23 de enero 2001 - 00:00

Importante desarrollo de la producción de búfalos

La producción nacional de búfalos registró un importante crecimiento durante las últimas dos décadas.

En 1976 la Argentina tenía con 1.300 cabezas y en la actualidad cuenta con 35.000 búfalos, de los cuales 14.000 son vientres en producción. Su distribución en la superficie nacional durante el 2000 señaló a Corrientes con 21.000 cabezas, Formosa con 6.500, Santa Fe con 3.200 y el resto del ganado en Chaco, Misiones y Buenos Aires.

Después de 23 años, la producción de carne bufalina se encuentra consolidada en manejo, productividad y rentabilidad, mientras se está trabajando en el área de comercialización, señaló un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA).

En la última década del siglo pasado se introdujeron desde Brasil búfalos de raza Mediterráneo pero, debido a que no se produjeron cruzamientos con vacunos, se los abandonó en diversas estancias y se los destinó para el consumo interno, volviéndose ariscos por falta de manejo, y totalmente desatendidos desde el punto de vista sanitario.

Así estuvieron hasta que en los años '70 renace el interés por los búfalos en criadores que buscaban explotar campos bajos que eran poco productivos con vacunos, ubicados en la cuenca del Paraná, en las provincias de Corrientes, Santa fe y Formosa.

Con el tiempo, se expandieron a los predios altos del nordeste argentino (NEA), ya que permitieron transformar campos de cría obligada en campos de cría, recría y engorde. En los años '80 ya se lograron excelentes niveles de producción en carne y se comenzó a abrir camino en su comercialización. En esa década, con importantes trabajos, hubo que superar grandes trabas en lo que hace a fronteras sanitarias, tema que ya forma parte de la historia del búfalo en la Argentina. A pesar de todas las dificultades, se comenzaron a importar animales de excelente calidad genética desde Italia, Brasil y Paraguay. Este avance produjo un salto cualitativo que permitió llevar al país a un primer nivel en cuanto a la calidad genética de los búfalos, en las tres razas existentes en la Argentina, como son la Mediterráneo, la Murrah y la Jafarabadi.

En los años '90, se registraton importantes importaciones de vientres (más de 5.000) y también de reproductores desde Brasil. Aquel fue un salto, tanto cualitativo como cuantitativo que consolidó la cría de búfalos en el país.

Asimismo en 1992 comenzó la
producción lechera bufalina en la Argentina, actividad que crece continuamente desde ese entonces.

Lechería

Hoy, existen en el país varios establecimientos lecheros, de los cuales algunos únicamente ordeñan, otros industrializan (inclusive elaboran mozzarella) y venden con marca registrada. Entre otros están Cabezas y Rozenblum en Santa Fe, a Guanziroli en Corrientes, a González Fraga en Buenos Aires, a Leston y Morales en Misiones, señaló la cartera agraria. Durante el período que transcurre desde 1976 hasta hoy, las características productivas del búfalo fueron chequeadas y evaluadas ampliamente. Se realizaron investigaciones de todo tipo, numerosos viajes al exterior y diferentes pruebas comparativas, tanto en pasturas altamente productivas como en campos naturales de baja calidad. Además, invariablemente se fueron registrando resultados sorpresivamente favorables en ganancia de peso, calidad y rendimiento de la res a la faena, inseminación artificial, niveles de parición, producción lechera y pruebas de palatabilidad de la carne. Desde mediados de la década del '90, en la Universidad de Corrientes, un grupo de técnicos de la cátedra de Fisiopatología de la Reproducción, con la colaboración de criadores locales, está trabajando arduamente en la investigación científica relacionada con la reproducción y la inseminación artificial en búfalos. En 1985 se abrió un Registro Genealógico, donde actualmente se inscribieron unos 2.500 reproductores. El mayor impedimento para una difusión más rápida del búfalo en la Argentina, como en cualquier otro país, es el número limitado de hembras y también la escasez de machos de buena calidad. Sólo muy pocos criadores tienen rodeos puros de una calidad genética muy alta. Es altamente deseable la importación frecuente de lotes de búfalos de buena calidad, jóvenes y sanos para la cría. Europa y Asia se deben descontar como importadores de cabezas debido a las trabas sanitarias y también por razones de valor de compra y costo de flete.

Las fuentes más apropiadas de suministro deberían ser Brasil, Venezuela, Trinidad y Tobago, aunque las condiciones sanitarias continúan siendo un obstáculo que debe ser resuelto para la producción de búfalos en el futuro.