8 de abril 2008 - 00:00

"La soja no es culpable de que falte carne"

«Es comprensible que un gobierno tenga la obligación de velar por todos y que la redistribución de la riqueza sea parte de su deber. Pero como está planteada, es abusiva y desconsiderada», sostiene un informe de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) y agrega que «es difícil entender porque no podemos reconocer lo que la soja ha significado para tantos argentinos, en forma directa y lo que es mucho más importante, en forma indirecta. ¿No es también responsabilidad de quien gobierna alentar la generación de la riqueza que se pretende distribuir?».

En un comunicado de prensa dado a conocer ayer, la asociación intentó dar respuesta a muchos interrogantes sobre la soja:

  • La soja no daña al ambiente más que otros cultivos, ni esquilma los suelos, ni daña directamente la salud de nadie, ni tiene la culpa de que falte carne o que el pan esté caro. Por el contrario, es la causa principal por la que en los lugares donde se cultiva se ha revertido una situación de estancamiento decadente por una prosperidad que no queremos resignar.

  • El término «sojización» se usa en la Argentina para describir el avance de la superficie sembrada con soja sobre suelos ocupados por otros cultivos o dedicados a las actividades ganaderas. Este fenómeno es actualmente, para muchos políticos y otros opinadores, el responsable de que en nuestro país hoy el precio de la carne, del pan y de la leche, entre otros productos, haya aumentado e incluso hayan llegado a escasear de las góndolas.

  • En Tucumán la soja ha pasado en la última década de alrededor de 90.000 hectáreas a unas 280.000 hectáreas en la presente campaña. En este período la producción de caña de azúcar, limón, trigo y carne vacuna se ha incrementado considerablemente.

  • La producción de carne en Tucumán nunca fue importante, es ciertoque hoy la soja ocupa buena parte de una superficie que se dedicaba a la producción pecuaria; esta sustitución ha valorizado los suelos, ha mejorado la renta y ha obligado a la ganadería a mejorar e intensificarse. Por la productividad de la ganadería tradicional es absurdo pensar que ésta pueda desarrollarse en zona de aptitud agrícola regular.

  • Las otras actividades agropecuarias, como la producción de aves y cerdos, el limón, hortalizas, tabaco y frutilla, no compiten en absoluto por espacio con la soja, ocupan una zona agroecológica diferente y son más intensivas que los granos. Dependen de sus mercados y nada tiene que ver la soja con la decisión de hacer crecer o disminuir alguno de estos rubros. Más aún, la soja sirve como cultivo complementario en la zona primicia de papa y en el tabaco.

  • La caña de azúcar es de producción más intensiva que la soja, por ende, puede pagar alquileres más caros y cada vez que el mercado se lo permite avanza sobre la superficie de soja. Para los cañeros la oleaginosa es más bien una alternativa en sus zonas marginales en los años de precios bajos y sirve para eliminar malezas problema entre dos ciclos de plantación, pero de ninguna manera es una competidora o una amenaza para la producción de azúcar.

  • El caso del maíz es diferente; éste sí ocupa los mismos suelos que la soja, coincidiendo con ella en la fecha de siembra; no obstante, ambos se complementan y sinergizan su potencial productivo en un modelo de rotación sustentable. La soja necesita del maíz para mantener su potencial productivo y éste de la soja por el sustento económico del esquema.

  • Pero debemos entender algo: el maíz (como la fertilización) es parte integrante de un sistema productivo, donde la soja ocupa el rol estelar. Disminuirle la rentabilidad más allá de ciertos límites implica que quienesviven de lo que genera esta actividad, sobre todo los más chicos, recurran a los modelos de emergencia, pensando en sobrevivir y no en el futuro. Por ello, lo primero a lo que recurren es a no fertilizar y a sembrar las opciones más económicas y rentables, dejando en consecuencia el maíz de lado.

  • El caso del trigo, que ocupa los mismos suelos en diferentes épocas del año, es distinto; este cultivo se debe a la soja, esto es, si no cultiváramos soja en Tucumán tampoco haríamos trigo. Esto es así porque el trigo en sí mismo es un cultivo de muy baja rentabilidad y de resultados muy aleatorios en nuestra región; si se siembra es porque como cultivo complementario de la soja es subsidiado por ella en sus costos fijos. El trigo aporta cobertura, materia orgánica y disminuye los costos de la soja, entregándole los lotes limpios. Esta sinergia es responsable del gran incremento de nuestra producción triguera.
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