Impulsan la responsabilidad social en empresas alimentarias
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Muchos de estos protocolos indican el cumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y varias de las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo, etc. En otro orden, algunos refieren a las condiciones de producción y elaboración, períodos de carencia en agroquímicos y situación medioambiental.
En el año 1999, surge el Pacto Global de Naciones Unidas (Global Compact), la iniciativa más importante a nivel mundial, que involucra a 3.800 empresas. Es un protocolo de cumplimiento voluntario, no auditable ni certificable, que propone el compromiso con 10 principios básicos, agrupados en 4 ejes: derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y anticorrupción.
En la cadena agroindustrial, estas demandas poseen características específicas, ya que se producen alimentos (en especial cuando hay muchas personas que no pueden obtenerlos) y se trabaja con recursos naturales.
Asimismo, los sistemas de calidad tradicionales han incorporado lentamente elementos de la RSE. Estas normas son mayormente de origen privado y voluntarias, como el protocolo EurepGAP, sobre Buenas Prácticas Agrícolas, requerido por variossupermercados europeos (Tesco, Metro, Ahold, etc.) cuando se exportan frutas y hortalizas.
Para los pequeños productores surge el concepto de comercio justo, un sistema integral que reduce la intermediación y asegura que una parte significativa del precio que paga el consumidor vaya al productor. Quien compra estos productos es una categoría pequeña aún, pero en expansión: «el consumidor consciente» de los países desarrollados. Ya hay varios supermercados en Europa que incluso tienen sus propias marcas de comercio justo: Tesco en Inglaterra y Coop en Italia.
Entre los principios del comercio justo se encuentran: no al trabajo Infantil, no a la discriminación de cualquier tipo, condiciones laborales dignas, inversión de los beneficios en la comunidad, etcétera.
En la Argentina hay dos ejemplos: Coopsol, una cooperativa de Santiago del Estero que produce miel orgánica y la Cooperativa La Riojana con su vino orgánico.
Si los sistemas de calidad en alimentos son en la práctica una barrera paraarancelaria, la incorporación de requisitos ambientales, laborales y sociales, agrega nuevas exigencias a nuestros exportadores.
Desde otra óptica, cuando hoy se discuteen los foros internacionales el « bienestar animal», ¿por qué no incorporar el «bienestar social» a la discusión?
Finalmente, la RSE para algunas empresas será una estrategia de marketing o una necesidad comercial, mientras que para otras seguramente será mostrar lo que venían haciendo bien. Es posible que aun no se diferencie claramente la filantropía empresarial frente al compromiso real de la empresa con la sociedad, como lo plantea la RSE.



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