La devaluación otorgó rentabilidad a la producción ovina, que terminó 2002 con nuevos negocios debiendo aggiornarse rápidamente luego de varios años en caída.
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Según destacó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el año pasado terminó con «nuevos negocios en la producción ovina y le dio un poco de alivio a los productores».
El fin de la ley de convertibilidad impulsó los emprendimientos agropecuarios que durante la década del '90 perdieron capacidad de ganancias ante la paridad monetaria, y las explotaciones laneras no estuvieron al margen de esa tendencia.
• Plan
En ese marco, el INTA lanzó un plan tendiente a disminuir la mortalidad de corderos y comenzó un estudio del comportamiento ovino mediante la utilización de marcadores satelitales. También propusieron el desarrollo de la producción de lanas superfinas en Río Negro y Chubut, proyecto que obtuvo su primer resultado para un grupo de productores de la región chubutense de Camarones, que logró récord de precios en lanas ultra y superfinas.
Pero la cría de corderos no sólo redituó en la lana, ya que la exportación de cortes cárnicos con destino al mercado europeo se consolidó como un buen negocio para la actividad.
El INTA precisó que el programa Cambio Rural acompañó a grupos de productores en nuevos emprendimientos productivos y comerciales con ovinos.
Un grupo de ganaderos chubutense modernizó su oferta de cortes de cordero y otro santacruceño, conformó una unión para lograr importantes exportaciones de carne ovina a Europa.
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