Londres (EFE) - El nuevo programa de control del vacuno introducido por la Unión Europea (UE) para impedir el contagio del mal de las «vacas locas» reducirá los riesgos para el consumidor, aunque no es del todo seguro, afirmó el experto Peter Smith. Tras los casos de «vacas locas» detectados este noviembre en Francia, España y Alemania, el programa entró esta semana en vigor y pretende examinar a todos los vacunos mayores de treinta meses que se destinen al consumo humano en los países miembros de la UE. Para Smith, asesor en la materia del gobierno británico, el plan reducirá el riesgo de comer carne infectada por la Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE, nombre técnico de la enfermedad), pero no ofrece una garantía total.
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«No podemos hablar de una seguridad del ciento por ciento. Los consumidores toman sus propias decisiones para consumir o no carne de vacuno», afirmó Smith en un programa de la BBC.
En opinión del consejero del Ejecutivo británico, «el riesgo ha disminuido en una gran medida» y, pese a no ser «cero», resulta «muy pequeño».
La Agencia Alimentaria, por su parte, elogió la iniciativa, aunque aconsejó a los consumidores que no compren carne en establecimientos de dudosa reputación y que comprueben las etiquetas con el país de origen.
En tanto, el ministro alemán de Agricultura, el socialdemócrata Karl-Heinz Funke, y su colega de Sanidad, Andrea Fischer, están bajo una presión cada vez mayor por los aparentes fallos de sus departamentos en el manejo de la crisis sanitaria.
El Consejo de Ciencia, un gremio independiente de expertos que asesora al gobierno federal y los ejecutivos de los 16 estados federados, recrimina a Fischer no haber coordinado debidamente el trabajo de diversos institutos de investigación científica que dependen de Sanidad. Así lo afirma el diario «Sueddeutsche Zei-tung», remitiéndose a un informe del Consejo al gobierno federal. Funke, a su vez, debe comparecer esta semana ante las comisiones de Salud y de Agricultura del Parlamento (Bundestag), donde tendrá que hacer frente a las críticas de la oposición conservadora. En su comparecencia ante los diputados, Funke tendrá que salir también al paso de las críticas de la Unión Europea (UE), que culpa al ministro germano de haber hecho oídos sordos de las advertencias sobre posibles casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE) en Ale-mania. El ministro admitió, sin embargo, errores propios, como el de haber retrasado demasiado la prohibición del uso de harinas de animales en la alimentación del ganado.
Por otro lado, China prohibió ayer la importación de alimentos cárnicos procedentes de la Unión Europea (UE), informaron fuentes del Ministerio de Agricultura.
Prohibición
Según la circular oficial, no pueden importarse a China productos alimenticios «elaborados a base de carne o huesos de ganado vacuno», a no ser que pasen una inspección especial de la Unión Europea que certifique que están libres de la Encefalopatía Espongiforme Bovina. La medida, que entró en vigor ayer, impone también el embargo a la importación de las «partes del animal utilizadas como suplementos proteínicos para la alimentación de ganado» y exige a todas las unidades de cuarentena del país que refuercen la vigilancia. El Ministerio de Agricultura pidió que cualquier establecimiento o ganadero chino que ya utilice o venda productos cárnicos de origen europeo «deje de usarlos inmediatamente y los destruya».