El área destinada al trigo en la Argentina en el ciclo 2006/07 caería a 5,43 millones de hectáreas, desde los 5,45 millones estimados la semana pasada, por el clima seco que afecta a la región productora, según un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
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La entidad recortó varias veces su estimación del área que se destinaría al trigo en el país, uno de los cinco mayores exportadores globales del cereal, debido a que la falta de lluvias desalentó a muchos agricultores.
Hasta el viernes pasado, los agricultores habían sembrado 90% del área prevista, 5,4 puntos porcentuales por encima de la semana anterior, pero con una demora de 3,7 puntos respecto de lo que se había avanzado para esta fecha el año pasado.
Relevamiento
Al mismo tiempo, la Bolsa de Cereales realizó un relevamiento climático en el cual informó que:
Las recargas hídricas acumuladas a fines de la semana pasada resultaron muy beneficiosas para incrementar los bajos contenidos hídricos que presentaban los suelos del centro-sudeste y extremo sur de Buenos Aires. Con precipitados superiores a los 55 milímetros la subregión Mar y Sierras bonaerense fue la más favorecida, propiciando la conclusión de las siembras de trigo planificadas.
En algunas zonas de los partidos de Tres Arroyos, Coronel Pringles y Coronel Dorrego las recargas fueron más limitadas,pero permitirían efectuar las siembrasprevistas, tal cual ocurriría en la zona de Bahía Blanca. En el sur de La Pampa y en los partidos bonaerenses de Adolfo Alsina, norte de Puán y parte de Saavedra los muy escasos o nulos aportes configuraron un triángulo muy deficitario con severas restricciones de agua para lograr las siembras ideadas. Esta zona descripta no logró sembrar más de 50% de la superficie intencionada.
Hasta el 4 de agosto se habían implantado 4,89 millones de los 5.430.000 de hectáreas proyectadas actualmente (anterior 5,45 millones). En términos porcentuales equivale a la siembra de 90% de esta intención, marcando una demora de 3,7 puntos en relación con igual fecha del año anterior.
Con las coberturas concluidas en las provincias norteñas, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires, la atención se centra ahora sobre la evolución de los plantíos.
La falta de agua que adolece en gran parte del centro-nordeste y sur de Córdoba, norte de La Pampa, extremo norte de Santa Fe y el extremo noroeste de Buenos Aires determina una evolución muy lenta de los plantíos más tardíos. En el norte de Córdoba las siembras tempranas están encañando en muy buen estado.
Por otro lado, la magnitud que tuvieron las precipitaciones particularmente en las zonas costeras facilitará el desarrollo vegetativo de los plantíos toda vez que se recargaron suficientemente los horizontes inferiores de los suelos (hasta los 60 centímetros).
Muy oportuno resultó el aporte hídricosobre las zonas muy necesitadas de Tres Arroyos, Benito Juárez, Adolfo G. Chaves, Tornquist, Coronel Dorrego, Bahía Blanca, Patagones y Villarino, beneficiando notoriamente a los cultivos que venían de una dificultosa emergencia y de aquellos que habían sido implantados en condiciones de extrema sequía superficial.
Con respecto al girasol la falta de humedad ralentizó las siembras en las provincias norteñas. Al 4 de julio el progreso de la implantación alcanzó a 9,2% de la intención de siembra estimada provisionalmente en 2.460.000 hectáreas, avanzando en tan sólo 1,2 punto respecto de la semana pasada, pero actualmente demorada en casi 2 en relación con igual fecha del año anterior.
En esta campaña, las coberturas se iniciaron tempranamente en Chaco aprovechando la humedad acumulada por las lluvias durante el mes de junio. La intención de siembra estimada en unas 400.000 hectáreas, encuentra actualmente una seria limitante.
Los productores locales sembraron ya unas 190.000 hectáreas de las cuales aproximadamente unas 60 mil se realizaron mediante la siembra en directa. Esta modalidad, que según zonas abarca entre 15% y 30% de la totalidad del área prevista, arrancó inusualmente muy temprano, pero se ha detenido en los últimos días por el déficit hídrico.
Más complicadas por la falta de agua están las demoradas implantaciones en el nordeste de Santiago del Estero, donde las proyecciones apuntan a lograr una extensión en toda la provincia de unas 50 mil hectáreas.
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