24 de noviembre 2006 - 00:00

Estrategia en vinos permitiría aumentar las ventas externas

El sector vitivinícola puso en marcha un plan para aumentar exportaciones.
El sector vitivinícola puso en marcha un plan para aumentar exportaciones.
La Argentina, quinto productor y undécimo exportador vitivinícola del mundo, puso en marcha una estrategia para acaparar 10% del mercado mundial y al mismo tiempo recuperar el alicaído mercado interno.

El Plan Estratégico 2020 «tiende a la promoción del vino argentino en los mercados externo e interno, la transferencia de tecnología hacia el pequeño y mediano productor y la innovación en investigación y desarrollo», dijo el presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), Eduardo Sancho.

El gran objetivo del sector vitivinícola argentino es lograr en 2020 una facturación de 2.000 millones de dólares por la suma de ingresos por exportaciones y ventas en el mercado doméstico.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en los primeros ocho meses del año la Argentina exportó vinos y mostos por 299,6 millones de dólares, 21,32 por ciento más que en igual período de 2005.

En tanto, el sector factura anualmente unos 1.175 millones de dólares por la venta de vinos para el consumo interno.

«Creemos que el potencial vitivinícola argentino da para llegar a una participación en el mercado mundial cercana a 10 por ciento, desde el actual 2%. El plan no plantea llegar a un puesto determinado dentro del ranking mundial, pero podríamos pasar a un cuarto o quinto lugar», sostuvo Sancho.

Para promocionar el vino argentino en el mundo, el plan da prioridad a países donde el producto ya tiene ganado un nombre propio: Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Rusia y los países escandinavos.

La estrategia es difundir las variedades como el blanco torrontés y el tinto malbec, el vino «estrella» de la Argentina.

  • Mercado interno

    El plan también tiene puestos sus ojos en el mercado interno, donde en los últimos 35 años el consumo promedio cayó de 70 a 30 litros anuales por habitante, pese a lo cual la Argentina es el octavo consumidor mundial de vinos.

    «Nuestro objetivo, que ya lo hemos alcanzado, era detener la caída. En este año y medio se ha mantenido, ha entrado en una meseta. Por lo menos no sigue cayendo y ahora queremos crecer un poco», señala Sancho.

    La pérdida de terreno del vino entre los consumidores argentinos obedece a la fuerte competencia planteada por otras bebidas, como la cerveza.

    El sector vitivinícola argentino, que en los últimos quince años recibió inversiones por 1.551 millones de dólares, está integrado por unos 26.000 productores primarios y 959 bodegas que este año elaboraron 21.786.785 hectolitros de vinos y mostos.

    La superficie implantada con viñedos es de 218.589 hectáreas.

    En la campaña 2005-2006, la Argentina cosechó 28.809.275 quintales de uvas, apenas 1,81% más respecto al ciclo anterior, aunque de «una calidad excepcional», según un informe del Centro de Enología e Industrias Frutihortícolas.
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