Australia y Nueva Zelanda introdujeron fuertes restricciones a las importaciones de vacuno de la Unión Europea (UE), para prevenir el contagio de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o enfermedad de las "vacas locas", se informó.
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Las autoridades neozelandesas anunciaron que sólo tienen intención de autorizar la carne de vacuno europea que haya sido sometida al test de detección de la enfermedad.
Tras la decisión de estos dos estados, ya son 18 los países que aplican restricciones a los envíos de vacuno de la UE para evitar una propagación del mal.
El comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, mandará un escrito a los gobiernos australianos y neozelandés para intentar convencerles de que "las exportaciones comunitarias gozan de la misma seguridad que la carne consumida en la UE", sostuvo su portavoz.
Esta fuente reconoció, no obstante, que está la posibilidad de que algunos productos fabricados antes del 1 de octubre de 2000 contengan materiales de riesgo, al no haber sido retirados de la cadena alimenticia hasta esa fecha.
Añadió que si Nueva Zelanda y Australia detectaran alimentos contaminados, "la responsabilidad recaería sobre los países miembros exportadores".
También prohíben total o parcialmente las importaciones originarias de la UE, Hungría, Polonia, la República Checa, Lituania, Bosnia, Egipto, Filipinas, Argelia, Jordania, Marruecos, Omán, Túnez, Israel, Líbano, Ucrania y Rusia.
Egipto es el que importaba más carne de la UE (199.539 toneladas en 1999), procedente en gran parte de Irlanda.
Egipto y Filipinas introdujeron una prohibición total, mientras que la mayoría la aplica a los países miembros en los que se declaró la enfermedad.
Rusia, cerró sus fronteras a los productos procedentes de nueve departamentos franceses y de 6 regiones irlandesas.