Azúcar: preocupa la reducción del saldo exportable
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Periodista: ¿Cuáles son los principales problemas del sector?
Jorge Zorreguieta: La financiación en la Argentina es cara y mala para todas las producciones, pero en el caso del azúcar es más grave. Se necesitaría un buen sistema financiero para el momento de la producción dura entre 4 y 5 meses, que es cuando se asumen todos los costos, tanto para la cosecha como para su industrialización. No hay acceso fácil a la financiación durante la cosecha, entonces se tiende a vender el azúcar de inmediato para tener efectivo y seguir la zafra. Esta situación provoca una baja de precios importante. Durante 1998 tuvimos una muy buena producción y sus efectos se sintieron hasta fines de 2000, dando como resultado un excedente.
P.: ¿Cuánto produce la Argentina?
J.Z.: En la zafra de 2000 (julio/ noviembre) la producción estuvo en 1.462.000 toneladas, relativamente baja comparada con la del año pasado, que fue de 1,5 millón de toneladas. En tanto la campaña de 1998 el volumen rondó 1,7 millón de toneladas.
P.: ¿Cuánto es el excedente para exportar?
J.Z.: El consumo ronda 1,4 millón de toneladas, así que quedan apenas 62.000 toneladas para vender al exterior. La Argentina históricamente tuvo excedentes de azúcar. Este año el remanente exportable es muy ajustado. Tenemos una cuota de exportación con los Estados Unidos de 40.000 toneladas, que significa 4,3% del total. La producción alcanza justo para abastecer. Cuando comenzamos el año teníamos unas 180.000 toneladas de azúcar excedentes de la campaña anterior, debido a que las condiciones del mercado mundial no eran buenas, por lo tanto, se vendió poco y esto pesó sobre el mercado interno durante 1999 y 2000 y deprimió los precios internos. Fue necesario un sacrificio importante para exportar.
P.: ¿Hay posibilidades de un repunte en la producción azucarera?
J.Z.: No creo que sea en lo inmediato. La producción este año fue mala debido a problemas climáticos.
P.: ¿Cómo están los precios en este momento?
J.Z.: Son más razonables que el año pasado. Pero las empresas en general están arrastrando las pérdidas provocadas por la caída de las cotizaciones de 1999. Internacionalmente el azúcar tiene una alta variabilidad de precios y generalmente está por debajo de los costos de los países más eficientes. Los países de la Unión Europea, que producen azúcar a partir de la remolacha y no de la caña, subsidian a sus producciones. Mantienen los precios internos muy altos y tienen alrededor de 400 dólares por tonelada de derechos de importación y el excedente 5 millones de toneladaslo vuelcan al mercado internacional, pagando la diferencia entre el mercado interno y el mundial. En este momento la tonelada de azúcar blanco ronda los u$s 250, en tanto dentro de la Unión Europea se ubica en u$s 700. Obviamente el que compra a u$s 700 y vende a u$s 250 pierde u$s 450. Lo cual se convierte en un factor muy grande de distorsión. En nuestro país se produce azúcar barata. Mientras en los supermercados argentinos 1 kilo de azúcar cuesta 0,50 centavos, en las góndolas de los Estados Unidos se consigue a u$s 1,20 y en Europa a u$s 1,5. Estamos en un precio muy razonable.
P.: ¿Cuáles son las perspectivas para este año?
J.Z.: Esperamos que los precios sean razonables de aquí a la próxima zafra.
P.: ¿Cómo es la situación de las empresas?
J.Z.: Difícil. Hay muchos ingenios que entraron en convocatoria de acreedores, tanto en Tucumán como en el Norte. También quebraron varios ingenios y otros se vendieron. Todo esto se debió a la caída de los precios internacionales, pero también a tener que convivir con altas tasas de interés y dificultades impositivas. La producción de azúcar argentina estuvo regulada hasta fines de 1991, es decir que había un cupo de producción obligatoria. Había cuotas de exportación obligatoria distribuida por ingenios, cupos de entrega al mercado interno, precios mínimos garantizados de la caña, precios máximos del azúcar y había financiación obligatoria sobre la cosecha y sobre el proceso de producción. Cuando se eliminaron las regulaciones el sistema quedó totalmente libre, provocando un gran impacto en el sector. Entonces se dio un proceso de racionalización, eficiencia y grandes inversiones en el sector. A partir de ese momento mejoró la productividad a nivel agrícola e industrial, dando como resultado un aumento de 60% por hectárea de la producción entre 1991 y 1998.
P.: ¿Qué lugar ocupa el azúcar en la agenda del Mercosur?
J.Z.: El azúcar es el único producto que no está integrado al Mercosur, porque existe una gran asimetría entre el sistema productor argentino y el brasilero. Brasil subsidia a su producción por el programa Alconafta, debido a que entre 65% y 50% de la caña se destina a alcohol carburante y cerca de 40% al azúcar. Con este sistema ellos muelen 600 millones de toneladas de caña y nosotros sólo 15 millones, con la diferencia de que aquí el alcohol es un subproducto de la caña.
P.: ¿Entonces en qué quedó el problema?
J.Z.: La Argentina sigue sosteniendo que los sistemas de producción de azúcar son totalmente diferentes y en estas condiciones no podemos integrar el azúcar. Luego de varias reuniones con el sector estatal y privado brasilero, llegamos al acuerdo que, si bien la matriz energética en ambos países es totalmente diferente, no podíamos negarnos a que se explorara la posibilidad de mezclar una parte de alcohol en las naftas, reemplazando a un antidetonante. Nosotros propusimos que se conforme una comisión mixta integrada por ambos países para evaluar esta posibilidad. Por el momento se acordó que podrían haber preferencias arancelarias para la exportación dentro del Mercosur, si algunos de los países que lo integran tienen déficit respecto del consumo.
P.: ¿A cuánto llega la producción de alcohol en Brasil?
J.Z.: Ronda los 14.000 millones de litros. En tanto la producción de azúcar llega a 20 millones de toneladas, de las cuales cerca de 9 millones van a consumo interno, quedando un saldo exportable de 11 millones de toneladas, que equivale a la tercera parte de lo que se comercializa en el mercado internacional que ronda las 64 millones de toneladas. Es decir que cualquier modificación que Brasil introduzca a su régimen de alcohol, va a repercutir en el precio internacional del azúcar.
P.: ¿Cómo estuvo la última campaña de Brasil?
J.Z.: Se redujo entre 4 y 5 millones de toneladas, con lo cual el nivel de precios internacionales mejoró. Todo lo que hace Brasil en materia de azúcar es mirado por el mundo entero.



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