En las últimas jornadas, aparecieron compradores de granos ofreciendo a los productores comprar el trigo que cosecharán en diciembre/enero, pero pagándolo ahora.
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Esta modalidad se utilizaba mucho hasta hace dos años. Pero los incumplimientos e inconvenientes que trajo aparejado este tipo de negocios al sector, hizo que se dejara de utilizar. En ese momento los compradores eran los exportadores y los molineros. En tanto, los vendedores eran los acopios, cooperativas y productores. Y en el medio de ambas puntas, se encontraban los corredores, quienes «ava-laban» las operaciones firmando un papel que se denominaba carta garantía.
Lógicamente, cuando por algún motivo, el contrato no se cumplía, los compradores intentaban ejecutar a los vendedores incumplidores y a los corredores garantes. En el primer caso, era bastante difícil el cobro, ya que los vendedores que realizaban este tipo de negocios, generalmente se encontraban en una situación financiera complicada. En cambio, los corredores debían cumplir con su rol de avalistas, en principio por la fuerza legal de la carta garantía firmada, y luego porque si el corredor no respondía con esta deuda ante el comprador, su prestigio se vería devaluado y por ende, su carrera comercial se interrumpiría abruptamente en el mercado granario nacional.
Operación
Ahora, el negocio es diferente. Porque los que ofrecen esta modalidad comercial, es gente que poco tiene que ver con el tradicional mercado granario. Los que compran y ponen el dinero, son usureros, prestamistas y valijeros. Hoy en día están pagando 80 dólares por tonelada el trigo puesto en puerto. El pago se realiza en el momento de la firma de los papeles y el vendedor entregará la mercadería en el momento de la cosecha (diciembre/enero). Si analizamos los valores, el trigo enero/2001 cotiza 107 dólares por t. Este valor contra los 80 dólares que hoy pagan, representa una ganancia para los que ponen el dinero, de 33% en tan sólo 60 días. «Prefiero ganar 2 o 3 dólares por tonelada que ganarme un problemón...», comentaba un experimentado corredor.
Y a pesar de que estos negocios son realmente arriesgados, muchos productores están entrando en esta variante comercial. La desesperación, la incertidumbre, las necesidades económicas, la falta de dinero de los productores y la viveza y rapidez de estos compradores, hicieron que se genere esta operatoria. Los vendedores avalan estas ventas (recordemos que existen 60 días de incertidumbre, hasta el momento de la cosecha y entrega del trigo) con todo tipo de documentos. Pagarés, hipotecas, contratos sobre producción, cheques diferidos, y todo aquello que sirva de supuesta garantía para los adquirentes. Cabe destacar, que la mayoría de los negocios se realizaría en negro o fuera del circuito comercial legal, donde los compradores trabajarían al margen de la ley.
Este tipo de negocios, está causando el repudio generalizado del sector granario tradicional. Ya que no hace otra cosa que desvirtuar y desprestigiar la normal comercialización de cereales, donde son muchos (su mayoría) los partícipes que cumplen con todos los requisitos que marca la ley.
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