27 de noviembre 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

Miguel Campos
Miguel Campos
  • ... que «una sola persona no puede controlar la economía, precios y volúmenes. Ni siquiera los rusos de la ex Unión Soviética lo lograron», comentaba una analista en alusión al desesperado accionar del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, «el nuevo D'Elía (Luis, el piquetero, ex funcionario) del gobierno, pero con saco y corbata», como ya lo llaman varios productores norteños. Es que la tarea del funcionario kirchnerista no es menor: mantener a raya los precios al consumo de los principales productos de la canasta, pero justo en el momento en que todas las cotizaciones internacionales vuelan por el aire ( especialmente la de granos), cuando la demanda interna no parece querer aflojar, y en 15-20 días más se va a consolidar más aún por los aguinaldos, y cuando comienzan a sentirse fuertemente los efectos de un clima que, en lo que va del año, provocó más daños que beneficios a la producción agropecuaria. Y, aunque las autoridades del área, se encapricharon en negarlo o, al menos, en no darse por enterados (sequía, granizo, etc.), los efectos ahora son imposibles de ocultar. Casi tan difícil como tapar las internas feroces en el gobierno: Moreno vs. la siempre sonriente ministra de Economía, Felisa Josefina Miceli, el secretario, Miguel Santiago Campos vs. su subsecretario, Javier de Urquiza, etc., etc.

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  • ... que el nerviosismo oficial que agudiza las diferencias en el equipo, donde cada parte pugna por quedarse con áreas con las que luego no saben qué hacer, también se nota en el sector privado: los productores están enojados con todos, algo similar a lo que ocurre en la cadena granaria. Los corredores, por ejemplo, están inquietos por el negociado con el trigo. Es que si los exportadores proveen directamente a los molinos de 5 millones de toneladas, ellos pierdenese volumen de operaciones. En el mercado a término, se preocupan porque si se modifica el lapso para anotar operaciones, reduciéndolo de un año a 6 meses, creen que van a perder volumen porque los grandes pools, con contratos de arrendamiento a 3-5 años, necesitan calzarse a más largo plazo y si este mercado no se los permite buscarán otro (lógicamente, en el exterior). Los exportadores, por su parte, que hasta ahora aparecen como «los malos de la película», no dicen ni pío y más que nunca casi abusan del bajo perfil (igual, las grescas internas trascienden). Tanto es así, que la cámara que nuclea a los frigoríficos exportadores, optó por sacar de la presidencia a un empresario, Carlos Oliva Funes-Swift, para colocar allí a Carlos Ravetino, es decir, alguien que puede enfrentar, sin costo empresario, y sueldo por medio, los embates oficiales sin mayor riesgo.Pero volviendo al sector granario, uno de los diferendos que más ruido hizo en los últimos días fue el de la Cámara Arbitral pues, con «precios de referencia» (como le gusta llamar al gobierno los valores « máximos» que fijó en casi todos los rubros), las fijaciones no tienen razón de ser: si se ponen los verdaderos negocios se enoja el gobierno, y si se ponen los precios permitidos pierden la devaluada credibilidad que le está restando a los mercados. «No hay que fijar nada. ¡Pregúntele a Moreno qué precio hay que poner!», explotó un alterado semanero.

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  • ... que, por supuesto que «a mar revuelto, ganancia de pescadores...». De ahí, la maliciosa pregunta que recorre el mercado estos días: ¿quién es el legislador nacional que se aburrió de comprar trigo en Tucumán a $ 350 o menos, la tonelada, aun por debajo de lo permitido por las autoridades? Lo concreto es que recién ahora se descubre que la vapuleada Pizarra, ya intervenida a mediados de los 90 por las distorsiones que presentaba con los precios reales de mercado, no sirve para mucho... Todo lo contrario estaría ocurriendo con el Mercado de Liniers, con el que los funcionarios se ensañaron desde hace más de un año, pero que recién ahora descubren que les hace falta, ya que es el único lugar donde se da cierta concentración de operadores, lo que les permite tener alguna injerencia. Y tanto es así, que ya habrían pedido reserva de 3 lugares en las futuras instalaciones de San Vicente (donde este fin de semana ya se realizó un remate), para otros tantos «nuevos» operadores que nadie sabe quiénes son... Pero la ironía de la semana fue que ya estaba programado el acto oficial de traslado, con el presidente Kirchner incluido, justo cuando aparentemente la gente de Moreno hizo públicas las famosas listas de precios, y rápidamente el ambiente volvió a enrarecerse. También en la SAGPyA hay inquietud, ahora, por el traslado. Es que tarde reaccionaron sobre el canon que paga el Mercado en Liniers y que, de mudarse, ya no tendría razón de ser...

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  • ... que la obsesión del «D'Elía de saco y corbata» por los mercados, no responde solamente a las órdenes de su jefe, Kirchner, de que controle la inflación a como venga, sino además, a una frustración cuando fracasó su intento por quedarse con el mercado Saldías, de frutas y hortalizas. Los «malos» cuentan que el ahora funcionario intentaba recuperar la inversión en no más de un año, lo que terminó frustrando la operación. Tan contrariado habría quedado, que ahora dice a quien lo quiera escuchar que, «la libertad de mercados es una pendejada (SIC)», y que «mientras seamos gobierno los precios van a ser administrados...». Lo que no se sabe es qué va a quedar de los mercados para después, si se sigue con el actual esquema. Por ahora, nadie sabe efectivamente qué va a pasar ya que la pérdida de credibilidad es geométrica (dicen que por esta razón, algunas acciones de mercado ya bajaron su cotización u$s 4.000). Y, tanto es el desconcierto, que los productores no saben qué precios tomar y entonces restringen las operaciones. Hasta la oferta se retiró al no poder operar con maíz por encima de los $ 400, y al no haber índices reales de hacienda, más de un contrato ganadero está pasando a quintales de soja que, al menos, es el menos manoseado de los productos.
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