6 de agosto 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

Javier De Urquiza
Javier De Urquiza
... que aunque «el campo no es sólo la Rural», según sostienen los que no comulgan demasiado con la centenaria entidad de la calle Florida, es indiscutible que anualmente «la Ganadera» se constituye en la caja de resonancia de lo que ocurre y de los chimentos y rumores del sector agropecuario y sus industrias satélites. Y esta vez no fue la excepción. Tanto fue así que, si bien la pareja presidencial siguió sin atender aunque sea la tradición de participar en el acto inaugural de la muestra, sí lo hicieron varios de sus funcionarios, y algunos más de una vez, tal el caso más justificable del secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, y el menos explicable del vicepresidente (varios días en ejercicio de la presidencia), Daniel Scioli, a los que se sumaron otros. Pero si los funcionarios y los políticos estuvieron a la orden del día (se los vio a Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Roberto Lavagna, Mauricio Macri, etc., etc.), las actividades de todo tipo no le fueron en zaga. Almuerzos, charlas técnicas, presentaciones, fiestas, debates, entregas de premios y los tradicionales remates de reproductores fueron sólo algunas de las múltiples facetas que convocaron a cantidad de asistentes de todo el país, y que sirvieron de marco a variados comentarios. El más frecuente, sin embargo, siguió siendo el problemade las restricciones energéticas, especialmente cuando se cortaba la luz del concurridísimo restorán central del predio palermitano, situación que puso en aprietos a más de un funcionario de segundo o tercer nivel que pululaba diariamente por ahí. Es que la falta de gasoil en varias zonas, sumada a la aplicación creciente de los 13 centavos por litro como «derecho de playa» en muchas estaciones de servicio, la regulación en la oferta de gas y los cortes de electricidad, mucho más frecuentes en el interior que en las grandes ciudades (todo esto sistemáticamente negado por funcionarios más papistas que el Papa), se sumaron a los graves inconvenientes climáticos (seca, heladas y frío extremo), conformando un cóctel casi explosivo.

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... que una de las principales manifestaciones de esto pasó por la desaparición, y el lógico encarecimiento, de las verduras de hoja literalmente «quemadas» por las heladas. Algo similar ocurre con el achicamiento de los campos naturales y de las pasturas, cuya desaparición sigue impulsando una forzada liquidación ganadera que mantiene los precios de la hacienda flojos pero que provocará subas de precios por sobre las esperadas ni bien caigan unas lluvias o afloje el frío. Distinta es la situación en los lácteos, también jaqueados por la falta de pasto y el espectacular encarecimiento de las reservas (fardos, rollos, etc.) donde, a pesar de las previsiones industriales, acerca de un inminente incremento de la producción, la realidad podría ser bien distinta. De todos modos, lo más grave en este rubro es que mientras el mercado internacional supera los u$s 6.000 por tonelada de leche en polvo, el gobierno fijó en apenas u$s 2.100 el monto que puede «recibir» quien decida vender al exterior (el resto, teóricamente, va a un fondo que nadie conoce muy bien ni se sabe hoy a cuánto asciende). Pero a su vez, el mercado interno está «pagando» el equivalente a más de u$s 3.000 lo que, lógicamente, determina que nadie exporte. En el caso del trigo, donde a pesar de los atractivos precios internacionales la nueva área de siembra no sólo sigue sin despegar, sino que volvería a retroceder, los funcionarios directamente no saben qué hacer y el nivel de inseguridad es creciente (¿se abren los registros o no?, ¿van a estar abiertos para la campaña que se inicia?, ¿ alguien se anima hoy a asegurarlo?), mientras que, por si acaso, los operadores ya se están cubriendo con unos u$s 20 por tonelada, y a los aceiteros no les va mucho mejor. «¿Cómo aguantan con un girasol de más de $ 1.000 la tonelada?» «Y, tratamos de compensarnos en parte con lo que la cáscara nos aporta en energía quemándola», fue la tajante respuesta de un industrial mediterráneo, sector en el que se estima que el actual precio del girasol les implica una pérdida de alrededor de u$s 30-40 por tonelada y, además, visiblemente molesto por los recortes energéticosque deben soportar. En el grupo, de todos modos, nadie se animó a garantizar que los precios de la oleaginosa pudieran mantener esta firmeza en la próxima campaña.

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... que «en el gobierno reconocemos que hay algunas dificultades. Sabemos que en nuestro equipo no hay ningún iluminado», fue la sorpresiva confesión de un funcionario habitué de Palermo en la última semana, reconocimiento que, de todos modos, no significó ningún aporte en materia de soluciones a alguno de los múltiples inconvenientes del sector. Pero más allá aún de esto, y a pesar de lo que afirman algunos de los funcionarios más «obedientes» del gobierno, los empresarios no sólo analizaban o reclamaban por los temas más directos que los afectan. Por el contrario, la mayoría encara ahora los temas verdaderamente de fondo. «Cuando este gobierno asumió hacía falta una cosecha para afrontar el gasto público, mientras que ahora se requieren casi 3», era por ejemplo, el análisis del industrial, mientras observaba cómo un joven de 36 años, Marquinho, pululaba tranquilo por el restorán central, recibiendo escasos saludos a su paso. El hombre de muy bajo perfil, sin embargo, ya se constituyó en uno de los principales industriales frigoríficos de su país, Brasil, pero también con inversiones en la Argentina, Chile y Uruguay, entre otros. «Ellos (los brasileños) no tienen problemas para esperar. Saben que en la Argentina esta política ganadera tendrá que cambiar, y van a recuperar con creces lo invertido», decía el industrial local con cierta inocultable envidia. Pero no sólo la megapolítica local es pasible de objeciones, también medidas y áreas específicas son criticadas cuando no funcionan acorde a los requerimientos. Eso sucedió durante una reunión sobre trazabilidad de productos veterinarios organizada por ClamaVet, Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios, donde, si bien lógicamente se concluyó en la importancia de la trazabilidad de estos productos, buena parte de los asistentes objetó con fuerza la falta de controles eficientes por parte de las autoridades, la inutilidad de un sistema de trazabilidad si su aplicación no es pareja y eficiente, y si las autoridades de aplicación no son competentes. En síntesis, sin esto es imposible tener algún sistema de trazabilidad y las actuales irregularidades en el control sanitario son una muestra clara, dijeron. Lamentablemente, el SENASA sólo había mandado funcionarios de nivel medio que no pudieron explicar la posición del organismo, o convencer a gran parte de la asistencia que criticó al ente. «Todos tenemos responsabilidad en este asunto», fue lo único que se le ocurrió decir al representante oficial que, justamente, no cosechó demasiadas adhesiones pateando la pelota afuera.

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