en cítricos

La aparición de focos de cancrosis del citrus en varias plantaciones del Noroeste Argentino, una de los principales exportadoras del mundo, preocupa desde hace unos meses a los productores del sector. Si bien el tema ya recorre los pasillos de varios organismos estatales, hubo hasta ahora un pacto de silencio que impide que la cancrosis traspase las puertas del SENASA, la Secretaría de Agricultura e incluso de las entidades de productores del NOA.

Al ser consultados por Ambito Financiero, muchos productores y funcionarios evitaron dar nombres o datos que compliquen su situación. Inclusive la discusión sobre el manejo de la enfermedad ya provocó varios conflictos entre altos funcionarios de la Secretaría de Agricultura y del SENASA. No obstante, la semana pasada el problema fue aceptado por el presunto nuevo secretario de Agricultura, Rafael Delpech, consultado por este diario. En tanto, desde el SENASA no hubo respuestas, ni se publicó oficialmente -como habitual-mente se hacela aparición de focos de la enfermedad.

En realidad, lo que normalmente tendría que abordarse como un problema sanitario es mantenido en el más absoluto de los silencios por funcionarios, productores y empresarios del sector. No obstante, el tema ya habría sido blanqueado por el propio Bernardo Cané -titular del SENASA-ante las autoridades de los Estados Unidos y la Unión Europea.

La Argentina tiene mercados vedados, debido a la cancrosis: China y los Estados Unidos están entre ellos. Desde el sector aseguran que esto sucede por la debilidad que tiene el país en las negociaciones internacionales.

En el año 2001 se exportaron 425.228 toneladas de cítricos, registrando un aumento de 46 por ciento, respecto de 2000, en el que se enviaron al mundo 290.939 toneladas. En tanto, durante los dos primeros meses de este año ese volumen alcanzó las 8.776 toneladas, siendo Paraguay el principal destino, seguido por Gran Bretaña y Holanda.

Las exportaciones a los Estados Unidos están suspendidas desde el 27 de setiembre del año pasado, luego de haberse reanudado en julio de 2000, debido a un fallo de la Corte del estado de California, uno de los principales productores junto a Florida
. El país del Norte prohibió el ingreso de cítricos del NOA a sus estados productores y a los limítrofes por la supuesta existencia de cancrosis en las plantaciones de la región, según explicaron los negociadores argentinos.

•Décadas

«La cancrosis de los citrus está presente en la Argentina desde hace décadas», explicó el director del Programa Frutales de la Estación Experimental Concordia del INTA, Guillermo Marcó. En este sentido, Marcó indicó que el status sanitario oficial divide al país en dos zonas: el NOA (Noroeste Argentino), declarado oficialmente como libre de cancrosis, que abarca las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Catamarca; y el NEA (Nordeste Argentino), integrado por todas las provincias del litoral, en donde hay cancrosis endémica. La enfermedad se controla a través de medidas fitosanitarias que incluyen: prevención, control integrado y exclusión.

El
Programa de Sanidad Citrícola, que instrumenta el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), abarca planes específicos para las zonas endémicas en función de la necesidades de cada región. Por caso el Programa de Certificación de Cítricos para Exportación, en vigencia desde 1997, «permite a los productores del NEA obtener cítricos frescos que cumplan con las exigencias de la Unión Europea y mercados con similares restricciones cuarentenarias», indicaron fuentes del organismo. Según puntualiza dicho programa, su funcionamiento permitió obtener áreas declaradas libres de enfermedades cuarentenarias en el NOA, implementación de regiones libres y protegidas, mediante el establecimiento de barreras internas para el NOA, y el control fitosanitario en el NEA.

•Prevención

Recientemente, y a modo de prevención, el organismo que preside Cané desde hace un año, advirtió a los productores que los establecimientos de empaque de cítricos «deben estar inscriptos y habilitados antes de la comercialización (según resolución oficial)» y que el incumplimiento de dicha norma «establece penas que van desde el cierre de los establecimientos hasta el decomiso de la mercadería».

En las zonas libres en tanto, se implementa un sistema de barreras fitosanitarias para protegerlas del ingreso de material potencialmente contaminante. Además, el
SENASA detalla que se ejecuta un monitoreo y vigilancia para garantizar el status sanitario. Ante la detección de algún foco, las autoridades del organismo sanitario aseguran que las organizaciones de productores y organismos oficiales están capacitadas para ejecutar planes de contingencia.

Sin embargo, muchos productores -que prefirieron no revelar su nombre-aseguran que
las normas establecidas en dicho plan no se cumplen y que los camiones y empaques que ingresan al NOA pasan por una precaria inspección o incluso, en algunos casos, «no están correctamente higienizados».

«Es una enfermedad que no tendría que tener mayor trascendencia, el problema es que en muchos países se la utiliza como barrera paraarancelaria», indicó
Jorge Amigo, presidente de Federcitrus. No obstante, el empresario aseguró «que se puede producir y exportar plantas de muy buena calidad que incluso tengan cancrosis».

La Argentina exporta cítricos de forma ininterrumpida a la Unión Europea -que es libre de cancrosis-desde 1972
. «Tanto el Litoral como Uruguay envían fruta con cancrosis al Viejo Continente y no tuvieron ningún tipo de problemas», indicó Amigo. También señaló que el vecino país está negociando enviar embarques a los Estados Unidos y añadió entonces que «se trata de negociar, un rubro en el que nosotros aún estamos débiles». Por su parte, Enrique Prado, presidente de la Asociación Tucumana de Citrus, aseguró que «no hay ningún tipo de problema con la cancrosis en esta región» e insistió en que «somos libres de la enfermedad desde hace muchos años». El productor no quiso extenderse mucho sobre el tema sanitario porque dijo que «no le corresponde». Aun así, los mismos citricultores reconocieron la presencia de la enfermedad y se mostraron intranquilos por cómo se maneja a nivel oficial.

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