9 de junio 2008 - 00:00

Dicen en el campo...

Carlos Alberto Cheppi
Carlos Alberto Cheppi
...que la presidente Cristina de Kirchner no tuvo un viaje demasiado placentero al Viejo Continente. Es que la Cumbre de la Alimentación en Roma la obligó a intentar explicar lo inexplicable. Y, aunque con diplomacia, no fueron pocos los que le preguntaron por qué la Argentina restringe sus exportaciones y, peor aún, por qué no está produciendo todos los alimentos que podría, con los estupendos precios internacionales en, prácticamente, todos los rubros. Las preguntas, por cierto, no eran indiscretas. Más vale se corresponden a la gran inquietud mundial por la estrechez entre oferta y demanda de alimentos, y que los estudios más serios (como el de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) ven acentuarse aún más. De hecho, en los próximos 10 años se prevé que la población mundial superará los 7.500 millones de habitantes, y los precios de las carnes rojas podrán aumentar otro 20%, mientras que el azúcar subiría 30%, y la leche en polvo, el maíz y el trigo alrededor de 50%. Para las oleaginosas, los aumentos previstos superarían 65%. Mientras se comentaban estos datos (alarmantes para los países compradores de alimentos, pero casi alentadores para los que los venden, como la Argentina), y el presidente brasileño, Lula da Silva, se encargaba de vender las posibilidades en la producción de alimentos del principal socio del Mercosur, la mandataria criticaba a los pools de siembra locales (que existen desde los 60).

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... que otro que tampoco disfrutó demasiado del viaje a Italia fue el titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi. Es que el hombre había dejado Buenos Aires con un allanamiento judicial a las oficinas que la fundación que el organismo (ArgenInta), posee en la calle Cerviño, pleno Palermo. El embate judicial, sin embargo, es de vieja data, ya que se corresponde a la causa que se sigue por varios centenares de contratos de la secretaria de Ambiente que comanda la entrerriana, Romina Picolotti, y que fueron pasados por la citada fundación tema que, aunque solapado, cobró ribetes de escándalo ya el año pasado. Eso y los esfuerzos por no caer en las tentaciones gastronómicas de la península no contribuyeron al buen humor de Cheppi, integrante del grupo De Vido. Tampoco, naturalmente, los comentarios de la línea « intiana», sobre la inactividad del organismo, a pesar del voluminoso presupuesto con que cuenta. «Lo único que se mueve es el convenido con Venezuela, y hacia allá viajan permanentemente», comentan en los pasillos.

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... que, «¡no se vayan!», «Quédense aunque no puedan poner la carpa!», trataba de alentar con alguna desesperación, la senadora Hilda Chiche González de Duhalde, al grupo de estudiantes de Agronomía que pretendía instalarse la semana pasada en la Plaza del Congreso, mientras la Policía intentaba -hasta ahí con éxito- correrlos. Buscaban colocar sus mesas, protegidas por algún techo, para recoger las firmas que permitan sumar un millón de nombres que demanden a los legisladores recuperar la potestad parlamentaria de fijar los impuestos (en este caso, las retenciones), hoy en manos del Poder Ejecutivo. Finalmente, tal vez por el madrinazgo, y aún sin carpa, allí se instalaron durante todo el fin de semana. Otra mesa, en la propia puerta de la Sociedad Rural, en la calle Florida, recogió más de 7.000 firmas en un solo día. Para algunos, semejante obstinación y firmeza de los jóvenes se contrapuso con la actitud de algunos dirigentes del comercio que, mientras buena parte de los productores sigue reclamando en las rutas, fueron incapaces siquiera de dar la cara. El cargo, básicamente, fue para la Bolsa de Comercio de Rosario que, no sólo suspendió a último momento la conferencia de prensa que iba a dar con su par de Buenos Aires por los problemas que la decisión oficial sobre retenciones móviles les causa, sino que hasta suspendieron su participación (también a último momento) en un acto académico comprometido desde hacía más de un mes. «Se borraron mal. A partir de ahora, los que trabajen conmigo sólo van a sellar (contratos) en Buenos Aires», se enojó un operador muy fuerte de ambas plazas, visiblemente molesto con la actitud de los rosarinos.

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... que parece que desde el punto de vista técnico, la nueva resolución anunciada por el gobierno, aparentemente para corregir a la anterior del 11 de marzo, es peor aún que ésa. De hecho, dicen, si se traspasa el umbral de los u$s 700 por tonelada para la soja, el neto que queda es inferior al que se tenía en el escalón anterior, ya que el porcentaje de quita supera 120%. El tema «es grave puesto que, además, implica que el servicio civil ya ni revisa las normativas oficiales», confesó un viejo burócrata. También el especialista Juan José Llach mostró su alarma, pero en este caso fue por la política impositiva. «Es necesario poner a la Argentina a la altura fiscal del mundo desarrollado. La reforma está muy postergada. Se debería haber hecho en el 96. Por eso hoy hay crisis y desorden», dijo el ex ministro de Educación y viceministro de Economía, durante una de las periódicas charlas en los cursos de dirigentes del Centro de Estudios e Investigación para Dirigencia Agroindustrial (CEIDA).

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... que cada vez se engrosa más la lista de funcionarios, dirigentes y empresarios « inhallables». Es que al grupo original del ahora perdido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; del titular del SENASA, Jorge Amaya (que permitió, dicen, que los aranceles de su organismo crecieran muy por encima de la inflación oficial), y del secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, en las últimas semanas se agregaron los procesadores de pollos (otrora muy mediáticos), algunos titulares de pools de siembra (más mediáticos aún), y el gobernador del Chaco, Jorge Milton Capitanich, que, aunque sostiene que está en su provincia, es imposible encontrarlo allí. Ahora también comenzó a militar en este grupo su par de Tucumán, el más que eficiente Jorge Alperovich, invisible en su comarca. Aunque algunos dicen que debe de estar en Figueroa, entre Pozo Hondo y Bobadal en Santiago del Estero, donde, entre establecimientos, redondearía unas 7.000/8.000 cabezas vacunas y varios miles de hectáreas de su más que rentable soja (de acuerdo con los números que le confió al jefe de Gabinete, Alberto Fernández). Naturalmente, el hombre está muy ocupado.

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