• ... que, mientras siguen levantándose voces críticas acerca de las últimas medidas intervencionistas del gobierno, entre ellas el aumento de las retenciones a los lácteos, y los productores rechazan de plano el « fondo» que con ese incremento quiere hacer el Estado para «redistribuir», los tamberos comenzaron a idear alternativas que neutralicen, aunque sea parcialmente, las pérdidas que les provocan las medidas oficiales. Y una de las que está consiguiendo adeptos es la de los pools, en este caso, de entrega.Así, con volúmenes mucho mayores, y ante la oferta menos voluminosa de lo previsto por muchos, las industrias comenzaron a mejorar los valores detraídos por las retenciones. Otra modalidad novedosa que también irrumpió últimamente, es la de los pagos al contado en tranquera de tambo. Dicho de otra forma, llega con la plata y se lleva la leche. Evidentemente, parece que la oferta de esta materia prima no es todo lo «fluida» que se preveía. Esto, a pesar del impacto negativo que el reciente incremento de las retenciones tuvo en varias pequeñas usinas. Se calcula que sólo en la provincia de Buenos Aires había alrededor de 350 pymes lácteas.
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• ... que, lamentablemente, no todos los productores tienen las mismas posibilidades, como las que se mencionaban antes para los tambos, y, seca mediante, los agricultores cada vez ven peor el panorama. Ya en trigo, además de la reducción superior a 20% en el área de siembra, la cantidad de heladas durante setiembre parece que provocarán daños adicionales, tanto en rindes como en calidad. Esto, más la tensión en la cadena panadera por problemas de evasión y por la alícuota diferencial del IVA, hacen prever que los ánimos seguirán recalentándose, temas todos que el sector oficial ignora olímpicamente hasta ahora, sin siquiera haber respondido la nota que al propio presidente Néstor Kirchner le enviaran los trabajadores molineros hace ya más de un mes. Tal vez, cuando el ministro Roberto Lavagna esté más desocupado entre viaje y viaje, haya menos fines de semana de «descanso» de funcionarios menores (que tampoco se sabe por qué están cansados) y, especialmente, termine la campaña política y todos vuelvan a sus funciones o, al menos, a sus lugares de trabajo, entonces por ahí algunos problemas encuentran solución. ***
• ... que, el malestar es tan grande que el habitualmente calmo titular de una entidad de segundo grado, se despachó con un: «¡Ahora resulta que todos manejan nuestro negocio!», aludiendo a la cantidad de medidas dirigistas y de previsibles malos resultados, que se siguen adoptando. Obviamente, ninguno de los burócratas de turno se hace cargo de las pérdidas que provocan, pero esa es otra historia. Tal el caso, largamente reclamado en esta sección, de los atrasados pagos a los planes forestales desde 2000 que, finalmente, la propia Secretaría de Agricultura, mediante un comunicado, salió a reconocer la semana pasada. Ya es un paso en la dirección correcta. Lástima que, por el desmanejo en que está sumida el área desde hace tiempo, apenas se forestan 40.000 hectáreas por año, de las 100.000 previstas y, además, se siguen cortando plantaciones jóvenes por falta de recursos. No es la única imprevisibilidad. En ganadería, ahora con precios en baja (a pesar de la relativamente baja oferta), y el avance del controvertido acuerdo para «mantener» las cotizaciones de la hacienda en pie por parte de frigoríficos, hipermercados y consignatarios; los índices nacionales de producción siguen muy bajos (la parición apenas supera 60%), y se prevé que por las malas condiciones climáticas (seca, heladas, falta de pasto, reservas, etc.), pueden caer aun más.
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• ... que, algo similar ocurre con el maíz. Es que, a pesar del «optimismo» de la SAGPyA, que prevé apenas 6% de caída en el área de siembra, los números del cereal indicarían otra cosa ya que, en promedio, se necesitarían rindes de al menos 83 quintales para cubrir los costos de implantación por hectárea, bien por arriba, incluso, del promedio nacional. De ahí que, aún si las condiciones climáticas mejoraran, se prevé que el maíz volverá a ser otro de los grandes damnificados. Es que si, además, se le suman los impuestos, el otrora popular cultivo llega a un costo astronómico que sólo los que prevén rindes muy altos, limitados a las zonas top (del corazón agrícola) pueden arriesgarse a encararlo en esta campaña. Por eso, tampoco sorprende, algunas previsiones de analistas y productores que ya prevén la factibilidad de llegar a la importación de dicho cereal en el próximo año.
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• ... que «¡habla el ingeniero Campos, no el secretario de Agricultura!», habría dicho el titular de la SAGPyA, Miguel Santiago Campos en uno de sus ya clásicos desbordes y ante la presión -crítica- de un grupo de ganaderos. El hecho se produjo el viernes pasado durante el transcurso de la Mercocarne en Cañuelas, y a pesar de haber elegido los funcionarios justamente ese día por la menor afluencia de público. Aún así, las críticas sobre el reciente acuerdo de precios para la media res (que se ampliaría estos días a los supermercados) y especialmente la restricción a la faena de animales por debajo de los 300 kilos dispararon las críticas de los productores provocando la colérica reacción del funcionario, que, hasta hizo temer por su frágil salud. Lo concreto es que mientras avanzan acciones de amparo contra la medida, a la que no muchos abogados le atribuyen falta de juricidad, ya en el sector oficial se comienza a deslizar la posibilidad de una prórroga y del tratamiento por ley de la medida. Esto, sin duda, permitiría «salvar» las irregularidades estructurales que plantea la medida y que, ni el «vocero» de Campos, del titular de la ONCCA, Marcelo Rossi, logró explicar frente a los productores.
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