Dicen en el campo...

Campo

... que, aunque los avatares de la política nacional y el fútbol prácticamente fueron los asuntos excluyentes de la última semana, igual se produjo una serie de encuentros en el sector donde también se abordaron otros temas. Desde los festejos de los franceses por el 14 de julio, pasando por el Día de la Avicultura en el Hilton, una jornada sobre responsabilidad social empresaria de una multinacional en el Sofitel, hasta un almuerzo de Solidagro, incluyendo una reunión de una empresa aseguradora y una muestra de alimentos, los chimentos y la internas estuvieron a la orden del día. De estas últimas, la más comentada fue la que ya se disparó en CRA y que tendría al propio secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, de un lado (algunos dicen que quiere poner al frente de la entidad a «un hombre de él», para lo que contaría con el respaldo de cuatro « confederadas K») y, por otro lado, a la poderosa CARBAP, virtualmente enfrentada desde el principio con el funcionario y que intentaría retener la presidencia. Esto implicaría la reelección de su actual titular, el bonaerense Mario Llambías que tampoco las tiene todas consigo. De hecho, algunos rumores dicen que debería negociar el respaldo de su propia confederada (CARBAP) para poder seguir adelante. Otros, mientras tanto, creen que si la organización de Buenos Aires y La Pampa no logra algunas mejoras, directamente podría llegar hasta la separación de CRA, lo que prácticamente constituiría un jaque (¿mate?) para la organización ruralista. Por estos días, también, otra sorda interna se desarrolla con los mismos jugadores, ya que se deben renovar algunos de los representantes en la mesa del Consejo del INTA, que preside el K, Carlos Cheppi, y de la terna ruralista, Agricultura (que es la que elige) tendrá que elegir entre el carbapista Arturo Navarro, muy alejado de los avatares gremiales desde hace un tiempo, el santiagueño Karnatz y un representante de la belicosa CARTEZ (Córdoba).

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... que además se hablaba del sorprendente dictamen que decidió la cárcel para tres comisarios y para un inspector de Asuntos Agrarios, por un robo de caballos en la provincia de Buenos Aires en 2002, y cuya denuncia propició CARBAP, al igual que otros temas que están en distintas instancias jurídicas (retenciones, exportadores, etc.). Naturalmente, todos estos asuntos estarán a la orden del día en el próximo aniversario de los bonaerenses el día 26. La tradicional reunión que se celebra habitualmente por la noche en el Automóvil Club, enfrentaba problemas por las restricciones energéticas. Así se confirmó ahora que será a la noche, pero en el Hotel Castelar, en lugar del ACA, y parece que allí casi no habrá invitados oficiales, aunque sí dirigentes de otras entidades y empresarios de los más variados sectores. De todos modos, últimamente el sector oficial, al menos el nacional, se deja ver poco y nada, incluso en los lugares donde era «fija». Esto es lo que ocurrió en el festejo del Día de la Avicultura, sector que desde Roberto Lavagna en adelante, apareció como uno de los más «cercanos» al oficialismo, al punto de haber sido puesto como «ejemplo» para todos los restantes, y que contaba con al menos una presencia oficial de rango ministerial en estas ocasiones. Esta vez, sin embargo, ni la ministro Felisa Josefina Miceli participó del convite. «¿Dónde está Felisa? Todos adhirieron pero ninguno vino», se quejaba un directivo, aludiendo a los sendos telegramas enviados por los gobernadores de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, Jorge Busti, Jorge Obeid y Felipe Solá, respectivamente, y a la ausencia de Miceli, a pesar de que su gente de seguridad parece que anduvo por allí. Tampoco se vio a ningún representante de otras entidades nacionales del sector, y los avicultores tuvieron que conformarse con un De Urquiza cuyo discurso sorprendió, según comentaban, ya que poco y nada tuvo que ver con la realidad que ven los productores, y un hambriento Cheppi a quien parece que la ansiedad «lo está matando», decían en voz baja.

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... que no sólo la carne de pollo mereció comentarios, también el mercado ganadero estuvo nuevamente sobre el tapete, y hasta en la reunión de Solidagro, ONG especialmente activa, dedicada a respaldar proyectos de impacto social, se abordó el asunto. Es que donde hay un ganadero es inevitable que se hable, tanto de la seca que achica los campos e impulsa una mayor oferta que tiene « acostados» los precios de la hacienda,-como de la fuerte ampliación de la brecha entre éstos, y los valores que deben abonar los consumidores. «La hacienda bajó más de 17%, ¿y en las carnicerías cuanto?», preguntaba sarcástico un consignatario durante el almuerzo, sabiendo que lejos de caer los precios minoristas aumentaron. Allí también adelantaron que vuelven los «remates solidarios» en Palermo, con el aporte que, en estas destacadas ventas de reproductores, hacen los cabañeros para la causa social que lleva adelante la entidad. Pero en el Sofitel también hubo un encuentro sobre «responsabilidad social empresaria» que lleva adelante la multinacional de agroquímicos y semillas, Monsanto. Allí, sin embargo, además de los interesantes programas que se están respaldando en localidades rurales «y de menos de 100.000 habitantes, aunque casi 30% son de lugares con menos de 2000», comentaba uno de los directivos, el tono de los chimentos era bien distinto. Es que la inquietud pasaba por el agravamiento del conflicto gremialen la zona de Zárate-Campaña donde una veintena de compañías estaban «paradas», no ya por las restricciones energéticas, sino por el endurecimiento de la postura del gremio de los químicos, a los que se acoplaron UOM y otros, hasta desafiar al propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada, sin hablar de los piquetes, dentro y fuera de las compañías. La sorprendente virulencia de los gremios es casi incomprensible, ya que la diferencia en las pretensiones no justifica tanta rigidez. De todos modos, lo que más preocupa al sector es que la caída que ya se registra en la producción de insumos por la falta de energía, ahora se agudiza por el paro en las plantas...

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... que el ambiente granario no es ajeno al desconcierto general que cunde, cada vez más marcado, en todo el sector. Tanto es así, que los corredores decidieron hacer «un retiro espiritual», esquema que hace una década puso de moda Domingo Cavallo con sus «mediterráneos», para ver si sacaban alguna conclusión sobre «hacia dónde va el sector». Ahora, parece que comandados por una cada vez más influyente «Periquita» (como llaman por lo bajo a la «novia» del que, dicen, será el próximo presidente de la Bolsa de Cereales cuando el actual, Alfredo Gogna, deje ese cargo en abril próximo), pasaron un fin de semana a pura discusión, lo que incluyó tratar de averiguar que significa «coaching sistémico», servicio que contrataron -y oblaron-, para que les organice el week end que, de todos modos, no dejó demasiado en limpio.

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