25 de octubre 2005 - 00:00

El INTA San Pedro trabaja en biotecnología

En el marco de las actividades que la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Pedro lleva a cabo para el mejoramiento del cultivo de duraznero, desde el año pasado está trabajando para lograr una amplia variabilidad de patrones genéticos que permitan contar con más posibilidades de elegir materiales adaptados a esa zona de la provincia de Buenos Aires.

La mejora en duraznero requiere el cruzamiento entre variedades elegidas en función de la buena adaptación a las condiciones de cultivo, la productividad y calidad de la fruta. Para elegir los mejores materiales, es preciso ampliar el espectro de posibilidades y para ello el INTA está utilizando procedimientos de cultivo in vitro que permiten que en menos tiempo puedan lograrse más plantas para luego seleccionar.

En este sentido, se están realizando cruzamientos controlados entre cultivares de la misma especie, y en particular se emplearon las conocidas "Flavorcrest" y "Dixiland". Actualmente ya se han obtenido las primeras plantas, resultado de los cruzamientos de la primavera 2004. Las mismas se encuentran en etapa de crecimiento para su posterior evaluación.

"Flavorcrest" madura a mediados de diciembre y "Dixiland" a principios de enero, estando ambas variedades bien adaptadas a la zona, lo cual se expresa en la calidad y cantidad de su producción. Además de cruzarse entre sí, estos cultivares fueron autofecundados con la finalidad de obtener en la descendencia algún carácter de interés proveniente de cada una de las variedades.

Los ciclos de mejoramiento en el caso de plantas como los frutales suelen ser muy largos, y en este sentido el laboratorio de cultivo in vitro de la EEA San Pedro está trabajando en la aplicación de nuevas tecnologías que permitan acortarlos.

Las semillas de los frutos procedentes de los árboles donde se han llevado a cabo los cruzamientos, se ubican en tubos que contienen un medio de cultivo adecuado para su germinación. Estas semillas sembradas in vitro se colocan a temperaturas de 4º C y en condiciones de oscuridad, luego se pasa a condiciones de luz y temperaturas de 23° C para poder germinar. Cuando esto sucede, se separa la plántula y se coloca nuevamente in vitro en un medio de cultivo cuya composición es adecuada para su multiplicación.

Este procedimiento resulta muy eficiente, ya que de esta manera se logra una mayor cantidad de plantas que se anticipan respecto al método convencional de crecimiento y en mayor cantidad y, por lo tanto, se acortan los tiempos en el programa de mejora.











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