31 de octubre 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

Jorge Obeid
Jorge Obeid
... que tras el «receso» eleccionario que se tomó una parte importante del gobierno, ahora las cosas comenzaron a volver a su cauce normal y, con ello, reaparecieron todos los problemas sobre la mesa. Naturalmente, agudizados por las falta de atención que registraron durante varias semanas. Así, nuevamente el tema de los precios, la inflación, el clima, « surgieron» casi como si no hubieran existido hasta ahora. Sin embargo, todo está agravado pues los tiempos siguieron corriendo, aunque los funcionarios estuvieran abocados a otros menesteres. Igual, quejas y reclamos estuvieron a la orden del día. Un ejemplo, son las negociaciones internacionales, especialmente la Ronda de Doha de la OMC (Organización Mundial de Comercio), donde, si bien no se esperan mayores novedades en la próxima cumbre, los privados se quejan porque dicen no tener prácticamente información oficial y porque la gente del todavía canciller, Rafael Bielsa, ni siquiera les da audiencias. Probablemente ahora, con la reunión de Mar del Plata y el recambio de autoridades (ya que Bielsa, aunque tercero, igual consiguió una banca de diputado nacional), tampoco estos temas logren la atención que exigirían.

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• ... que las que también volvieron a la carga fueron las huestes de Economía, hipersensibilizadas por los aumentos de precios. Sin embargo, parece que la gente del ministro Lavagna no está demasiado decidida a tomar medidas inmediatas y, más vale, estarían intentando por el lado de la «amenaza velada»: la pretensión parece ser que sean los propios privados los que impongan los recortes y manejen los precios (a la baja, naturalmente), aunque en todo momento dejan trascender la posibilidad de más retenciones, intervención en los mercados (como el de Liniers), etc. Tanto es el desconocimiento, o la poca importancia que le atribuyen a las reglas de mercado, o sea, a la oferta y la demanda, que le atribuyen a Jorge Rossi, el multifacético titular de la ONCCA (Oficina Nacional de Control Comercial), la «sugerencia» a los consignatarios para que ellos mismos «bajen» el precio de la hacienda a sus clientes, o sea, los productores. En realidad, no parece serio que realmente crean que alguna de estas medidas, que el propio gobierno viene probando sin éxito desde hace meses, tenga algún efecto concreto. Más vale, pareciera que preocupa más «aparecer haciendo algo», que solucionando los problemas de fondo. El punto es que el bote comienza a hacer agua por varios lados. Hasta los funcionarios provinciales comenzaron los reclamos (naturalmente, esperaron que pasaran las elecciones).

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... que, por ejemplo, uno de los casos que promete seguir recalentándose es el de la leche, y ya el equipo del gobernador Jorge Obeid, en Santa Fe, encabezó la fila de los provinciales con el pedido de eliminación de las retenciones a la leche. Aunque en la prometida revisión oficial de medio término, es decir, a los 90 días de iniciada la medida, no se conoció ningún informe de Economía dando cuenta de cuáles fueron los resultados concretos de la aplicación del incremento de los impuestos a la exportación de lácteos, igual todos los informes privados y de las asociaciones de consumidores son coincidentes respecto de los resultados negativos de la misma. Por supuesto, que estos desfases en los precios internos manipulados por distintas normas, tienen otras consecuencias, incluso, internacionales, como los reclamos de harineros de otros países por el trigo «subsidiado», según ellos, que tienen las industrias locales o los lácteos, etc. Y, ni hablar, de lo que ocurre en la frontera. Por caso, y como sucede habitualmente cuando los precios aquí son más bajos, los vehículos cargados hacia Brasil son una constante, lo que provoca desabastecimiento en algunos rubros. Tal sería el caso del combustible, ya que «del otro lado» la nafta está a $ 3 y el gasoil a $ 2,50.

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• ... que, sin duda, el problema más grave en aquella zona no es, justamente, la compra de combustible argentino u otros productos por parte de los brasileños. Más vale, se trata del alerta máxima sanitaria que se produjo por el rebrote de aftosa en la región (ya serían 140/150 los focos entre Mato Grosso y Paraná, y no los apenas 11 que reconoce oficialmente el gobierno brasileño).Al respecto, en el sector oficial, habitualmente no demasiado «sensible» a los problemas agropecuarios queda, sin embargo, la memoria de 2001 cuando, el brote anterior «se llevó puesto» a un secretario de Agricultura y «pegó» fuerte en la propia investidura presidencial. Nadie quiere repetir la experiencia. Mucho menos las provincias del Norte, como Formosa, castigadas luego durante años con restricciones comerciales. De todos modos, surge cantidad de preguntas, y la mayoría mira a la vacuna con cierta desconfianza, a pesar de que el titular de Panaftosa, el chileno Eduardo Correa, aseguró por todos los medios que el producto es bueno en la región. La entidad también había asegurado en 2001 que no había aftosa en Paraguay. También se dice que no hay información sobre el resultado de la incorporación del antígeno 0 en las dosis, cuando se transformaron en trivalentes (hay que recordar que la «recomendación» internacional había sido que la Argentina vacunara sólo con bivalente), y algunos temen que la interacción de agentes pueda haber debilitado la efectividad. «Qué lejos parecen ahora los tiemposdel INTA de Rivenson, el inventor de la efectiva vacuna oleosa, que permitió sacar la enfermedad de la Argentina», destacaba días atrás un científico, que reconoció que ya la ciencia está en condiciones de producir vacunas mucho más afectivas. Mientras, ante el temor, fundado por cierto, no se ahorran los reclamos. Uno de ellos sería por un establecimiento, en una provincia del Norte, donde prácticamente no se vacuna. Lo sorprendente es que el campo en cuestión está en manos de una entidad financiera nacional, que se habría quedadocon el bien, y con la hacienda, como cobro de deudas bancarias. Tal vez para los números sean buenos, pero para el manejo ganadero....

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... que fue bastante comentada la distribución de cargos en CRA tras la reciente renovación de autoridades que puso a Mario Llambías a la cabeza de la entidad ruralista. El caso más llamativo fue el del tesorero, Fermín del Papa, de Santa Cruz. «Claro, los patagónicos siempre manejan la caja», fue la conclusión.

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