La producción caprina aumentó 15% entre 1999 y 2000
La producción caprina como «nicho de mercado» registró un importante desarrollo durante los últimos diez años en la Argentina. Si bien esta actividad no es significativa a nivel macroeconómico, ya son varias las provincias que se sumaron a la iniciativa y desarrollaron importantes emprendimientos. Tal es el caso de Buenos Aires y San Juan que cuentan con avanzados establecimientos en materia de tecnología. Sin embargo, los problemas económicos que deben enfrentar los productores, les impide llegar a la exportación y, si bien se han constituido asociaciones de criadores, hay muy pocas que actualmente están en funcionamiento.
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«La actividad creció mucho en los últimos años, sin embargo las exigencias del SENASA para abrir frigoríficos impiden el desarrollo de la producción», asegura Carlos Lewis, secretario de la Producción de Salta y productor de caprinos en el Valle de Lerma. Lewis produce desde 1992 y afirma que «desde hace tres años el sector está estancado por la falta de rentabilidad de los productores». El funcionario se lamentó «porque prácticamente no hay frigoríficos habilitados y mucha gente dejó de producir porque no obtuvo la autorización del SENASA». Sin embargo la producción registró un aumento de 15% entre 1999 y 2000, pasando de 110.383 a 127.955 cabezas, respectivamente. Pero el pico más alto de faena se registró en 1989, cuando se obtuvieron 201.487 cabezas. Los frigoríficos habilitados se concentran en Córdoba y Mendoza, seguidas de Río Negro y San Luis. Los datos de exportación de carne caprina para este año son positivos. Durante el primer trimestre las ventas al exterior alcanzaron los 13.126 kilos, registrando un aumento de 52% respecto de 2000 en donde se exportó por 8.634 kilos. En tanto los valores no observaron diferencias importantes, ya que se mantiene en u$s 1,5 por kilo.
Si bien Brasil es el principal destino de los envíos, existe un cupo libre de aranceles y de derechos aduaneros con la Unión Europea de 23.000 toneladas por año de carne ovina o caprina. Hasta el momento la Argentina cubre esta cuota con un mínimo porcentaje de carne ovina.
Fibra
La fibra de mohair es uno de los productos que más se exportan en el sector. A pesar de que el volumen y el valor no se pueden diferenciar en el nomenclador aduanero, según datos de la Secretaría de Agricultura. Las ventas al exterior rondan 90%. La mayor parte se destina a Uruguay, aunque Sudáfrica absorbe una pequeña proporción. Durante el año anterior se exportó por un total de 23.119 kilos, registrando una baja de 42% respecto de 1999, en donde las ventas alcanzaron los 40.064 kilos. Dentro de la actividad caprina, la producción de leche de registró un crecimiento importante durante los últimos 5 años. Los establecimientos que producen lácteos se multiplicaron hace aproximadamente una década.
Leche de cabra
La leche de cabra tiene un tenor proteico mucho más alto que de la vacuna. Por caso con 100 litros de leche de vaca se pueden elaborar 10 kilos de queso, en tanto con 100 litros de leche caprina se sacan entre 16 y 22 kilos de queso, un producto muy rentable dentro de la actividad. El principal proveedor de queso de cabra es Francia, que durante 1999 participó con 70% del volumen total importado y el año pasado con 88%, totalizando 4.644 kilos. Oscar Torales es productor de Santiago del Estero y trabaja desde hace 12 años en la elaboración de leche y quesos. Cuando comenzó no existían razas lecheras en el país y desde entonces se dedicó al perfeccionamiento genético lechero de las cabras, especializándose en la raza Anglo Nubian, capaz de producir más cantidad de leche que el resto de las razas. En su establecimiento cuenta con 450 animales, un tambo con ordeñadoras mecánicas, reservorios de frío y producen sus propios forrajes.
Aunque Torales reconoce que «el rendimiento de las cabras originales mejoró 30 por ciento», asegura que aún resta mucho por hacer, «pero existen limitaciones para importar genes, debido al problema de la 'vaca loca'», por lo que no se puede importar material genético o animales en pie de países en donde la enfermedad representa un riesgo», indicó. «Los Estados Unidos tiene animales controlados que están por arriba de los 3 litros de producción por animal y nosotros no podemos importar más que de Australia y Nueva Zelanda, donde los vo-La producción caprina aumentó 15 por ciento entre 1999 y 2000, a pesar de la crisis que atraviesan muchos productores. lúmenes no superan los 2 litros. Nosotros estamos en un promedio de 2,2 litros», argumentó Torales.
A pesar de que las cabras de esta raza pueden producir leche todo el año, Torales dijo que sólo entre marzo y octubre trabajan en producción láctea, dado que la temperatura es favorable y «no hay aquí infraestructura como para mantener una cadena de frío para la leche que producimos».
El productor coincidió con Lewis en que el mercado interno es muy pequeño y son pocas las posibilidades de exportar, aunque recibieron ofertas de Fran-cia, España e Italia, «los volúmenes que se exigen para exportar son muy grandes y nosotros por ahora somos productores artesanales».
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