Malo: 20% del suelo argentino está erosionado
«En la Patagonia, existe un proceso de desertificación generalizado que incluye más de 50 millones de hectáreas en grados de moderado a grave», aseguró el INTA.
Estudios del Instituto de Suelos del INTA Castelar en la región pampeana demostraron que «un suelo con erosión severa pierde, por hectárea y por año, alrededor de 15 centímetros de su capa arable, lo que representa unas 30 toneladas de suelo, 60 toneladas de materia orgánica y 30 kilogramos de fósforo».
«En las últimas dos décadas, los niveles de materia orgánica de los suelos disminuyeron progresivamente, pasando de 3,2 por ciento promedio en rotación agrícola-ganadera a 2,7 por ciento en suelos sometidos a agricultura continua convencional», añadió el estudio.
Al analizar la incidencia de la siembra directa, el INTA destacó que sustenta su eficiencia contra la evasión «en el mantenimiento en superficie de importantes niveles de cobertura aportada por los rastrojos de los cultivos en rotación».
• Monocultivo
Pero recriminó que, «en contraposición a esta técnica conservacionista, en los últimos años se difundió la monocultura sojera, que aumenta la vulnerabilidad del agrosistema y afecta la conservación del suelo, debido a la escasa cobertura de rastrojos y al balance negativo de la materia orgánica del suelo».
Tras analizar los altos volúmenes de las cosechas registrados en los últimos años, indicó que «sobre cultivos de trigo, maíz, soja y girasol, los niveles de reposición de nutrientes de 25 por ciento para nitrógeno y de 50 por ciento para fósforo son muy escasos o nulos para otros nutrientes esenciales».
Señaló que la falta de una fertilización balanceada, los bajos niveles de reposición de nutrientes, la pérdida de materia orgánica, «han conducido a una disminución considerable de la fertilidad de los suelos y, por lo tanto, de la sustentabilidad física, ecológica y económica de las explotaciones agrícolas».
«El 7 de julio, Día de la Conservación del Suelo, es fecha propicia para que los argentinos recordemos que debemos proteger nuestro suelo productivo, él es fábrica de alimentos para nosotros y para el mundo», expresó el INTA.


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