6 de diciembre 2012 - 14:37

La ONU pidió inversiones agrícolas con beneficios sociales

La ONU pidió inversiones agrícolas con beneficios sociales
"Invertir más y mejor en la agricultura es una de las maneras más eficaces de reducir el hambre y la pobreza al tiempo que se salvaguarda el medio ambiente", afirmó la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO), el ente de Naciones Unidas que se ocupa de esos asuntos.

El reclamo estuvo expresado en uno de los informes anuales más importantes de la organización, "El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2012", presentado hoy en Roma.

"Los más de mil millones de campesinos que hay en el mundo deben centrar cualquier estrategia de inversión agrícola, ya que son los mayores inversores en este sector", subraya el reporte. Y añade que " las inversiones de los agricultores a menudo están limitadas por entornos que no les son favorables".

"Es necesaria una nueva estrategia de inversión que esté centrada en los productores agrícolas", aseguró el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva. "El desafío es enfocar las inversiones hacia áreas en donde se obtengan resultados. Es importante garantizar que las inversiones redunden en elevados beneficios económicos y sociales y en sostenibilidad medioambiental", subrayó.

Nuevos datos obtenidos para el informe muestran que los campesinos de los países de bajos y medianos ingresos invierten más de 170.000 millones de dólares al año en sus explotaciones, alrededor de 150 dólares por agricultor.

Invertir en la agricultura es claramente rentable, según el estudio de la FAO. "En los últimos 20 años, por ejemplo, los países con las tasas más altas de inversión en las explotaciones agrícolas han hecho los mayores progresos en reducir el hambre a
la mitad, para cumplir con el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio".

Las regiones donde el hambre y la pobreza extrema están más extendidas (sur de Asia y África subsahariana) vieron las tasas de inversión agrícola estancadas o en disminución en las tres últimas décadas.

"La evidencia reciente muestra signos de mejoría, pero erradicar el hambre en estas y otras regiones, y lograrlo en forma sostenible, requerirá un aumento sustancial en el nivel de inversión agrícola en las explotaciones y enormes mejoras en el nivel y la calidad de la inversión pública en el sector", señala el informe.

El reporte insiste en que en muchos países de bajos y medianos ingresos, los campesinos cuentan a menudo con pocos incentivos para invertir.

"Hay una serie de factores que pueden reducir drásticamente los incentivos para la inversión, entre los que figura la gobernanza inadecuada, la ausencia del estado de derecho, altos niveles de corrupción, derechos de propiedad inseguros, prácticas comerciales arbitrarias; elevado nivel de impuestos a la agricultura en relación con otros sectores, y niveles y calidad inadecuados de las infraestructuras rurales y los servicios públicos", sostiene el informe.

Los pequeños campesinos se enfrentan a limitaciones específicas y graves, que a menudo incluyen la pobreza extrema, derechos de propiedad débiles y la falta de acceso a los mercados y servicios financieros.

Los gobiernos nacionales son la segunda fuente de inversión en la agricultura. El informe insta a los gobiernos ya los donantes a canalizar sus limitados fondos públicos hacia áreas que han demostrado ser muy favorables para el crecimiento agrícola y la reducción de la pobreza, como la investigación y el desarrollo agrícolas, la infraestructura rural y la educación, concluye el reporte.

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