14 de septiembre 2001 - 00:00

El agro sigue la carrera contra el proteccionismo

Mar del Plata-(enviada especial) «Los argentinos deben confiar en su país», afirmó Michel Camdessus. De esta manera el ex director del Fondo Monetario Internacional dejó en claro que «los argentinos deben traer sus capitales nuevamente al país para comenzar a salir de la recesión» y anticipó que, si no surgen inconvenientes, con el Ley de Déficit Cero que lleva adelante el gobierno nacional «habría señales positivas para el año que viene».

Sin embargo indicó que «esto no basta para salir de la crisis», porque es mucho más amplia, «me gustaría que la comunidad mundial apoye a la Argentina no sólo con la financiación, sino también con la liberalización del comercio». Camdessus se dirigió así a Michel Camdessus los 1.400 productores agropecuarios que asistieron al XVI Congreso Nacional de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) en Mar del Plata. Al hablar sobre subsidios, Camdessus fue ovacionado, pero admitió que «no será fácil abandonarlos totalmente». En este sentido agregó que la Unión Europea está integrada al bloque de 15 países que son pobres y dependen de la agricultura» y no habría sistema financiero que pueda sustentar por mucho tiempo el esquema de las ayudas».

«Es necesario combatir el proteccionismo, especialmente el agrícola. Si no se abren completamente estos mercados, no habrá solución para los países pobres o para los emergentes, como la Argentina», indicó Camdessus.

En este sentido indicó que «el agro argentino sobrevivió a estas situaciones adversas, debido a sus esfuerzos de productividad y continuará desarrollándose a pesar de las trabas». En cuanto a la próxima reunión de la Organización Mundial del Comercio en Qatar, afirmó que su preocupación es la debilidad del organismo para liderar una negociación muy amplia «con tantos capítulos diversos y tan pocos recursos humanos», debido a la división que hubo en su dirección general. Por otro lado dijo que «la falta de conciliación entre el tema comercial con la cuestión social por un lado y el problema comercial con el medio ambiente por el otro complican el panorama».

•Precaución

Respecto del panorama económico mundial, luego del atentado contra los Estados Unidos, Camdessus dijo que el mundo va a estar en una actitud de precaución durante un largo tiempo. «Se comprarán más materias estratégicas, especialmente petróleo en el caso que surja un conflicto con los países productores», indicó.

«Lo que se puede creer es que haya más acciones encadenadas, pero por otro lado vamos a ver otro tipo de consecuencias que se acentúe la solidaridad entre las naciones», resaltó el ex funcionario del FMI, quien se mostró emocionado por la oración que dedicó a las víctimas de los atentados en EE.UU. el obispo de San Isidro, Monseñor Jorge Casaretto, al inicio del encuentro.

También confió en que la comunidad internacional inicie acciones cooperativas «para combatir este mal».

Camdessus se refirió luego a las crisis económicas de los últimos 10 años como «una nueva cepa».

•Crisis

«En el FMI pensábamos saberlo todo sobre crisis. El problema de México en 1994 nos introdujo en el siglo XXI. Estas crisis dejaron de ser de origen exclusivamente macroeconómico y se convirtieron en endémicas, que se expanden con mucha rapidez», indicó. «Esto implica que todo país tiene la responsabilidad de alcanzar la prudencia y la rectitud en la búsqueda del bien público», aseguró y agregó que «todo lo que contribuye al crecimiento -estabilidad, la lucha contra la corrupción y el equilibrio social-hoy no sólo es parte de las políticas que definen la situación de un país determinado sino del mundo». En este sentido afirmó que «para los países endeudados, como la Argentina, esto implica la búsqueda no sólo del equilibrio fiscal sino también del superávit». Por lo tanto subrayó que la «Argentina tiene en sus manos algo del destino del mundo».

Por último, añadió que «sabíamos que la estabilidad monetaria era una condición necesaria para el crecimiento, pero ahora sabemos mucho más, que es necesario que toda la población de un país participe del proceso, incluidos los más pobres».

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