Con los últimos lotes implantados en la región sur de la provincia de Buenos Aires, se puede dar por concluida la siembra de trigo 2003/'04 en la Argentina. Con un área 2% inferior a la sembrada en el ciclo precedente, se implantaron 6.107.300 hectáreas de trigo. En relación con las estimaciones de los números finales de producción para el corriente período, se hace muy difícil realizar un cálculo que se acerque a la posible realidad. Porque lamentablemente la evolución de los cultivos del mencionado cereal está siendo afectada por situaciones climáticas adversas.
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Al comienzo de la temporada de siembra, la característica sobresaliente fue la falta de precipitaciones. De esta forma, el perfil de la tierra, en la mayoría de los casos, no poseía la humedad suficiente como para poder realizar las tareas de preparación de los campos y posterior siembra de las semillas. Así fue como en el cinturón triguero nacional, en gran porcentaje, la siembra se realizó con seca. Luego, la caída de algunas lluvias generó tranquilidad en las filas de los productores. Pero en algunas zonas como el este de La Pampa, centro y norte de Córdoba, centro sur de Buenos Aires, la falta de precipitaciones y, por ende, humedad edáfica, continúa trayendo notables inconvenientes en el crecimiento de las plantas. Para colmo, en las regiones donde el trigo está terminando el ciclo de macollaje y comienza la encañazón, los fríos intensos y las heladas generaron el abrupto freno del crecimiento, con manchado y amarillentamiento de las hojas. «Cayeron tres heladas que cocinaron al trigo...», decía con desesperanza un productor del centro de Entre Ríos. Para muchos técnicos, la posibilidad de que se produzcan lluvias en los próximos días puede hacer que cultivos mejoren y comiencen a tener una evolución más normal. Pero para los productores afectados, estos trastornos que están teniendo los trigos traerán aparejados menores rindes e importantes secuelas en la calidad comercial. Por eso ya muchos operadores de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calculan que la producción de trigo cosecha 2003/'04 no llegaría a los 14 millones de toneladas previstos en los comienzos de la siembra. Lógicamente, esta cifra es superior a la obtenida el año pasado -12,25 millones de toneladas-, pero bastante menor al promedio de los últimos seis años, que es de alrededor de 15 millones de toneladas. Y las cifras que se esperan obtener en el momento de la cosecha no son las definitivas.
Todavía faltan momentos clave dentro del ciclo evolutivo del trigo, como es la floración y llenado de espigas. Si en esa época no llueve o caen algunas heladas, la situación de los cultivos empeorará aún más.
Lamentablemente, los pronosticadores del clima indican que tendremos una primavera y comienzo del verano con temperaturas mayores y con precipitaciones menores a las habituales. De darse esta situación, las cifras de cosecha se verán ajustadas hacia abajo fuertemente. Sin considerar los inconvenientes que se pueden llegar a generar en relación con la calidad comercial de los trigos, con la presencia de triguillos o semillas que estén fuera de los parámetros de los estándares de comercialización nacional e internacional.
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