4 de mayo 2007 - 00:00

Cebada cervecera: nueva alternativa

En el ciclo 2006/07, el rinde promedio obtenido en cebada se ubicó en4.217 kilos.
En el ciclo 2006/07, el rinde promedio obtenido en cebada se ubicó en 4.217 kilos.
La cebada cervecera constituye una alternativa interesante en los planteos productivos por su adaptabilidad, buen comportamiento en ambientes restrictivos y aporte a la sustentabilidad de las rotaciones.

En la campaña 2006/07 ocupó 5% del área de cosecha fina de los grupos CREA de la región oeste de Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), con 2.417 hectáreas, mientras el trigo ocupó 44.908 hectáreas. Pero sólo 13 establecimientos -de un total de 198- incluyeron el cultivo en sus planteos productivos, lo que indica que el potencial del crecimiento de la cebada en la zona es importante.

En el ciclo 2006/07, el rinde promedio obtenido en cebada se ubicó en 4.217 kilos por hectárea versus 4.155 kilos por hectárea de trigo.

Este tema fue desarrollado por Ignacio Negri, asesor del CREA durante una jornada técnica organizada recientemente por los grupos CREA de la región oeste. Según el especialista, quien también pertenece al área de Tecnología de El Tejar, «para que aumente su participación es importante establecer relaciones constructivas con las malterías y realizar programas de desarrollo (ensayos y convenios) que apunten a mejorar la tecnología de producción y a aportar más y mejor información a los técnicos de las empresas».

«El principal factor que determina la inclusión de la cebada en la rotación es el adelanto de cosecha con respecto al trigo, que permite lograr mejores y más estables rendimientos de soja de segunda. Este adelanto fue del orden de los 10 días a cosecha en la campaña 2006/ 07, aunque esto varía en función de la variedad de cebada (mayor adelanto en variedades cortas, como Quilmes Ayelén, y menor en cultivares largos, como Scarlett) y de la fecha de siembra», sostuvo AACREA.

Otras razones técnicas que justifican la inclusión de la cebada en los planteos son la «diversificación productiva frenteal trigo (mayor eficiencia en el uso del agua y mayor tolerancia al estrés hídrico y las heladas en floración, aunque menor potencial de rendimiento, en general, ante buenas condiciones para trigo) y la posibilidad de avanzar en peores ambientes (mejor tolerancia a salinidad y buen comportamiento en suelos de baja capacidad de retención hídrica)», continúo el informe.

El destino del grano en el mercado argentino es la industrialización para la obtención de malta. Toda la producción se realiza bajo contratos con las malterías (Cargill, Maltería Pampa y Quilmes) que proveen la semilla y, en muchos casos, la logística y el asesoramiento técnico. Los contratos toman como base la cotización del trigo.

«Una diferencia fundamental con el resto de los cultivos de invierno es que se produce una semilla que debe germinar para el proceso de malteado y no un grano para procesar. Por ello, hay determinadas características de la producción que se deben cumplir para recibir precios máximos. Tales características son:

  • calibres altos (granos grandes);

  • buenos niveles de proteína ( máximas bonificaciones con niveles de proteína de 10,5% a 12,5% y rechazos con valores menores que 9% y mayores que 15%) y

  • el porcentaje de germinación debe ser mayor que 98%», informó AACREA.

    De todas maneras, la frecuencia de rechazos es baja y los parámetros que se exigen son fácilmente alcanzables, sobre todo cuando se hizo un trabajo junto con los equipos técnicos de la maltería. En ese sentido, ha habido un cambio muy importante en los últimos años: mientras tradicionalmente se tenía a la cebada como un cultivo de baja tecnología, al que no se lo podía fertilizar mucho porque la mercadería se rechazaba por alta proteína o bien porque la cebada se volcaba, hoy es un cultivo con respuestas tecnológicas muy significativas.

    Se incorporaron variedades con parámetros más estables, de alto potencial de rendimiento y menor susceptibilidad al vuelco, además de una mayor eficiencia en el uso de nitrógeno y bajísima probabilidad de tener niveles de proteína demasiado altos. Por otra parte, las malterías pasaron a premiar mayores niveles de proteína, ya que sus recibos fueron con niveles de proteína demasiado bajos en muchos casos. Por último, las malterías pasaron a dar apoyo técnico y aumentaron la flexibilidad de los recibos.

  • Exportación

    El grano que sobrepasa la capacidad de la industria es exportado para maltear en el exterior -principalmente Brasil-, lo que hace que el rechazo no sea una variable de ajuste.

    En la campaña 2005/06, la Argentina produjo aproximadamente 800.000 toneladas de cebada, mientras en el último ciclo la cosecha habría superado el millón de toneladas. La industria local tiene una capacidad de malteo del orden de 640.000 toneladas anuales, de las cuales 140.000 se incorporaron en el último año en Punta Alvear, provincia de Santa Fe, lo que hizo que se demande originación de cebada en el norte de la provincia de Buenos Aires, en el sur de Santa Fe y en el sur de Córdoba, zonas que no eran tradicionalmente cebaderas.

    En cuanto al rendimiento, en los últimos años se han producido incrementos marcados en el nivel nacional, superando las tasas de mejora de rendimiento del trigo (50 kilos por hectárea por año versus 33 kilos por hectárea por año en trigo), principalmente por la incorporación de nuevas variedades y aumentos de niveles de fertilización propiciados por las malterías.

    En las últimas tres campañas, el rendimiento promedio nacional de cebada superó al del trigo en 530 kilogramos por hectárea.

    «Entre las ventajas que ofrece el cultivo de cebada pueden mencionarse las siguientes:

  • puede rotarse con trigo, dado que ambos cultivos no comparten las principales enfermedades; esto es muy interesante para la rotación en ambientes de bajo potencial maicero o bien cuando la relación de precios y proyección de márgenes favorece a los dobles cultivos;

  • genera una cobertura uniforme del suelo;

  • permite adelantar la fecha de cosecha, entre otras.»

    «En cuanto a los inconvenientes de la cebada cervecera, pueden considerase los siguientes:

  • presenta riesgo de vuelco en buenos ambientes y alto riesgo de pérdidas de espigas si la cosecha se atrasa ( aunque existen marcadas diferencias al respecto entre distintas variedades);

  • no siempre se alcanza el potencial que pueden lograr las mejores variedades de trigo en buenos ambientes (así se evidenció en ensayos realizados por el CREA Roque Pérez-Saladillo y en la región oeste Arenoso);

  • a diferencia del trigo, se trata de una mercadería con mayores especificaciones y que puede ser rechazada por cosecha con alta humedad o por no cumplir con los parámetros determinados en el contrato.»
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