En la Argentina se perdieron 25% de las explotaciones agropecuarias, entre 1988 y 2002, por «la distribución inequitativa del ingreso, la pobreza rural y la migración a los grandes aglomerados urbanos que son clara consecuencia del modelo económico concentrador y de la falta de una política específica para el sector de los pequeños productores».
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El concepto fue expresado por el subsecretario de Agricultura, Ganadería y Forestación, Javier De Urquiza, quien participó del Seminario Internacional sobre Agricultura Familiar de la REA (Reunión Especializada de Agricultura Familiar), que se lleva a cabo en la ciudad de Brasilia.
«La agricultura familiar constituye un modelo organizacional en el que se superponen dos lógicas con sus normas, usos y costumbres: ellas son la familiar-afectiva y la económicoracional. Debemos ayudar a las familias agropecuarias a potenciar estos dos roles de manera armónica y complementaria», propuso el subsecretario.
En este sentido, De Urquiza planteó que «para ello es prioritaria la creación de nuevos emprendimientos en el medio rural, ya sea diversificando la producción en el área agroindustrial o en los servicios, que han de incorporar el trabajo de los nuevos miembros de la familia. Asimismo, son fundamentales las estrategias de innovación que suelen estar presentes en los jóvenes rurales».
Por último, el funcionario hizo referencia a las estrategias que se implementan desde el gobierno nacional para alcanzar estos objetivos, manifestando que «nuestro país ha iniciado, con decisión política, el proceso de fortalecimiento y reorientación del INTA, promoviendo nuevas líneas de investigación, innovación y desarrollo acordes con la realidad, con la dinámica y con la dotación de factores de las unidades de producción de pequeña escala».
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