2 de enero 2001 - 00:00

Esperan un repunte en precios laneros

Los precios de las lanas tenderán a mejorar luego de varias temporadas en que permanecieron ubicados en límites poco retributivos, según los operadores de este mercado.

Estas apreciaciones, prácticamente unánimes de los operadores, a las que debe agregarse la del gerente de la Federación Lanera Argentina (FLA), Enrique Monforte, se sustenta en las expectativas de una mayor demanda para este año, en contraposición a una menor oferta mundial.

La lana es una fibra natural comparativamente más cara que las restantes, de tal mane-ra que su consumo decrece cuando baja el poder adquisitivo de los consumidores.

Pero cuando la situación es a la inversa, el consumidor busca productos de mayor calidad que brinda la utilización de la fibra natural.

El mundo, en general, se encuentra en período de crecimiento, alternativa que augura un mayor consumo y, por ende, la probabilidad de valores más altos.

Problema

En el caso de la Argentina, últimamente los ingresos de los productores han sido muy poco satisfactorios, pero no hubo inconvenientes de colocación en el exterior, lo que permite afirmar que el problema de la lana es de precios y no de mercados. La producción de la zafra 1999/2000 totalizó alrededor de 56.000 toneladas base sucia y se exportaron 69.650 toneladas, 38 por ciento más que en la esquila anterior.

Vale decir que se vendió más de lo producido, con la consiguiente caída del remanente exportable. A título informativo, del total exportado 41 por ciento fue de lanas peinadas, 21 por ciento de lavadas y 32 por ciento de sucias.

Los principales compradores de peinadas fueron
China e Italia, en ese orden; en lavadas, Italia y Alemania; y en sucias, Francia y Ale-mania.

Respecto de la población ovina en nuestro país, las últimas cifras disponibles la ubican en el orden de los 14,4 millones de cabezas, con una importante concentración en la Patagonia. De todos modos,
Buenos Aires tiene casi 2 millones de cabezas, La Pampa, Corrientes y Entre Ríos suman más de un millón y medio, en tanto que Jujuy y Córdoba cuentan con algo más de un millón. Considerando que también las cotizaciones para la agricultura resultan poco satisfactorias en general y las dificultades de colocación que no logran superar plenamente las carnes vacunas, llama la atención que todavía no se haya tomado más en cuenta al ovino para repoblar campos con disponibilidad forrajera. Al respecto cabe señalar que con un manejo adecuado la oveja no desplaza a la ganadería mayor ni a la siembra. Además, aprovecha el alimento sobrante y nutre el suelo, contándose sobre este tema con interesantes trabajos relativos al pastoreo rotativo. Lo que sí se perdió es la cultura ovina, particularmente en los establecimientos al norte del río Colorado, pero como su tecnología es simple y de fácil aplicación, la repoblación ovina constituye una posibilidad concreta y una interesante propuesta como fuente de ingresos complementarios.

Con referencia a la
recuperación de la rentabilidad para el sector lanero, Monforte destacó la total globalización de la economía, con la consiguiente dependencia de los precios internacionales y cuyo principal destino es la exportación. Por ello y descontando el mantenimiento del interés externo, se sustentan expectativas de un aumento en la producción y resultados más compensatorios en materia de valores para los criadores de las diversas regiones del país.